Hay una raz√≥n por la que tantas pel√≠culas de miedo afirman estar basadas en hechos reales. La realidad puede ser aterradora, y con frecuencia es m√°s extra√Īa y puede provocarte m√°s pesadillas que cualquier otra cosa que veas en la gran pantalla. Aqu√≠ hay siete historias que parecen sacadas de pel√≠culas de terror, excepto que resultan mucho m√°s inquietantes. Porque son completamente ciertas.

1) Las cartas del observador

Tal vez recuerdes esta espeluznante historia, porque es bastante reciente y apareci√≥ en varios medios. Una familia de Nueva Jersey demand√≥ a los due√Īos anteriores de su hogar despu√©s de recibir tres inquietantes cartas de alguien que se llamaba a s√≠ mismo ‚ÄúEl Observador‚ÄĚ, que estaba obsesionado con la casa de estilo colonial de 1905 y con sus nuevos ocupantes. La persona que hab√≠a escrito las cartas ten√≠a una forma de hablar bastante macabra, refiri√©ndose a los tres hijos de Derek y Maria Broaddus como ‚Äúla sangre joven que me hab√©is tra√≠do‚ÄĚ, y preguntaba cosas como: ‚Äú¬ŅHab√©is descubierto qu√© hay en las paredes?‚ÄĚ (Puedes leer la carta completa aqu√≠).

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Un estracto de la carta enviada.

La demanda, que todav√≠a est√° en el tribunal, fue presentada despu√©s de que la familia Broaddus abandonase la casa, temiendo por su seguridad. El motivo es que los due√Īos anteriores sab√≠an de ‚Äúel Observador‚ÄĚ, pero no se molestaron en advertirles de antemano. La casa se puso a la venta en febrero de 2015, pero el anuncio se elimin√≥ despu√©s de que la historia comenzase a atraer la atenci√≥n de los medios.

La casa en el 657 Boulevard de Westfield, donde aun aparece el cartel de ‚ÄúSe vende‚ÄĚ

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El mes pasado, la familia Broaddus hizo algo brillante. Como nadie quería pagar un millón de dólares por una casa así, solicitaron un permiso a la junta de planificación para demoler la casa y reemplazarla con dos nuevas viviendas.

2) El ladrón de tumbas ruso

En este caso una foto ‚Äďaunque sea tan borrosa como esta‚Äď dice mucho.

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Este es solo una de los 29 ‚Äúmu√Īecas‚ÄĚ hechas de cad√°veres femeninos momificados que pudieron recuperar de la casa de Anatoly Moskvin, de 45 a√Īos, descrito por la BBC como un ‚Äúhistoriador local y explorador de cementerios‚ÄĚ de la ciudad rusa de Nizhny Novgorod. Cada mu√Īeca humana estaba cuidadosamente vestida, con las manos y la cara cubiertas de tela. Algunas estaban posadas ‚Äč‚Äčen muebles. Otras en estanter√≠as. Uno de los cuerpos ten√≠a forma de oso de peluche, y ten√≠a una cabeza de peluche sobre el cuello.

The Mirror inform√≥ que los cad√°veres eran de ni√Īas de tres a doce a√Īos, robados de docenas de tumbas, y afirma que Moskvin ten√≠a una idea en mente al reunir su colecci√≥n:

Moskvin, que habla 13 idiomas y algunos lo han descrito como ‚Äúun genio‚ÄĚ, tambi√©n les puso nombres a los cad√°veres momificados y organiz√≥ fiestas de cumplea√Īos para ellos... Moskvin tambi√©n recopil√≥ informaci√≥n actualizada sobre las vidas de cada ni√Īa que hab√≠a desenterrado, y hab√≠a impreso instrucciones sobre c√≥mo fabricar mu√Īecos con restos humanos.

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Sus terroríficas actividades fueron descubiertas cuando sus padres le hicieron una visita sorpresa. Aunque fue arrestado en 2011, se consideró no apto para ser juzgado.

3) El incidente de la casa encantada

En agosto de 2006, justo antes del comienzo de su √ļltimo a√Īo de secundaria, un grupo de chicas conduc√≠a por su ciudad natal de Worthington, Ohio. Aquella noche aburrida se volvi√≥ mucho m√°s emocionante cuando decidieron visitar lo que los ni√Īos del lugar llamaban la ‚Äúcasa encantada‚ÄĚ, una vivienda en ruinas con un patio cubierto que estaba situado al otro lado de la calle del cementerio. Las adolescentes pensaron que estaba abandonada. Y estaban, lamentablemente, bastante equivocadas.

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La ‚ÄúCasa encantada‚ÄĚ ‚Äč‚Äčde Ohio, tal como apareci√≥ en 2007, un a√Īo despu√©s del tiroteo. Imagen: AP/The Columbus Dispatch, James D. DeCamp

No era la primera vez que Allen S. Davis, un recluso de 41 a√Īos que viv√≠a en la casa con su anciana madre, hab√≠a sido molestado por hu√©spedes no deseados: ya hab√≠a frustrado un par de robos en 2006. Ten√≠a un rifle como protecci√≥n, y cuando escuch√≥ a las chicas afuera, decidi√≥ disparar algunas balas de advertencia, como hab√≠a hecho otras veces. Pero esta vez, una bala acab√≥ en la cabeza de Rachel Barezinsky, de 17 a√Īos.

Milagrosamente, sobrevivi√≥, y el consiguiente caso dividi√≥ a la comunidad. Algunas personas cre√≠an que Davis probablemente ten√≠a alg√ļn tipo de enfermedad mental, pero a√ļn as√≠ ten√≠a derecho a proteger su propiedad. Pero como inform√≥ Fox News en 2007:

La polic√≠a determin√≥ que las ni√Īas no estaban invadiendo la propiedad porque no hab√≠an ido lo suficientemente lejos y no se hab√≠an colocado letreros claramente visibles.

Davis dijo en varias entrevistas en la cárcel que no tenía la intención de lastimar a nadie. Finalmente se declaró culpable de dos cargos de agresión criminal para evitar una interminable investigaciónsobre su vida personal.

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En 2009, la madre de Davis muri√≥ en aquella casa mientras su hijo estaba en prisi√≥n cumpliendo una sentencia de 19 a√Īos. En 2013, la familia de Barezinsky dijo que la joven estaba al ‚Äú90 por ciento recuperada‚ÄĚ de sus heridas. Ese mismo a√Īo, la ‚Äúcasa encantada‚ÄĚ ‚Äč‚Äčfue comprada en una subasta por unos nuevos propietarios que estaban decididos a renovar completamente el lugar. Una b√ļsqueda en Google Earth prueba que hicieron un trabajo incre√≠ble, aunque no han podido hacer nada para ocultar esas vistas al cementerio.

4) El secuestro del autob√ļs escolar de Chowchilla

En julio de 1976, 26 ni√Īos de 5 a 14 a√Īos viajaban en su autob√ļs escolar, y se dirig√≠an a casa despu√©s del √ļltimo d√≠a de clases de verano en Chowchilla, California. Hab√≠a un ambiente festivo hasta que una furgoneta aparentemente averiada bloque√≥ la carretera, y hombres enmascarados con armas de fuego irrumpieron por la puerta principal del autob√ļs. Los ni√Īos y su conductor pronto fueron llevados a un par de camionetas y fueron conducidos durante 11 horas bajo un sofocante calor, deteni√©ndose finalmente en una cantera cerca de Livermore, a unos 160 kil√≥metros al norte de Chowchilla.

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La situaci√≥n solo hizo que volverse m√°s extra√Īa y aterradora. En el a√Īo 2015, la CNN habl√≥ con varias de las v√≠ctimas del secuestro, incluida Lynda Carrejo Labendeira.

Los secuestradores preguntaron a cada ni√Īo su nombre, edad, direcci√≥n y n√ļmero de tel√©fono. Tambi√©n tomaron una prenda de vestir o una pertenencia de cada uno.

Pero los hombres armados nunca explicaron por qué los estaban secuestrando.

‚ÄúSolo recuerdo que alguna vez nos dijeron que nos call√°semos y estuvi√©ramos tranquilos‚ÄĚ, dijo Carrejo Labendeira.

Con solo algunas luces de construcci√≥n iluminando la oscura cantera, los secuestradores ordenaron a los ni√Īos y al conductor del autob√ļs que entraran en lo que parec√≠a una tumba enorme: una camioneta oculta bajo tierra.

‚ÄúEstaba enterrado en la tierra. Era como una tumba ‚ÄĚ, dijo Carrejo Labendeira. ‚ÄúEra como un ata√ļd. Como un ata√ļd gigante para todos nosotros‚ÄĚ.

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Cada reh√©n ten√≠a que descender por una escalera hacia la parte trasera del veh√≠culo oculto. La comida era escasa, y ‚Äč‚Äčno hab√≠a ventilaci√≥n. Despu√©s de 16 horas, el √ļnico adulto presente, el conductor Edward Ray, y algunos de los ni√Īos mayores idearon un plan, apilaron los colchones tan alto como pod√≠an, y cavaron a trav√©s de una placa de metal en el techo de la camioneta.

Despu√©s de que los ni√Īos huyeran, la furgoneta que hab√≠a sido su prisi√≥n fue sacada de la cantera por la polic√≠a. Imagen: AP/Jim Palmer

Los secuestradores, que estaban durmiendo durante la fuga, no fueron dif√≠ciles de perseguir. Uno de ellos era el hijo del due√Īo de la cantera. Los tres hombres proven√≠an de familias ricas, por lo que su motivo para cometer el crimen ‚Äďun rescate de $5 millones que nunca llegaron a exigir, ya que la polic√≠a de Chowchilla estaba recibiendo demasiadas llamadas de los padres de los ni√Īos‚Äď sigue siendo algo desconcertante. (Su abogado lo explic√≥ diciendo que eran ‚Äúcodiciosos‚ÄĚ).

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Dos de los secuestradores han sido puestos en libertad condicional; el tercero podr√° solicitarla este 2018. La superviviente Jennifer Brown Hyde ten√≠a solo nueve a√Īos en 1976; el a√Īo pasado, le dijo a CNN que la experiencia todav√≠a la atormenta.

‚ÄúNo es normal que alguien que tiene casi 50 a√Īos tenga miedo a la oscuridad‚ÄĚ, dijo Brown Hyde. Hasta hace poco, ten√≠a que dormir con una luz nocturna encendida. Y todav√≠a tiene pesadillas cr√≥nicas.

5) La carta de Albert Fish

Albert Fish fue un pederasta, torturador (ten√≠a un conjunto de aparatos que denominaba ‚Äúinstrumentos del infierno‚ÄĚ, incluido un cuchillo de carnicero), asesino en serie, fetichista de las heces, can√≠bal y adem√°s se automutilaba. Pero ten√≠a un rasgo m√°s despreciable que lo elev√≥ de un simple monstruo a algo a√ļn peor: su necesidad de regocijarse. Esta es la carta an√≥nima que escribi√≥ a la madre de su √ļltima v√≠ctima conocida, Grace Budd, de 10 a√Īos.

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Albert Fish (sin sombrero) con varios detectives. Imagen: AP

Est√° dirigida a ‚ÄúMi querida se√Īora Budd‚ÄĚ y eso es lo √ļnico educado de la carta. Aqu√≠ est√° la peor parte (y es posible que prefieras omitir esta lectura):

El domingo 3 de junio de 1928 te llam√© al 406W 15 St. Te traje una olla con queso y fresas. Almorzamos. Grace se sent√≥ en mi regazo y me bes√≥. Decid√≠ com√©rmela. Con el pretexto de llevarla a una fiesta. Usted dijo que s√≠, que podr√≠a ir. La llev√© a una casa vac√≠a en Westchester que ya hab√≠a elegido. Cuando llegamos all√≠, le dije que se quedara afuera. Ella recogi√≥ flores silvestres. Sub√≠ las escaleras y me quit√© toda la ropa. Sab√≠a que si no lo hac√≠a, acabar√≠a con su sangre sobre ella. Cuando todo estuvo listo fui a la ventana y la llam√©. Luego me escond√≠ en el armario hasta que estuvo en la habitaci√≥n. Cuando me vio desnuda, se ech√≥ a llorar y trat√≥ de correr escaleras abajo. La agarr√© y dijo que se lo contar√≠a a su mam√°. Primero la desnud√©. C√≥mo pateaba, mord√≠a y ara√Īaba. La estrangul√© hasta matarla, luego la cort√© en trozos peque√Īos para poder llevar la carne a mis habitaciones. Cocinarla y com√©rmela. Qu√© dulce y tierno estaba su culito en el horno. Me llev√≥ 9 d√≠as comerme todo su cuerpo. NO la foll√© aunque podr√≠a haber querido hacerlo. Ella muri√≥ VIRGEN.

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La policía pudo rastrear el membrete utilizado por Fish para enviar esa terrible carta, lo que llevó a su arresto. Confesó, y en 1936 fue ejecutado en la prisión de Sing Sing en Nueva York.

6) The Porthole Murder

Las muertes ocurridas en cruceros aparecen en las noticias con una frecuencia inquietante. Uno de los primeros en alcanzar bastante notoriedad fue el asesinato de la actriz inglesa Eileen Gibson, tambi√©n conocida por su nombre art√≠stico, Gay Gibson. En 1947, la joven de 21 a√Īos regresaba a Inglaterra desde Sud√°frica a bordo del Castillo de Durban, reci√©n estrenada en una producci√≥n de la obra de Golden Boy de Clifford Odets.

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Imagen: Keystone/Hulton Archive/Getty Images

Nunca lleg√≥ a su camarote, despu√©s de haber llamado la atenci√≥n de James Camb, un marinero, cuya reputaci√≥n como mujeriego le vali√≥ el apodo de ‚ÄúDon Jimmy‚ÄĚ. Sin embargo, parece que sus compa√Īeros de tripulaci√≥n no se dieron cuenta de que sus conquistas rara vez estaban dispuestas a ello. La historia de Camb cambi√≥ varias veces al ser interrogado por la polic√≠a, pero en un momento admiti√≥ haber empujado el cad√°ver de la joven a trav√©s del ojo de buey de su camarote.

Incluso sin un cuerpo, hab√≠a suficientes pruebas para condenarlo. Su sentencia de muerte finalmente fue conmutada por la de cadena perpetua, y luego fue puesto en libertad condicional, a pesar de que desde entonces hab√≠a sido acusado de violaci√≥n por otras mujeres que hab√≠an sido pasajeras a bordo del Castillo de Durban. En 1967 fue arrestado de nuevo, por atacar a una ni√Īa de 13 a√Īos, pero no fue hasta despu√©s de atacar a otras tres j√≥venes cuando finalmente fue encarcelado de nuevo.

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7) La mujer que fue (casi) enterrada viva

Del Washington Bee, 14 de julio de 1894:

Eleanor Markham, de 22 a√Īos, muri√≥ aparentemente el s√°bado en su casa cerca de Currytown. Mientras el supuesto cad√°ver era llevado desde su casa en el coche f√ļnebre, una serie de golpes ahogados atrajo la atenci√≥n de los portadores. Una vez abierto el ata√ļd la se√Īora Markham apareci√≥ con vida, y fue llevada a casa. La se√Īora Markham dijo que era consciente en todo momento de lo que ocurr√≠a mientras la enterraban, pero no pod√≠a hacer nada hasta ese momento final.

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El Anderson Intelligencer de Carolina del Sur, consiguió contactar con la no fallecida Eleanor Markham para recordar su terrible experiencia:

‚ÄúEstuve consciente todo el tiempo que estaban haciendo los preparativos para enterrarme, y el horror de mi situaci√≥n es indescriptible... Le ped√≠ a Dios que me diera fuerzas para poder golpear la tapa una vez m√°s y tuve √©xito. Al principio me imagin√© que los portadores no me oir√≠an, pero cuando sent√≠ que uno de los extremos del ata√ļd se abr√≠a repentinamente, supe que me hab√≠an escuchado‚ÄĚ.

La casi muerte de Markham es uno de los casos m√°s notables de entierro prematuro accidental registrados, aunque, por supuesto, no hay forma de saber cu√°ntas personas se habr√°n enterrado por error.