Saltar al contenido
Ciencia

Bajo la tierra de Burgos se esconde una obra maestra romana. Galerías secretas y aguas milenarias sostuvieron una ciudad entera

A simple vista, el paisaje no parece esconder nada extraordinario. Pero bajo el suelo de la provincia de Burgos existe una infraestructura romana tan sofisticada como invisible: un entramado de galerías, lagunas y acuíferos subterráneos que permitió abastecer de agua a una gran ciudad hace más de 2.000 años. Un sistema silencioso, oculto, y decisivo para su esplendor.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

El legado romano en la Península Ibérica suele manifestarse en teatros, calzadas o foros. Sin embargo, algunos de sus logros más impresionantes no están a la vista. Permanecen bajo tierra. Y uno de los mejores ejemplos se encuentra en Clunia Sulpicia, una antigua colonia romana situada en el sur de la actual provincia de Burgos.

Una capital romana levantada con precisión

Bajo la tierra de Burgos se esconde una obra maestra romana. Galerías secretas y aguas milenarias sostuvieron una ciudad entera
© Íñigo Alonso Pereda.

Clunia Sulpicia, explica National Geographic, fue una de las ciudades romanas más importantes del norte peninsular. Alcanzó su máximo esplendor entre los siglos I y II d. C., cuando llegó a ejercer como capital jurídica de la Meseta Norte. Su tamaño y monumentalidad hablan por sí solos.

El elemento más visible es su imponente teatro romano, con capacidad para unas 10.000 personas, el mayor de Castilla y León. A su alrededor se conservan restos del foro, las termas y varias domus con mosaicos que evidencian la riqueza de sus habitantes.

Pero todo ese desarrollo urbano tenía una condición imprescindible: el agua.

La ciudad invisible bajo Clunia

Lo que muchos visitantes desconocen es que, bajo los cimientos de la ciudad, los romanos construyeron —y adaptaron— un complejo sistema hidráulico subterráneo. No se trata de simples canales, sino de una red laberíntica de galerías excavadas en la roca, lagunas internas y acuíferos naturales cuidadosamente aprovechados.

Este sistema permitía captar, almacenar y redistribuir el agua hacia pozos y puntos estratégicos de la ciudad. Era una solución perfectamente integrada en el entorno geológico del Alto del Castro, donde la combinación de materiales calizos y arcillosos favorecía la presencia de surgencias naturales.

Gran parte de esta infraestructura permanece hoy cerrada al público por su fragilidad, dificultad de acceso y riesgos estructurales. Aun así, algunos indicios son visibles: pozos, respiraderos y pequeñas surgencias en las laderas del cerro dan pistas claras de lo que se esconde bajo tierra.

La Cueva Román, la clave del sistema

Para comprender la magnitud de este entramado hay que detenerse en la Cueva Román, un yacimiento subterráneo descubierto en 1900 por Román Juez Peñalba. La cavidad, situada en el Alto del Castro, ya había sido abierta y acondicionada por los romanos siglos antes.

Todo indica que formaba parte esencial del sistema hidráulico de Clunia. Los romanos no excavaron al azar: eligieron el emplazamiento de la ciudad porque sabían que el agua estaba garantizada. La cueva demuestra que la planificación urbana comenzó desde el subsuelo hacia arriba.

Lejos de ser un elemento aislado, la Cueva Román encaja en una red mayor pensada para asegurar el abastecimiento continuo, incluso en épocas secas.

Ingeniería romana aplicada al control del agua

Bajo la tierra de Burgos se esconde una obra maestra romana. Galerías secretas y aguas milenarias sostuvieron una ciudad entera
© Equipo de Investigación del yacimiento de Clunia.

El sistema hidráulico de Clunia incluía galerías excavadas directamente en la roca, canales de conducción y espacios subterráneos donde el agua se decantaba y regulaba antes de su distribución. El nivel técnico era comparable al de otras grandes obras romanas repartidas por el Imperio.

No era solo ingeniería. Era organización.

El mantenimiento y control de esta infraestructura estaba supervisado por magistrados municipales. Así lo demuestran varias inscripciones halladas en la zona subterránea, como la conocida “IIII VIRI VENERUN”, que documenta la implicación directa de las autoridades locales en la gestión del agua.

También se han encontrado nombres, símbolos y marcas que reflejan la estructura social de la ciudad y la importancia estratégica del sistema hidráulico para la vida cotidiana.

Mucho más que ruinas

Clunia Sulpicia suele recordarse por sus monumentos visibles. Pero su verdadero logro fue invisible durante siglos. Sin este sistema subterráneo, la ciudad no habría alcanzado su tamaño, su estabilidad ni su relevancia regional.

Hoy, estas galerías y acuíferos representan uno de los ejemplos más notables de ingeniería hidráulica romana en la Península Ibérica, además de un patrimonio arqueológico de enorme valor.

Bajo la tierra de Burgos no solo hay ruinas. Hay una lección milenaria: antes de levantar una ciudad, los romanos se aseguraban de dominar lo que nunca se ve, pero de lo que todo depende. El agua.

Compartir esta historia

Artículos relacionados