Asia está viviendo una temporada de desastres meteorológicos que combinan lo peor de dos mundos: lluvias torrenciales e inundaciones históricas en unas zonas y olas de calor abrasadoras en otras. Desde Pakistán hasta Japón, la crisis climática multiplica la intensidad y la frecuencia de estos fenómenos, cobrando vidas y arrasando infraestructuras. Los datos revelan que la región se calienta casi el doble de rápido que el promedio mundial.
Inundaciones que arrasan vidas y ciudades
En China, lluvias intensas han anegado regiones enteras, desde Shanghái hasta Pekín, provocando deslizamientos de tierra y evacuaciones masivas. En Guangdong, cientos de vuelos fueron cancelados y las calles sumergidas amenazan con agravar brotes de enfermedades como el chikunguña. Un mes antes, las montañas de Pekín sufrieron inundaciones mortales que causaron decenas de fallecidos, incluyendo 31 ancianos en una residencia.

En Pakistán, las lluvias monzónicas se han intensificado entre un 10 % y un 15 % debido al cambio climático, según el grupo científico internacional World Weather Attribution. Desde finales de junio, más de 300 personas han muerto y miles han perdido sus hogares, como relata Saqib Hassan, empresario que vio su casa arrasada por el agua.
En el norte de la India, la región montañosa de Uttarakhand busca a más de un centenar de desaparecidos tras una crecida repentina que arrasó la aldea de Dharali.
El otro extremo: un calor que rompe récords
Mientras unas zonas luchan contra el agua, otras se sofocan. Japón registró este verano su temperatura más alta jamás medida: 41,8 °C en Isesaki, en la prefectura de Gunma. Los meses de junio y julio fueron los más calurosos de su historia, con 56 muertes por insolación.
En Corea del Sur, el calor nocturno no dio tregua: 22 noches tropicales consecutivas en julio, con temperaturas mínimas por encima de 25 °C, algo nunca visto. Los hospitales reportaron un aumento alarmante de casos relacionados con el calor.

El coste humano y económico
El Índice de Riesgo Climático estima que Asia ha perdido 2 billones de dólares en las últimas tres décadas por fenómenos meteorológicos extremos. Pero más allá del impacto económico, el golpe más duro es humano: cientos de vidas perdidas en cuestión de semanas.
Los científicos advierten que el calentamiento global no solo intensifica estos eventos, sino que lo hace a un ritmo mayor del previsto. Y, si no se toman medidas urgentes, lo que hoy es “extraordinario” podría convertirse en la nueva normalidad.
Fuente: Meteored.