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Ciencia

Revelan el mecanismo detrás de los cambios climáticos abruptos que marcaron el pasado de la Tierra

Un modelo desarrollado por científicos de la Universidad de California explica cómo la interacción entre el carbono, los nutrientes marinos y la geología puede generar enfriamientos extremos y glaciaciones repentinas.
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Durante millones de años, la Tierra experimentó episodios de calentamiento y enfriamiento abrupto que transformaron radicalmente sus paisajes y ecosistemas. Ahora, un estudio publicado en Science aporta nuevas claves sobre las causas de esas variaciones extremas, al demostrar que los ciclos de carbono y fósforo, junto con procesos geológicos, pueden actuar como un “efecto dominó” en la regulación climática.

El “termostato” de la Tierra bajo revisión

Tradicionalmente, los científicos atribuían la estabilidad climática al proceso de meteorización de rocas silicatadas: el CO₂ atmosférico se disuelve en la lluvia, reacciona con minerales y termina atrapado en sedimentos marinos. Este mecanismo funciona como un termostato lento y constante.

Pero los investigadores Dominik Hülse y Andy Ridgwell, de la Universidad de California, Riverside, demostraron que este equilibrio puede romperse. Según su modelo, cuando el CO₂ aumenta y la temperatura sube, los nutrientes como el fósforo fluyen en mayor cantidad al océano, alimentando el crecimiento masivo de fitoplancton. Al morir, estos organismos entierran carbono orgánico en los sedimentos marinos, generando una caída abrupta de oxígeno y un reciclaje más eficiente de nutrientes. El resultado: un secuestro masivo de carbono y un enfriamiento extremo, capaz de llevar al planeta a episodios tipo “Tierra bola de nieve”.

“Nuestro estudio sugiere que el termostato de la Tierra no está roto, pero puede estar en una habitación distinta del aire acondicionado”, ilustró Ridgwell, al explicar lo errático del mecanismo en épocas de bajo oxígeno atmosférico.

Un modelo para reconstruir el pasado

El trabajo utilizó un modelo global del ciclo del carbono, extendido para integrar procesos orgánicos-geológicos como la liberación de CO₂ por meteorización de kerógeno y el enterramiento de carbono orgánico en el mar. Las simulaciones abarcaron escalas de cientos de miles de años y escenarios con liberaciones súbitas de dióxido de carbono.

Los resultados muestran que con niveles de oxígeno atmosférico un 60 % menores a los actuales, la temperatura global puede descender más de 6 °C, una variación superior a la diferencia registrada entre el presente y el Último Máximo Glacial.

Implicaciones para el presente y el futuro

El hallazgo ayuda a comprender por qué los ciclos biogeoquímicos no siempre suavizan los cambios climáticos, sino que pueden desencadenar respuestas excesivas y glaciaciones abruptas. Aunque los científicos aclaran que es poco probable que el actual aumento de CO₂ por actividades humanas provoque una glaciación en el corto plazo, advierten que la inestabilidad del “termostato” terrestre demuestra la sensibilidad del sistema climático.

“Necesitamos enfocarnos en limitar el calentamiento actual. Que la Tierra eventualmente se enfríe de nuevo, por más errático que sea, no ocurrirá lo suficientemente rápido como para ayudarnos en esta vida”, concluyó Ridgwell.

Fuente: Infobae.

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