El retroceso de los glaciares siempre se ha asociado al aumento del nivel del mar, la pérdida de hábitats y el impacto en el suministro de agua. Sin embargo, un reciente estudio de la Universidad de Milán y la Fundación One Ocean añade un factor inquietante: el deshielo libera contaminantes humanos acumulados en el hielo durante décadas. Estas sustancias, invisibles pero persistentes, representan un riesgo creciente para la biodiversidad, la agricultura y la salud de millones de personas.
Glaciares en retroceso acelerado
Entre 2000 y 2023, los glaciares perdieron cerca del 5% de su volumen, con cifras dramáticas en Europa Central y los Alpes, donde las pérdidas alcanzan casi el 40%. La velocidad de derretimiento se ha incrementado un 65% en tres décadas, mostrando que el deshielo no es un fenómeno futuro, sino una crisis en curso.
The largest glacier in the Alps, Grosser Aletschgletscher, as seen from Belalp | 1856 to 2020 pic.twitter.com/9TIOn5chjx
— Melaine Le Roy (@subfossilguy) October 14, 2020
Hielo tóxico: contaminantes atrapados por décadas
Los investigadores analizaron 16 glaciares italianos y encontraron altas concentraciones de contaminantes orgánicos persistentes (pesticidas, fungicidas, aislantes eléctricos), además de metales pesados como plomo y cadmio. Estos residuos, liberados originalmente a la atmósfera por actividades humanas, quedaron atrapados en el hielo y ahora reaparecen en ríos, suelos y atmósfera con el deshielo.
El caso crítico del glaciar Ebenferner
El estudio destaca al glaciar Ebenferner, en Lombardía, por sus niveles alarmantes de metales pesados. Su deshielo amenaza con contaminar el valle cercano y extender tóxicos río abajo hasta el lago de Como, una de las cuencas de agua más relevantes del norte de Italia.
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— Randy•R (@Randallr75) September 29, 2015
Riesgos para ecosistemas y personas
El deshielo de glaciares contaminados supone un triple riesgo:
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Ecológico, al dañar hábitats fluviales y montañosos.
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Agrícola, porque los contaminantes alcanzan suelos y cultivos.
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Sanitario, al filtrarse en aguas potables y acumularse en cadenas alimentarias.
Hacia una respuesta urgente
Los autores subrayan que analizar y monitorizar estos contaminantes es esencial para entender cómo se transportan y acumulan en ecosistemas río abajo. Identificar estas rutas permitirá diseñar medidas de mitigación que limiten el impacto del deshielo tóxico. Aunque frenar el retroceso glaciar parece improbable, aún es posible reducir sus consecuencias más graves con acción científica y política.
Fuente: Meteored.