La cartografía de Alaska está en transformación constante, marcada por el retroceso acelerado de sus glaciares. Lo que parecía inmutable —montañas atrapadas en hielo— se redefine ante nuestros ojos. El caso más reciente es el nacimiento de una nueva isla, producto de la retirada del glaciar Alsek, un recordatorio visible de que el cambio climático no solo altera temperaturas, sino que redibuja el mapa mismo de nuestro planeta.
Cuando el hielo se convierte en agua
Prow Knob, antes considerado un nunatak (pico rocoso rodeado de hielo), pasó a ser una isla en cuestión de semanas. La expansión del lago Alsek, alimentado por el deshielo glaciar, la rodeó por completo entre el 13 de julio y el 6 de agosto de 2025, según confirmaron las imágenes satelitales.
El retroceso glaciar en Alaska crea una nueva isla
Imágenes difundida por el NASA Earth Observatory muestra la magnitud del retroceso del hielo y el crecimiento del lago entre 1984 y 2025. pic.twitter.com/3LRhWmbGXM— Carlos Montes (@cmontes_9) September 8, 2025
Este fenómeno refleja un patrón más amplio: el lago Alsek creció de 45 a 75 km² desde 1984, acompañado por la expansión de los lagos vecinos Harlequin y Grand Plateau.
Una historia de más de un siglo
El glaciar Alsek ha sido estudiado desde inicios del siglo XX. En 1960, el glaciólogo Austin Post bautizó a Prow Knob por su parecido con la proa de un barco. Ya en 1984, Mauri Pelto observó que parte de su contorno comenzaba a convertirse en costa lacustre.
Con más de 5 kilómetros de retroceso en cuatro décadas, los científicos sabían que la montaña quedaría aislada. El desenlace llegó más tarde de lo previsto, pero confirma las proyecciones.
Un laboratorio natural del cambio climático
El caso de Prow Knob no es anecdótico: es evidencia tangible de cómo el cambio climático transforma paisajes en el lapso de una generación. Lo que antes tomaba milenios, ahora ocurre en décadas.

La creación de nuevas islas puede parecer un hallazgo emocionante, pero encierra riesgos: los lagos proglaciares crecen rápido, almacenan enormes volúmenes de agua y pueden desbordarse de manera repentina, provocando inundaciones catastróficas río abajo.
El mapa que se mueve
Alaska se convierte así en un laboratorio a cielo abierto para estudiar cómo el calentamiento global remodela la Tierra. Cada retroceso glaciar redefine fronteras naturales y anticipa los desafíos que enfrentarán comunidades y ecosistemas en un mundo en constante transformación.
Fuente: Meteored.