Imagen: Laboratorio Nacional Lawrence Livermore

Pronto tu copia de la tabla periódica o tu cortina de la ducha se quedarán anticuadas. Los elementos 113, 115, 117 y 118 —añadidos oficialmente a la séptima fila en enero de este año— han sido bautizados por sus descubridores. Tres lugares y un científico dan nombre a los cuatro nuevos elementos.

  • El nombre propuesto para el elemento 113 es Nihonium (Nh), en honor a Japón. Fue descubierto en 2003 por científicos rusos y estadounidenses, pero el hallazgo se ha atribuido a un equipo de investigadores japoneses del instituto RIKEN que, desde 2012, se ha dedicado a recopilar datos concluyentes para confirmar su existencia. Provisionalmente se denominó Ununtrium (Uut).
  • El nombre propuesto para el elemento 115 es Moscovium (Mc), en honor a la provincia de Moscú. Fue descubierto por científicos rusos y estadounidenses en 2004 y ha sido bautizado por los primeros: investigadores del Instituto Central de Investigaciones Nucleares de Dubná, que está en la provincia —o el óblast— de Moscú. Provisionalmente se denominó Ununpentium (Uup).
  • El nombre propuesto para el elemento 117 es Tennessine (Ts), en honor al estado de Tennessee. Fue sintetizado por primera vez en 2009 por científicos rusos en Dubná. El Laboratorio Nacional Oak Ridge, que está en Tennessee, se encargó de producir el blanco de berkelio que necesitaban los rusos para sintetizar el elemento. Provisionalmente se denominó Ununseptium (Uus).
  • El nombre propuesto para el elemento 118 es Oganesson (Og), en honor al científico ruso Yuri Oganessian, pionero en la investigación de elementos superpesados. Al contar con 118 protones, es el elemento químico más pesado observado en un laboratorio. Fue sintetizado por primera vez en el Instituto Central de Investigaciones Nucleares de Dubná (los estadounidenses habían anunciado la síntesis en 1999, pero se retractaron en 2002). Provisionalmente se denominó Ununoctium (Uuo).

Están en latín, pero serán adaptados al español con nombres como “nihonio” o “moscovio”. Todos cumplen con las normas de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada: los elementos deben referirse a un mineral, un lugar, un científico o una historia mitológica, y ser traducibles a otros idiomas.

Se realizará una consulta pública de cinco meses antes de aprobar oficialmente los nombres, en noviembre. Después habrá que aprenderse los nombres y el número atómico de estos cuatro nuevos elementos superpesados, inestables, radiactivos y sintéticos. [Science Daily]


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