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Casi 4.000 empleados de la NASA renuncian a causa de incentivos del gobierno de Trump

"Y, sin embargo, de algún modo, vamos a ir a Marte más pronto..."

Más del 20% de la fuerza laboral civil de la NASA ha decidido abandonar la agencia desde que el presidente Trump asumió el cargo en enero, según reveló la propia entidad el viernes 25 de julio. En la más reciente oleada de renuncias, miles de empleados aceptaron acuerdos ofrecidos a través del programa de renuncia diferida impulsado por la administración Trump.

El comunicado oficial

En una declaración enviada por correo electrónico a SpaceNews el viernes, la NASA informó que aproximadamente 3.000 empleados solicitaron acogerse a los beneficios de la segunda ronda del programa. A principios de año, en la primera ronda, ya se habían ido 870 trabajadores. En total, las casi 4.000 renuncias podrían reducir el número de empleados civiles de la agencia de unos 18.000 a cerca de 14.000, incluyendo unas 500 bajas atribuibles a la rotación natural de personal, según reportó CBS News. La NASA aclaró que estas cifras podrían modificarse dependiendo del número de renuncias que sean rechazadas o de los empleados que retiren sus solicitudes de salida. Aun así, este nuevo golpe al personal profundiza la preocupación sobre la capacidad de la NASA para cumplir con su misión y alcanzar objetivos clave.

«Los cambios programáticos importantes en la NASA deben implementarse estratégicamente para gestionar cuidadosamente los riesgos», señala un comunicado del 21 de julio firmado por 363 científicos y empleados actuales y retirados de la agencia. «En cambio, los últimos seis meses han traído cambios apresurados y derrochadores que han socavado nuestra misión y causado impactos catastróficos en la fuerza laboral de la NASA.»

El documento, titulado La Declaración Voyager, fue dirigido a Sean Duffy, el nuevo administrador interino designado por Trump, quien reemplazó de forma sorpresiva a Janet Petro el 9 de julio. Los empleados de la NASA entregaron la declaración a Duffy en el 56.º aniversario del alunizaje. En ella se advierte que los cambios recientes, realizados sin planificación adecuada, podrían «malgastar recursos públicos, poner en riesgo la seguridad humana, debilitar la seguridad nacional y socavar la misión principal de la NASA».

Gizmodo intentó obtener comentarios de la NASA, pero no recibió respuesta al momento de la publicación. En el comunicado del viernes, la portavoz Cheryl Warner declaró a SpaceNews que la seguridad «sigue siendo una prioridad fundamental» para la agencia, mientras intenta equilibrar la necesidad de ser más eficiente con su objetivo de entrar en una “Era Dorada” de exploración e innovación.

La competencia espacial a flor de piel

A pesar de los recortes de personal y de las reducciones presupuestarias propuestas, la administración Trump ha impuesto grandes expectativas sobre la NASA, exigiéndole que regrese a la Luna antes que China y que se asegure de que el primer ser humano en pisar Marte sea estadounidense. Para alcanzar estas metas ambiciosas, la agencia necesita contar con su mejor talento, programas sólidos y financiamiento adecuado, señaló Keith Cowing —astrobiológo, ex empleado de la NASA y actual editor del portal NASA Watch— a Gizmodo.

“No tenemos nada de eso… Y, sin embargo, de algún modo, vamos a ir a Marte más pronto”, ironizó Cowing.

La NASA no ha revelado detalles demográficos sobre los 3.000 empleados que dejarán la agencia en esta segunda tanda, por lo que se desconoce cuáles oficinas o direcciones de misión se verán más afectadas. Aun así, representa una pérdida significativa de experiencia, y según observaciones anecdóticas citadas por SpaceNews, muchos de los que se van serían personal de alto rango.

El viernes, Duffy envió un memorando a todo el personal de la NASA agradeciendo a quienes decidieron renunciar por sus años de servicio. “Su trabajo ha contribuido a forjar el legado extraordinario de descubrimiento e innovación de la NASA”, escribió. “Ya sea que continúen el viaje aquí o emprendan su próximo paso en otro lugar, sus contribuciones siempre formarán parte de la base sobre la que construiremos”.

Sin embargo, Cowing advierte que será difícil construir sobre una base tan debilitada, y que no pasará mucho tiempo antes de que se evidencien las consecuencias de desmantelar la NASA y otras instituciones clave de la ciencia y tecnología estadounidense.

“Nos asustaremos cuando nos demos cuenta de lo que hemos hecho, y estaremos desesperados por arreglarlo”, afirmó. “No hubo un plan para desmontarlo todo, y sin duda no lo habrá para reconstruirlo”.

Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Lucas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.

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