Esta es de esas veces en las que la expresión "primeras impresiones" cobra todo su sentido. Apenas he tenido tiempo de ponérmelo y darme un paseo por los menús. Sin embargo, después de ver a uno de los profesionales de Apple enseñarme la interfaz algo más a fondo queda claro que el Apple Watch es perfectamente capaz de sobrevivir a sus propias promesas.

Primero, es necesario meditar un poco sobre las ambiciones de Apple en el segmento smartwatch. No son pequeñas. Sensor por sensor, desde el que vigila nuestro ritmo cardíaco, hasta el que nos dice cuánto tiempo hemos estado de pie a lo largo del día, está claro que Apple va a por todas con este dispositivo. Lo que tienen en mente es una especie de varita mágica capaz de abrirnos la puerta de la habitación del hotel, o de pagar un refresco en la tienda de la esquina. Las ambiciones son muy grandes, pero aún no está preparado para mostrar todo su potencial.

No es algo malo. Apple tiene una larga trayectoria de ponerse al día con las promesas que hace en cuanto a software, incluso con algún tropezón ocasional. Ya solo en diseño, el Apple Watch es una belleza. A todos los que estamos en Cupertino hoy nos va a dar mucha pena tener que aflojar los Apple Watch que estamos probando de nuestras muñecas al acabar las tomas de contacto.

El Apple Watch no es muy diferente del LG G Watch o del Samsung Gear Live, pero transmite una sensación mucho más poderosa de ser un producto de alta gama.El acero inoxidable tiene mucho que ver en esto, pero también influye el hecho de que el reloj de Apple es considerablemente más fino y ligero, y tiene un acabado más sólido. El lujo del dispositivo variará en función de lo que estemos dispuestos a pagar por la correa. Hay varias a elegir.

Saber que está recubierto de cristal de zafiro también transmite una cierta sensación de seguridad. El material se siente muy diferente al cristal de los smartphones o smartwatches que hemos probado hasta ahora.

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La rueda del lateral también trasmite un efecto curioso. Hace que tengamos la sensación de manejar un reloj digital de una manera más natural, no un complejo smartwatch de última generación.

En cuanto al software, desearía poder decir más. He podido navegar por Glimpses, el menú de tarjetas al estilo Google Now que muestra diferentes hubs de información de arriba a abajo, con más datos haciendo scroll a los lados. Puedo confirmar que funciona y que lo hace con fluidez y velocidad, al menos en el modelo previo al final que he podido probar.

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Apple tiene todavía unos cuantos meses para poner todo a punto de cara a la comercialización de su nuevo juguete. No importa el buen aspecto que tenga un dispositivo como este (y su aspecto es sencillamente maravilloso, mejor que el de cualquier otro smartwatch que he visto). Lo importante es cómo funciona. ¿Es la sensibilidad de la pantalla suficiente como para marcar una diferencia? ¿Será más difícil navegar en el Apple Watch que en otros relojes?

La respuesta a estas preguntas solo la conoceremos con seguridad el año que viene, o quizá antes si tenemos oportunidad de probar el Apple Watch a fondo. Si sus funciones consiguen igualar su espectacular aspecto, el nuevo reloj de Apple va a conquistar muchas muñecas.

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