Foto: NASA ICE (Flickr)

Ya hemos llegado al punto de “qué pasaría si echamos nieve para tratar de salvar las capas de hielo de la Antártida”. Buen trabajo a todos.

Lo que parece una discusión que tendrían los científicos después de comer un montón de brownies de marihuana, en realidad es la premisa de un nuevo artículo publicado en Science Advances este miércoles. Los investigadores analizaron un modelo experimental de geoingeniería con la intención aprender lo necesario para apuntalar los glaciares que peligran en la Tierra. Los resultados sugieren que habría que bombear enormes cantidades de nieve artificial sobre la superficie de los glaciares de la Antártida Occidental para estabilizarlos, una idea que detendría el aumento del nivel del mar, pero también podría tener una serie de consecuencias no deseadas. Este tipo de experimentos mentales, aunque son interesantes para evaluar las opciones que tiene la humanidad para enfrentarse al cambio climático, también demuestran cómo los responsables políticos, movidos por la desesperación, podrían tomar peligrosas decisiones si las emisiones de carbono no se reducen pronto.

La Antártida occidental es la zona cero de la crisis del aumento del nivel del mar. Los glaciares costeros retienen una capa de hielo que elevaría el nivel del mar más de 3 metros si se derritieran por completo, pero el agua tibia está acabando con ellos. El lecho de roca que hay debajo de ellos se inclina hacia abajo mientras viaja tierra adentro, creando una situación inestable que podría provocar un colapso descontrolado. Este eventual colapso es posible incluso si todo el mundo cumpliese con los objetivos del Acuerdo de París, y si eso acabase sucediendo, se remodelarían por completo todas las zonas costeras del mundo.

“No existe una alternativa para reducir las emisiones de carbono a cero y mantener el Acuerdo Climático de París, pero incluso si el planeta no se calentase más, ya habríamos causado un daño muy grave”, dijo Anders Levermann, experto en clima del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático. “Un proceso que se está desarrollando actualmente en la Antártida Occidental debido al calentamiento del océano, es que todo el hielo marino de la Antártida Occidental se verterá sobre el océano”.

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Los suizos están cubriendo sus glaciares con sábanas blancas para que no se derritan
Captura de pantalla: NBC Left Field.

Otro experimento extremo sobre cómo lidiar con ésto sugiere crear un enorme terraplén submarino para evitar que el agua caliente se introduzca debajo de los glaciares. Pero este nuevo estudio analiza otra vía para salvar los glaciares vertiendo nieve por su superficie para espesar el hielo. Este proceso, en teoría, podría estabilizarlos añadiendo un peso que empujaría los cimientos —donde se encuentran el hielo, el lecho marino y el océano— más lejos del mar.

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Los investigadores utilizaron un modelo climático para simular el continuo derretimiento de la capa de hielo y luego aumentaron la cantidad de nieve, que se acabaría convirtiendo en hielo al compactarse. Los hallazgos muestran que añadir hasta 10 metros de hielo al año durante 10 años sería suficiente para proteger a los glaciares de la Antártida Occidental de una desestabilización total si nuestro clima actual se mantuviera como está. Esto sería el equivalente a añadir 7.400 gigatones o millones de toneladas de hielo. Como Jane Flegal, experta en políticas científicas señaló a nuestros compañeros de Earther, eso es seis veces el volumen del Canal de Panamá.

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Pero habría unos cuantos impedimentos técnicos que complicarían la tarea. El propio estudio reconoce que habría que bombear agua del océano a 640 metros de altura para llegar a la superficie de los glaciares, desalinizar dicha agua y luego convertirla en nieve o encontrar una manera de almacenarla durante el tiempo suficiente para que se congele. Esto requeriría enormes cantidades de energía (el estudio señala que solo para bombear ese agua harían falta 12.000 aerogeneradores de alta potencia para generar la electricidad suficiente), sobre uno de los lugares más duros y remotos de la Tierra. Y nada indica que este estudio fuese a funcionar, o podría tener consecuencias involuntarias al bajar el nivel global del mar debido al bombeo de agua y acabar alterando por completo los patrones de circulación oceánica.

“No estoy proponiendo que hagamos lo que acabamos de demostrar, esa es una decisión para la sociedad”, dijo Levermann. “La gente tiene que entender que si no queremos perder nuestras ciudades tenemos que hacer algo. Acabamos de exponer una de las posibilidades”.

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Los polos se están derritiendo a pasos agigantados.
Imagen: @StefLhermitte

El hecho de que los científicos incluso estén planteando este extraño proyecto como una posibilidad ilustra algunas cosas. La primera es que estamos muy mal en lo que respecta al cambio climático. La ciencia ha demostrado sus riesgos durante décadas y, sin embargo, la humanidad ha seguido emitiendo carbono a la atmósfera sin parar. Por ello, los investigadores están empezando a plantear y estudiar ideas que hace años eran impensables, como utilizar geoingeniería sobre las capas de hielo para evitar que las ciudades costeras se acaben inundando. Francamente, esto debería asustarte.

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La segunda es que desde una perspectiva gubernamental, la geoingeniería es el Salvaje Oeste. Y si algunos gobiernos con importantes poblaciones costeras decidieran tratar de hacer esto o a un multimillonario loco le diese por tapar el sol, podría haber consecuencias no deseadas.

Entre estas posibles consecuencias, están los cambios en la circulación oceánica o las caídas del nivel del mar, y el hecho de que todo podría fallar. Poner nuestra fe en este tipo de experimentos podría tener peores consecuencias que el problema que se nos avecina.