Saltar al contenido

Asia, África y Europa al rojo vivo: el mapa del calor extremo que marcó 2025

Un análisis basado en datos del programa Copernicus revela que 2025 fue un año de extremos térmicos sin precedentes. Asia Central, el Sahel africano y el norte de Europa rompieron récords históricos, confirmando que el calentamiento global ya no es una amenaza futura, sino una realidad presente.

Durante años, el cambio climático se describió como un proceso gradual. Sin embargo, los datos de 2025 muestran un escenario muy distinto: acelerado, desigual y cada vez más difícil de ignorar. Mientras el promedio global oculta parte del problema, los récords regionales de temperatura registrados este año revelan hasta qué punto el planeta está entrando en una fase crítica, con impactos directos sobre millones de personas.

Un año extremo más allá de la media global

Aunque 2025 se sitúa como el tercer año más cálido jamás registrado a nivel global, solo por detrás de 2024 y 2023, esa cifra no refleja la magnitud real del fenómeno. Según un análisis de la agencia AFP basado en datos del programa Copernicus, el planeta batió más de 120 récords mensuales de temperatura en más de 70 países.

Estos resultados se obtuvieron combinando observaciones satelitales, estaciones meteorológicas y modelos climáticos con datos horarios desde 1970. El enfoque es clave, ya que muchos países carecen de registros públicos y continuos, lo que obliga a reconstruir el comportamiento térmico a partir de múltiples fuentes.

Asia Central: el epicentro del calor récord

Todos los países de Asia Central superaron sus máximos históricos de temperatura anual en 2025. El caso más extremo fue Tayikistán, donde las anomalías térmicas superaron los 3 ºC respecto al promedio del período 1981-2010. Desde mayo, casi todos los meses marcaron nuevos récords.

En países vecinos como Kazajistán, Irán y Uzbekistán, las temperaturas se situaron entre 2 y 3 grados por encima de lo habitual. Estas anomalías no solo afectan al confort térmico: agravan la escasez de agua, reducen la productividad agrícola y aumentan los riesgos sanitarios, especialmente en regiones con infraestructuras frágiles.

El Sahel, una región cada vez más expuesta

En África occidental, el calor extremo volvió a golpear con fuerza. Países como Mali, Níger, Nigeria, Burkina Faso y Chad registraron aumentos de entre 0,7 y 1,5 ºC sobre sus promedios estacionales. En Nigeria, los últimos doce meses fueron directamente los más calurosos jamás observados.

Según la red científica World Weather Attribution, los episodios de calor extremo son hoy casi diez veces más probables que en 2015, una tendencia claramente asociada al cambio climático de origen humano. En el Sahel, esta presión térmica se suma a conflictos, inseguridad alimentaria y pobreza estructural, multiplicando su impacto social.

Europa y un norte inesperadamente cálido

Europa también vivió un año fuera de lo común. El verano fue especialmente extremo en el sur y el centro del continente, con España, Portugal y el Reino Unido registrando olas de calor históricas que favorecieron grandes incendios forestales. En paralelo, el norte europeo experimentó un otoño inusualmente cálido.

Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia cerraron uno de los dos años más cálidos jamás registrados. Este contraste confirma que el calentamiento global no se manifiesta de forma uniforme, sino que altera patrones estacionales completos.

Una señal clara de aceleración climática

Los datos de 2025 refuerzan una advertencia que la ciencia repite desde hace décadas: el calentamiento global ya está aquí y avanza más rápido de lo previsto. Los récords regionales no son anomalías aisladas, sino síntomas de un sistema climático que está alcanzando sus límites, con consecuencias cada vez más difíciles de revertir.

Fuente: Meteored.

También te puede interesar