En el hemisferio norte está a punto de comenzar el invierno, y tal vez haya quienes piensen en pasar algo de tiempo en alguna cama solar. Pero un estudio que se dio a conocer esta semana indica que estos dispositivos pueden ser muy perjudiciales para la piel, e incluso peores que la exposición al sol natural.
Los científicos de la Universidad Northwestern y la Universidad de California, San Francisco, analizaron las historias clínicas de los usuarios de camas solares. Descubrieron que en comparación con quienes no usan estas camas solares su riesgo de melanoma era mayor, y tenían mayor tendencia a sufrir mutaciones relacionadas con el cáncer en partes del cuerpo a las que no suele llegar el sol.
“Creo que la evidencia es clara. Las camas solares representan una exposición particularmente peligrosa en términos del cáncer de piel”, le dijo a Gizmodo el investigador Alan Hunter Shain, biólogo de cáncer en la UCSF.
Un riesgo particular

La radiación UV (ultravioleta) es el factor de riesgo primario para el cáncer de piel, incluyendo el melanoma. Aunque la mayoría de los casos se vinculan con la exposición a los rayos UV que provienen del sol, las camas solares también presentan un riesgo evidente.
Desde hace mucho tiempo la industria de las camas solares ha argumentado que las camas no son más peligrosas que el sol para nuestra piel. Sin embargo, Shain señala que pueden provocar intensa exposición a rayos UV en toda época del año y en cualquier parte del cuerpo. Algunos autores del trabajo también habían notado un aumento de casos inusuales de cáncer de piel en la práctica, como los de personas relativamente jóvenes que presentaban varios melanomas, y sospecharon que los casos tenían relación con las camas solares.
Para medir mejor los riesgos de las camas solares, los investigadores analizaron los datos de los registros médicos de unos 3.000 usuarios de camas solares y los compararon con personas de edades similares que no las utilizaban. En otro experimento se secuenciaron genéticamente las células de la piel de usuarios de camas solares y de personas que no las usan.
En general, el 5,1% de las personas que usaban camas solares fueron diagnosticadas con melanomas, en comparación con el 2,1% de quienes no las usaban. Después de hacer ajustes en referencia a otros factores como la historia familiar de cáncer de piel, el uso de camas solares seguía vinculado a los melanomas en casi el triple del riesgo. Ese riesgo añadido dependía de la dosis, lo que significa que quienes informaban mayor uso de camas solares tenían probabilidades más altas de sufrir de melanomas en comparación con los demás, y también eran mayores las probabilidades de que tuvieran melanomas en partes del cuerpo donde no llegan los rayos del sol, como las nalgas o la zona lumbar.
“En nuestro trabajo de investigación vimos usuarios de camas solares de entre 30 y poco más de 40 años con más mutaciones en las células de la piel que las personas de entre 70 y más de 80 años pertenecientes a la población general. Efectivamente, acumularon el daño por rayos UV de toda una vida ya con solo 30 años debido a la radiación artificial UV a la que se exponen todo el año”.
El trabajo y sus conclusiones se publicaron en Science Advances.
¿Qué hacer respecto de las camas solares?
Ante estos riesgos, se requiere regulación, en particular para que las personas más jóvenes no aceleren el peligro, dicen los autores. Hay grupos como la OMS que insisten desde hace años en que no se debe permitir el uso de camas solares a menores de 18 años, y hay países que las prohibieron para ese segmento de la población.
“Muchos de los pacientes que sufren las consecuencias del uso de las camas solares se expusieron a esta radiación desde que eran menores, sin la madurez o el conocimiento suficientes como para tomar las mejores decisiones para su salud”, le dijo a Gizmodo Pedram Gerami, autor del trabajo y profesor de investigación de cáncer de piel en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern.
Al menos debería enseñarse y comunicarse más sobre los riesgos de estos dispositivos. Gerami señala que con solo diez usos de la cama solar ya se puede duplicar el riesgo de melanoma para toda tu vida. El melanoma es la forma más fatal del cáncer de piel y se calcula que mueren de melanoma unos 8.000 estadounidenses al año, de los 11.000 en total que son víctimas del cáncer de piel.
“Pero incluso los que no mueren a causa de la enfermedad tienen que enfrentar angustia emocional y los riesgos de morir”, dijo Gerami.
El equipo planea seguir investigando la influencia de las camas solares en el riesgo de sufrir cáncer. Como las camas pueden emitir mezclas inusuales de radiación UV que el sol no crea naturalmente, es posible que causen mutaciones particularmente dañinas, según Shain. Es una posibilidad que están estudiando ahora mismo.