Cada vez resulta más difícil poder observar el cielo nocturno con claridad, y ya es un recurso protegido debido a la creciente contaminación lumínica que impide ver el cosmos como se desea. Para poder captar parte de los miles de millones de estrellas de la Vía Láctea, los fotógrafos tienen que viajar a áreas excepcionalmente remotas antes de apuntar la lente al espectáculo del cielo que ofrece nuestra galaxia.
Por eso, la competencia anual Milky Way Photographer of the Year celebra estos extraordinarios esfuerzos que inspiran a maravillarnos ante la belleza de la Vía Láctea. Este año esa competencia honró a 25 fotografías de pura y perfecta visión del cielo nocturno desde los paisajes más remotos, incluyendo desiertos, islas, costas y montañas.
Debajo se ven algunas de esas espectaculares fotografías, junto al relato de la creatividad y paciencia que hubo detrás de la cámara.
Sinfonía de las Gemínidas sobre el Guardián del Cielo en La Palma

El panorama de la Vía Láctea presenta la espectacularidad de los meteoros de las Gemínidas, en una cúpula que brinda la maravilla de fuegos artificiales que en este caso son naturales.
La imagen se captó sobre el Gran Telescopio Canarias, un telescopio óptico ubicado en el Observatorio Roque de los Muchachos en la isla de La Palma, en Islas Canarias, España. El fotógrafo Uros Fink creó esta imagen compuesta utilizando seis cámaras a lo largo de cinco noches.
Fink dijo que llegó a La Palma con clima tormentoso y con nieve en las cumbres, que bloqueaba el camino al observatorio. “Llegar a la cima parecía cada vez más improbable hasta que abrieron el camino en el cuarto día y de inmediato nos dirigimos hacia allí, con gran entusiasmo. Tras buscar composiciones y prepararnos para la noche, el cielo se nubló nuevamente y eso implicó un riesgo para nuestro trabajo”.
A la medianoche empezaron a aparecer las primeras estrellas en el cielo nocturno. “Se abrió el cielo sobre nosotros, mostrando un campo de estrellas, y las nubes quedaron debajo creando un contraste con la estructura iluminada del telescopio. Ser testigos de cielos tan oscuros por primera vez fue una experiencia impactante, la Vía Láctea parecía tridimensional”, explicó.
Salto Del Agrio

El primer intento de Alejandra Heis de llegar a este lugar se vio impedido por una fuerte nevada, y las ráfagas de viento helado casi le impiden lograr su segundo intento de captar esta imagen premiada. “Las imágenes como esta se planifican con mucha atención y se esperan con paciencia, aunque siempre llevan aparejada la incertidumbre”, declaró Heis.
La escena capta una cascada de 45 metros de altura que cae en un cañón formado por la lava del volcán Copahue en la provincia de Neuquén, Argentina. El cañón presenta colores vívidos de minerales que arrastra el río Agrio, en particular hierro y azufre.
“A pesar de las crudas condiciones del clima esperé el momento preciso en que la Vía Láctea estuviera alineada sobre la cascada, formando un arco suspendido sobre este terreno tan antiguo”, dijo Heis. “Trabajé con el trípode cerca del suelo, repitiendo exposiciones y finalmente logré captar la escena que tenía en mente desde hace mucho tiempo”.
Sobre los hombros de gigantes

Esta fotografía se tomó en el corazón de la Sierra La Giganta como parte de un proyecto que se centra en documentar y promover los cielos excepcionalmente oscuros de la Baja California.
Tras dos días de expedición desde el pequeño pueblo de San Juan Londo, el fotógrafo Nacho Peláuz ascendió en mula unos 800 metros por una sección ya olvidada del histórico Camino Real que en el pasado servía para transportar mercancías entre asentamientos remotos.
“Nos acompañó el Señor Juan, nuestro guía, a quien su padre trajo a este lugar oculto hace más de 65 años”, dijo Peláez. “Juntos, buscamos preservar el recuerdo de estas rutas históricas, caminos antiguos que a lo largo del tiempo la Naturaleza reclamó para sí”.
La Vía Láctea sobre un campo de lupines

La perspectiva del ojo de pescado que usó el fotógrafo Alvin Wu captó la Vía Láctea sobre un campo de lupinos en flor en Nueva Zelanda. Fue en noviembre, cuando las flores de la primavera comienzan a transformar el paisaje bajo el cielo de la noche.
Mi noche perfecta

El fotógrafo Daniel Viñé García se internó en la Puna de Argentina para alejarse de la contaminación lumínica. “El pueblo más cercano era Antofalla, con unos 60 habitantes, donde la electricidad se genera de manera local y se apaga por las noches. Los pueblos más cercanos están a horas de distancia, y todo está rodeado por paisajes vastos y aislados”, dijo García.
García no estaba habituado a fotografiar la Vía Láctea desde el hemisferio sur, donde el centro galáctico aparece a la izquierda del arco y la nebulosa Gum aparece a la derecha.
“El lugar es particularmente atractivo por su rareza. Jamás había visto fotografías sobre un salar, y el paisaje minimalista en un lugar casi virgen se destacó de inmediato”, añadió García.
Gandalf galáctico

Esta imagen combina la maravilla celestial con la fanfarria de la ficción, lo que le añade un toque singular a la escena tomada en la Costa Wairarapa de Nueva Zelanda.
El fotógrafo Evan McKay relata que llegó al lugar y se encontró con un ocupante inesperado. “Una foca se había ubicado exactamente donde tenía pensado armar mi trípode. No mostraba interés alguno en moverse, a juzgar por lo pulida y desgastada que estaba la roca era claro que se trataba de uno de sus lugares preferidos para descansar”, declaró McKay.
La foca eventualmente se movió y McKay pudo empezar a crear el impactante panorama bajo el cielo de la noche, y a lo largo de varias semanas volvió al mismo lugar para recoger datos. Se puede ver a la foca en la imagen final.
Luz celestial sobre los acantilados

El fotógrafo Anthony López tomó esta fotografía sobre los acantilados cercanos a su hogar en el sur de Francia, captando el armonioso equilibrio entre la costa y las estrellas.
“Tener acceso a paisajes tan diversos, desde las montañas al mar y todo con cielos oscuros cercanos, hace que estos momentos no solo sean posibles sino altamente satisfactorios”, dijo López.
Perdido entre las ondas del espacio y el tiempo

Esta fascinante fotografía tomada en el desierto de Los Pináculos muestra la principal columna de piedra caliza casi perfectamente en línea con el polo sur celestial, como un faro bajo el cielo que va rotando. El fulgor rojizo de la nebulosa Gum se puede ver hacia la derecha de la imagen, y le da profundidad.
“El sol se pone sobre el océano Índico y Nambung queda bajo un manto de profunda quietud, transformando el paisaje en una escena casi de otro mundo, algo que me hace volver aquí una y otra vez”, declaró el fotógrafo Leonel Padrón.