Todo gran avance de la ciencia implica grandes sacrificios. Que podrían incluir lo fatal.
Hoy la seguridad en los laboratorios forma gran parte de cualquier emprendimiento científico. Casi nunca nos detenemos a pensar en ello como producto de tantas muertes o lesiones a lo largo de la historia. Esos experimentos que acabaron de la peor manera podrían parecer producto de la imprudencia o la estupidez para los lectores modernos. Y por cierto, la ciencia podría haberse beneficiado si algunas de esas personas no hubieran muerto de forma prematura.
Con todo, para mejor o para peor, los científicos e inventores que perecieron en las filas del deber han dejado un legado que sirvió para informar el trabajo de futuros innovadores. Te contamos aquí algunas de las muertes más impactantes ocurridas en la historia de la ciencia.
1. El trágico experimento en la nieve de Francis Bacon
El filósofo y político inglés Francis Bacon se considera como el padre del método empírico en la ciencia moderna. Bacon creía que cualquier hipótesis científica debía ponerse a prueba con estrictas observaciones, mediciones y experimentos.
Bacon murió de neumonía en 1626 tras permanecer a la intemperie durante demasiado tiempo porque quería probar si rellenar un pollo con nieve ayudaría a preservarlo. El relato, de parte del igualmente famoso filósofo Thomas Hobbes, es anecdotario y posiblemente, apócrifo. Pero si es cierto, Francis Bacon fue de veras un hombre que vivió y murió en su ley.
2. Georg Wilhelm Richmann y los peligros de trabajar con la electricidad
El físico ruso nacido en Alemania Georg Wilhelm Richmann fue pionero en trabajar con la electricidad y la calorimetría, al punto que todavía los físicos teóricos y experimentales utilizan su trabajo en un amplio rango de proyectos de investigación. Pero la pasión de Richmann por la física también lo llevó a una desafortunada muerte. El 6 de agosto de 1753 Richmann se electrocutó al poner a prueba una vara con aislación para “efectuar observaciones eléctricas o los medios de evitar los efectos del trueno”, escribió Benjamin Franklin en el obituario publicado en la Gaceta de Pensilvania.
Según Franklin, de la vara surgió un rayo que echó hacia atrás a Richman y dejó una marca roja redonda en su frente, quemó su ropa y su zapato izquierdo.
3. Joseph Croce Spinelli y Theodore Silvel y su fatal vuelo a grandes alturas

En los inicios de la ciencia atmosférica los investigadores pensaban que la mejor forma de recoger información era volando, y en 1875 los aeronautas franceses Joseph Croce-Spinelli, Theodore Sivel y M. Gaston Tissandier se elevaron hacia el cielo en un globo de aire que se había diseñado especialmente, junto con un respirador para proveerles oxígeno.
Su objetivo era “ascender hasta una altura nunca antes alcanzada para hacer experimentos de ácido carbónico, llevar a cabo observaciones espectroscópicas y obtener datos generales”, según un informe de Scientific American de 1875.
Sus medidas de seguridad no alcanzaron. Los tres hombres murieron por falta de oxígeno al alcanzar aproximadamente los 9.000 metros de altura. Cuando eventualmente descendió el globo, encontraron a Croce-Spinelli y Sivel muertos por asfixia, y Tissandier estaba agonizando.
4. Clarence Madison Dally y la exposición a los rayos X
Hoy los rayos X se utilizan en muchos experimentos y estudios médicos, pero a la humanidad le llevó mucho tiempo desarrollar protecciones adecuadas contra la potente fuente de energía. Una de las primeras muertes registradas por exposición a los rayos X es la de Clarence Madison Dally, soplador de vidrio devenido en asistente de Thomas Edison.
Dally probaba tubos de rayos X para Edison con sus propias manos y rápidamente sufrió lesiones en la piel de sus brazos, y tuvieron que amputárselos. Eventualmente, murió de cáncer en 1904. La experiencia se dice que tuvo influencia en lo que Edison opinaba sobre los rayos X, y se dice que expresó: “No me hablen de los rayos X. Les tengo miedo”.
5. Elzabeth Fleischman y otra tragedia con los rayos X

Elizabeth Fleischman fue pionera en los inicios de la tecnología de los rayos X. Su trabajo como radiógrafa para el Ejército de EE.UU. produjo algunas de las imágenes más famosas en la radiología médica, demostrando las útiles aplicaciones de los rayos X en la medicina.
Pero la dedicación de Fleischman a la radiología la expuso a un nivel de radiación perjudicial, lo que constituye una ironía porque también le habían encargado desarrollar medidas de protección contra los rayos X.
En 1905, un año después de Dally, Fleischman murió de cáncer después de que tuvieron que amputarle el brazo el año anterior debido a los daños causados por la radiación. En su lápida se lee: “Creo que algo bueno hice en este mundo”.
6. Franz Reichel salta desde la torre Eiffel para probar un paracaídas
Al igual que con los primeros experimentos aeronáuticos, el amanecer de la era de la aviación llevó a diversos accidentes como el de la caída de Franz Reichelt. Era sastre e inventor, de Francia. Reichelt se dedicó a diseñar y crear paracaídas que podían vestirse como prendas de ropa. Su sueño era probar su invento saltando desde la Torre Eiffel.
Durante años las autoridades le negaron el permiso (lógicamente), pero en 1912 finalmente el inventor obtuvo autorización. Sintiéndose extremadamente confiado y seguro de sus diseños, les dijo a los periodistas que no usaría medidas de seguridad adicionales. “Quiero probar el experimento yo mismo, sin trucos, porque quiero demostrar la valía de mi invento”.
El salto de Reichelt se filmó y se puede ver debajo. Se recomienda discreción al espectador:
7. Marie Curie y sus experimentos con la radioactividad

La icónica física ganó dos premios Nobel por su revolucionaria investigación de la radioactividad. Descubrió dos elementos radiactivos, el polonio y el radio, y brindó la explicación más clara de la radiación en el nivel de los átomos. Al igual que Dally y Fleischman, Curie y su esposo Pierre, socio en sus investigaciones, “no apreciaron del todo el peligro de los materiales radiactivos que manipulaban”, según una biografía de la Fundación Nobel.
La pareja sufrió de manera perpetua los efectos de la radiación. Marie murió en 1934 por anemia aplásica, que los historiadores atribuyen a su extendida exposición a la radiación. Su dedicación a la investigación “dejó un legado científico literalmente intocable”, según la Fundación Nobel, ya que muchas de las anotaciones y trabajos de Curie “siguen siendo radiactivos y seguirán siéndolo durante 1.500 años”.
8. Harry DAghlian y Louis Slotin y “el núcleo del diablo” del Proyecto Manhattan

El nombre ya lo dice todo: “núcleo del diablo”, que mató a dos físicos nucleares del Proyecto Manhattan. Ese núcleo – una esfera de plutonio que sería el núcleo de una bomba atómica – se había llevado al laboratorio para pruebas de fisión nuclear. En el primer incidente, al físico estadounidense Harry Daghlian se le cayó accidentalmente un trozo de carburo de tungsteno sobre el núcleo. Eso produjo una reacción en cadena que le causó severo envenenamiento por radiación a Daghlian, que murió 25 días después en septiembre de 1945. Casi un año más tarde, un atornillador que se deslizó hizo que el núcleo del diablo emitiera un rayo azul de radiación. El físico canadiense Louis Slotin saltó frente a la esfera para proteger a sus colegas y desarmar el núcleo. Murió 9 días después.
Los incidentes hicieron que el proyecto se cancelara y se derritió y recicló el núcleo del diablo. Las muertes también inspiraron “parámetros de seguridad más elevados en los laboratorios nucleares” según la Atomic Heritage Foundation.