Un peregrinaje sagrado acabó en el WC para varios viajeros este año. Los funcionarios de la saluda en Europa informaron de un brote de cólera que rastrearon a una fuente de agua bendita de Etiopía.
En Alemania y Reino Unido los funcionarios detallaron el brote en un informe que se publicó el jueves en Eurosurveillance. Al menos siete personas entre ambos países enfermaron con una cepa de cólera resistente a varias drogas, que se originó en el pozo sagrado de Bermel Georgis de Etiopía. Aunque varias personas debieron terminar en el hospital, y algunas incluso en terapia intensiva, todas las víctimas afortunadamente sobrevivieron.
El cólera tiene su causa en la bacteria Vibrio cholerae. Aunque muchas personas que se infectan con la bacteria del cólera no enferman, la infección a veces puede causar diarrea y vómitos que representan riesgo de vida. Las medidas sanitarias han reducido el peligro del cólera a lo largo del tiempo, pero cada año hay millones de personas que enferman, y en el mundo mueren de esta enfermedad entre 21.000 y 143.000 personas cada año, según la Organización Mundial de la Salud.
En los últimos años ha habido un aumento de casos de cólera en todo el mundo, incluyendo partes de Europa. Aunque la mayoría de los casos europeos se relacionan con los viajes (lo que significa que se infectaron en otros países) ha habido brotes locales vinculados con alimentos y agua importados de áreas donde el cólera abunda.
Dónde sucedió
En Etiopía un brote de cólera ha enfermado desde agosto de 2022 a al menos 58.381 personas, y murieron 700. En febrero, el resurgimiento del cólera arrasó con la región de Amhara en el norte de Etiopía. Allí se encuentra el pozo sagrado de Bermel Georgis. El pozo es un destino popular para viajeros, reverenciado por sus aguas naturales de las que se dice que tienen milagrosos poderes que sanan. Pero se halló que está contaminado con cólera, y eso eleva el riesgo de una propagación mayor de la enfermedad.
Según el informe, los funcionarios de la salud en Alemania se enteraron del brote a finales de febrero. Tres residentes habían enfermado de cólera ese mes, y todos habían estado expuestos a las aguas del Bermel Georgis. Dos de ellos habían traído agua del pozo en botellas de plástico cuando volvieron de su viaje. Al llegar a Alemania, los dos viajeros consumieron el agua, y lavaron con ella el rostro de la tercera persona.
Los funcionarios de la salud de Reino Unido confirmaron cuatro casos similares en la misma época. Tres de los residentes habían viajado al mismo lugar, y la cuarta persona dijo que había bebido agua del Bermel Georgis que le había traído la tercera persona (una quinta persona también enfermó con síntomas de cólera pero se recuperó sin que le hicieran estudios). Las cepas de cólera resistentes a varias drogas que se hallaron en los pacientes de Reino Unido tenían estrecha similitud genética con cepas que se habían hallado antes en África, lo que confirmó aún más el origen del brote.
Afortunadamente el cólera que sufrían estas personas fue susceptible a al menos un antibiótico de primera línea (el tratamiento contra el cólera es beber líquido pero para los casos más graves se usan antibióticos). Seis de las siete personas debieron ser hospitalizadas, y dos requirieron cuidados intensivos, pero eventualmente todos se recuperaron.
Son inusuales los brotes de cólera que llegan a Europa desde Etiopía, según los investigadores, pero el consumo del agua sagrada se ha identificado como posible factor de riesgo en el país africano. Es probable que el agua tuviera que estar muy contaminada con bacterias para que siguiera siendo infecciosa después del largo viaje de regreso a Europa. A pesar de la naturaleza inusual de este brote, los funcionarios dicen que hay pasos prácticos que los viajeros pueden seguir para limitar el riesgo de enfermar de cólera.
“Quienes consuman alimentos cultivados en áreas donde el cólera es una enfermedad endémica deben seguir la regla de ‘cocinar, pelar u olvidar’ asegurándose de que el agua que beban sea embotellada o hervida, y no transportar alimentos y/o agua al atravesar fronteras”, escribieron. “En el caso del agua sagrada, el uso externo exclusivamente podría reducir los riesgos de infección gastrointestinal”.