El frío y helado mundo de Urano está rodeado de un par de anillos que orbitan en torno al planeta a dos veces la distancia de su sistema principal de anillos. Cada anillo cuenta una historia diferente: el anillo más externo se ve azul, en tanto que el más interno tiene un matiz rojizo. Durante años los astrónomos se han preguntado por qué son tan diferentes los anillos y cómo es que se formaron. Al decodificar la luz de los anillos podríamos al fin tener indicios de sus singulares orígenes e historias.
Un equipo de astrónomos utilizó el Observatorio W. M. Keck de Hawai para analizar la composición de los anillos exteriores de Urano y entender su historia. Los hallazgos se publicaron en el Journal of Geophysical Research: Planets y apuntan a dos procesos de formación muy diferentes. Uno de los anillos está compuesto de diminutos granos de hielo, y el otro probablemente se formó a lo largo de una historia de violentas colisiones e impactos.
Un par como no hay otro
Los primeros nueve anillos de Urano los descubrieron unos astrónomos en 1977 al observar la atmósfera del planeta. Casi 10 años después la misión Voyager 2 detectó dos anillos interiores más, además de 10 lunas.
Más recientemente el telescopio espacial Hubble fotografió un par de anillos distantes en 2004. Los científicos no habían notado los anillos exteriores en observaciones anteriores porque son muy débiles y están mucho más lejos del planeta de lo que se podía esperar.
Los anillos exteriores están tan lejos que se los denominó como el segundo sistema de anillos de Urano. El anillo μ es azul como el anillo E de Saturno, indicación de partículas extremadamente pequeñas, en tanto que el anillo v es rojizo como otros anillos de polvo que suelen encontrarse en el sistema solar.
La diferencia en los colores apunta a diferencias fundamentales en el tamaño de las partículas que componen los anillos y en su composición. Los anillos exteriores de Urano son angostos y apenas se ven, porque casi no se perciben en las observaciones. Hasta ahora hay muy pocos datos sobre el sistema de anillos del planeta.
Lo mismo, pero diferentes
Para revelar la composición singular de cada uno en detalle el equipo que llevó a cabo el nuevo estudio analizó cómo se refleja la luz del sol en los anillos exteriores de Urano. “Al decodificar la luz de estos anillos podemos rastrear el tamaño, distribución y composición de sus partículas, algo que nos indica un poco sobre sus orígenes y ofrece información sobre cómo se formó y evolucionó el sistema de Urano y los planetas como éste”, declaró Imke de Pater profesora en la Universidad de California, Berkeley, y autora principal del estudio.
El equipo combinó observaciones del Observatorio Keck con datos de los telescopios espaciales Webb y Hubble para poder armar un espectro completo de los anillos tomados a diferentes largos de onda. El anillo μ tiene el aspecto de la firma espectral del hielo de agua, lo que sugiere que está compuesto por diminutos granos de hielo despedidos por la pequeña luna de Urano llamada Mab, debido a una serie de impactos. Por otra parte, el anillo v está compuesto de material rocoso mezclado con un 10 a 15% de compuestos orgánicos ricos en carbono comúnmente hallados en el sistema solar exterior.
“El material del anillo v proviene de impactos de micrometeoritos y colisiones entre cuerpos rocosos que no se ven, ricos en materiales orgánicos, que han de orbitar entre algunas de las lunas conocidas”, explicó de Pater.
En este momento los resultados alimentan el misterio que rodea a Urano. La composición del anillo μ confirma que la luna Mab está compuesta mayormente de hielo de agua, a diferencia de las lunas internas de Urano que son de composición rocosa. “Resulta interesante preguntar ¿por qué los cuerpos que dieron lugar a estos anillos son de composición tan diferente?”, dijo de Pater.
Los científicos que llevaron a cabo este estudio notaron también indicios de que el brillo del anillo μ cambia con el tiempo, pero no están seguros de cuáles son las causas de esos cambios. Sugieren que una futura misión a Urano que planea captar imágenes más cercanas del peculiar planeta podría ayudar a resolver algunos de estos misterios en torno al caótico mundo de anillos y lunas.