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Tecnología

¡A toda potencia! Estos robots usan la energía de los hongos

A diferencia del tejido animal, los hongos son fáciles de cultivar incluso en condiciones adversas. Son ideales como fuente de energía para máquinas biohíbridas.
Por Adam Kovac Traducido por

Tiempo de lectura 2 minutos

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Los hongos podrían ser el secreto a la operación de robots futuros, más versátiles y durables. Es la teoría que dio lugar a un experimento en que los ingenieros de la Universidad Cornell utilizaron hongos para controlar máquinas. 

Los investigadores de Cornell no intentaban inspirar algún juego de horror del tipo The Last of Us. Más bien, querían estudiar el potencial de utilizar señales eléctricas generadas por hongos para controlar robots. Los biohíbridos son un objeto de creciente fascinación para los ingenieros. 

Las máquinas biohíbridas van ganando popularidad porque los robots completamente mecánicos quedan atrás de los animales en términos de eficiencia, durabilidad y capacidades. En el pasado se usaron músculos de sapos  para construir un robot nadador, o tejido de lombrices para una microbomba. Sin embargo, el uso de tejido derivado de animales (el tejido se cultiva a partir de células y no se toma de un ser vivo) requiere de condiciones exigentes como un entorno estéril e infusión de antibióticos continuamente. Si bien las plantas y microbios se han utilizado en máquinas híbridas para eludir este problema, los hongos podrían ser más ventajosos todavía. Por ejemplo, su cultivo es sencillo, y el hongo puede sobrevivir incluso en entornos extremos. 

El hongo más común 

Para ver si estos beneficios podían aprovecharse con biohíbridos, los científicos cultivaron estructuras de micelio de hongos ostra rey, uno de los hongos que más se comen en el mundo, dentro de un andamiaje impreso en 3D. El andamiaje tenía integrados unos electrodos en la base, y a medida que los micelios crecían, se fusionaban con esos electrodos. Luego se adosó el andamiaje a un robot de cinco patas con forma de estrella de mar, hecho de materiales rígidos y blandos. El profesor adjunto Robert Shepherd de la Facultad Sibley de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial de Cornell encabezó el nuevo trabajo que se publicó en Science Robotics. 

Los micelios generaron señales eléctricas al exponerlos a luz ultravioleta. Cuando los investigadores iluminaban los hongos con la luz, estimulaban eléctricamente a los electrodos que a su vez, se usaban para controlar con éxito las patas del robot, haciendo que se irguiera. 

Se conectaron los hongos a otro robot, y de nuevo lograron que funcionara al iluminarlos. El experimento fue tan exitoso que los investigadores piensan en sus potenciales aplicaciones prácticas. Demostraron “el potencial para su aplicación en el mundo real, tal vez en agricultura o seguridad”, escribieron los investigadores. También señalaron que hay desafíos antes de poder utilizar estos métodos en el mundo real, porque las señales eléctricas emitidas por los hongos se debilitaban con el tiempo. Y los hongos, como los animales, tienen el molesto hábito de morir. 

En resumen, no pensemos en un futuro con máquinas del tipo Terminator alimentadas por hongos. Eso ya es una realidad.

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