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Ilustración para el artículo titulado
Captura de pantalla: VINWiki (YouTube)

Recorrer la distancia entre Nueva York y Los Ángeles por carretera en el menor tiempo posible. Ese es el peculiar reto de la Cannonball Run, una carrera ilegal popularizada en los años 80 por la película homónima. Tres individuos acaban de batir el récord a bordo de un Audi A8: 26 horas y 38 minutos.

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Según informa Road & Track, los tres individuos sin identificar (recordemos que la carrera es completamente ilegal) salieron del garaje Redball, en Manhattan (el punto de salida tradicional de la Cannonball). El lugar de llegada es el Portofino Hotel en Redondo Beach, a 4.546,9 km. Distintas fuentes familiarizadas con los aficionados a este prueba han confirmado que el récord es real pese al anonimato de sus participantes.

Para batir el récord el equipo se sirvió de un 2019 Audi A8 sedan al que modificaron para albergar tanques de combustible adicionales en el maletero. Esta es una práctica común en la Cannonball porque permite recorrer mayores distancias sin repostar.

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Los conductores que intentan batir este récord también suelen recurrir a todo tipo de artimañas para evitar a la policía y los controles de velocidad. El equipo que batió el récord en noviembre de2019 llevaba emisores de interferencias para anular los radares de velocidad, escáneres como los que usa la policía, cámaras térmicas para detectar posibles patrullas apostadas en el camino y hasta un sistema que apaga todas las luces traseras para hacer el coche más difícil de ver o registrar de noche.

Aquel récord terminó la Cannonball en 27 horas y 25 minutos a bordo de un Mercedes Benz E63 AMG modificado para alcanzar los 800 caballos. Según los datos de GPS de aquella carrera, el coche mantuvo una velocidad media de 166 km/h con una velocidad punta de 311 km/h. Es de suponer que el actual récord ha ido incluso más rápido.

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Las normas de distanciamiento social que rigen en muchos estados ahora mismo probablemente eran el momento perfecto para batir este récord ilegal porque las carreteras están vacías y hay muchas menos patrullas. La prueba, de todos modos, sigue siendo peligrosa por la elevada velocidad a la que se circula y el cansancio de los conductores. Eso por no mencionar que si llegan a sufrir algún accidente se hubieran visto en serios problemas con los hospitales saturados y ni una grúa a la vista. [Road & Track]

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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