La biodiversidad, el cambio climático y la seguridad alimentaria ya no pueden analizarse como fenómenos separados. Así lo sostiene la doctora Kira Mileham, directora de Alianzas Estratégicas de la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN, quien visitó recientemente Argentina para reunirse con científicos y organizaciones locales. Su mirada es clara: si no se protege el equilibrio natural, no habrá seguridad para las especies ni para los humanos. Y para lograrlo, es necesario trabajar en redes colaborativas que integren conocimiento científico, políticas públicas y acción territorial.
Durante su visita al país, Mileham reforzó la importancia de pensar estas crisis como un problema común. “No podemos resolver una sin abordar las otras”, afirmó en el marco de un encuentro en Fundación Temaikèn. Esa institución es el único Centro para la Supervivencia de Especies (CSE) de la UICN en Argentina y uno de los pocos en América Latina. Desde allí se promueven estrategias integradas que van desde la recolección de datos científicos hasta la acción directa en el terreno.
El rol clave de los centros de conservación y la educación

La conservación no es solo un asunto de científicos. Según Mileham, una de las claves para revertir la pérdida de biodiversidad está en la educación y en el vínculo emocional de las personas con la naturaleza. Los zoológicos, acuarios y bioparques juegan un papel central, no solo como espacios de investigación sino como lugares donde el público puede tomar contacto directo con especies en peligro y comprender el valor de su protección.
En Temaikèn, ese trabajo educativo se complementa con acciones de conservación como el manejo de especies en ambientes controlados, su posterior reintroducción en hábitats restaurados y la generación de datos para las listas rojas de la UICN, que sirven para evaluar el nivel de amenaza de diferentes especies. En Argentina, este enfoque se está aplicando a especies como la rana patagónica, el cardenal amarillo y el caracol de Apipé, tres ejemplos que muestran cómo una estrategia científica puede generar impacto real.
Una red de expertos que actúa a nivel nacional
El pasado 10 de junio, se llevó a cabo una reunión clave entre la UICN, el equipo de Temaikèn y más de 70 especialistas de todo el país. Allí se compartieron experiencias y se planificaron acciones concretas de conservación bajo una misma metodología: el enfoque conocido como One Plan Approach. Este método propone una estrategia integral que combina acciones in situ (en el hábitat natural) y ex situ (bajo cuidado humano), articulando esfuerzos entre diversos actores para maximizar el impacto.
El trabajo colaborativo es fundamental para que estas acciones sean sostenibles. Según Mileham, no alcanza con tener buenas intenciones o conocimiento científico si no se logra coordinar a todos los sectores involucrados: desde gobiernos locales hasta comunidades que conviven con los ecosistemas afectados. La clave está en generar planes de conservación a medida, basados en evidencia, pero también adaptados a las realidades sociales y económicas de cada región.
El futuro de la conservación: ciencia, coordinación y decisión

Pese a la gravedad de la crisis, hay motivos para el optimismo. Existen herramientas, protocolos y experiencia suficiente como para actuar con eficacia. La UICN ha desarrollado guías para reintroducir especies en peligro, restaurar hábitats y reducir los factores de amenaza. El desafío, según Mileham, está en saber cuándo intervenir y cómo priorizar cada caso. La ventana de oportunidad sigue abierta, pero el tiempo apremia.
Temaikèn representa un modelo que puede replicarse en otros puntos del país y de la región: combina investigación, acción directa, educación y articulación con redes globales. La presencia de Mileham en el país refuerza esa idea: la conservación necesita líderes, pero también sistemas que permitan a muchos trabajar juntos con un mismo objetivo. En palabras de la experta: “Nunca es demasiado tarde para empezar a cuidar lo que nos queda. Y siempre hay soluciones posibles si se trabaja en conjunto”.
[Fuente: La Nación]