En la cueva de Valdegoba, en el norte de España, un nuevo estudio sobre los restos de aves ofrece una mirada inédita a las prácticas de caza de los neandertales. Los resultados arrojan luz sobre su capacidad para procesar presas pequeñas y amplían nuestra comprensión sobre su comportamiento simbólico y sus métodos de subsistencia. ¿Hasta qué punto los neandertales aprovechaban los recursos a su alrededor? Este descubrimiento cambia las reglas del juego.
Un entorno único: La cueva de Valdegoba

Ubicada en la Cordillera Cantábrica, cerca de Burgos, la cueva de Valdegoba fue un asentamiento recurrente de Homo neanderthalensis entre 140.000 y 48.000 años atrás. En este sitio se han encontrado restos humanos, herramientas líticas y fauna variada, lo que demuestra la importancia del lugar para estos grupos. Aunque la mayoría de los restos pertenecen a grandes herbívoros como el rebeco, también se han hallado pequeños mamíferos y aves, lo que sugiere que los neandertales no solo cazaban grandes presas.
Aves en la dieta neandertal: una sorpresa reveladora
El estudio de los restos aviares hallados en Valdegoba ha revelado una nueva faceta de la dieta de los neandertales. En total, se analizaron 1.501 restos, que pertenecen a al menos 160 aves. La mayoría de estos restos son de córvidos, en particular la chova piquigualda, pero también se documentaron otras especies como anátidas y rapaces. Este hallazgo desafía la visión tradicional de que los neandertales se limitaban a cazar grandes animales y muestra que también explotaban recursos más pequeños, como aves y conejos.
¿Quién procesó estos huesos?

Una de las principales preguntas de este estudio era si los huesos de las aves eran el resultado de la acción humana o de depredadores naturales. Los análisis tafonómicos de las fracturas y marcas de corte sugieren que los neandertales fueron responsables de la mayoría de las acumulaciones de huesos. Aunque se encontraron algunas marcas de aves rapaces, la mayoría de los restos muestran evidencias de procesamiento humano, como cortes en los coracoides de anátidas y la escápula de la chova piquigualda. Esto indica que los neandertales no solo cazaban, sino que también manipulaban activamente las aves para su consumo.
Implicaciones para el estudio de los neandertales
Este hallazgo en Valdegoba amplía enormemente lo que sabíamos sobre los neandertales. No solo cazaban grandes presas, sino que también integraban recursos más pequeños en su dieta y, posiblemente, en su vida simbólica. Las marcas de corte y las fracturas observadas en los huesos de aves sugieren una habilidad técnica avanzada para el procesamiento de estos animales. Valdegoba se consolida como un referente clave para estudiar las prácticas de caza de los neandertales en la Península Ibérica y abre nuevas perspectivas sobre su comportamiento y su interacción con el entorno.
Un paso más en la comprensión de los neandertales
El análisis de los restos aviares en Valdegoba no solo revela las sorprendentes prácticas de caza de los neandertales, sino que también destaca la complejidad de su comportamiento. Este descubrimiento es una ventana fascinante a su capacidad para adaptarse y aprovechar los recursos naturales, cambiando nuestra visión sobre su vida cotidiana y simbólica. La cueva de Valdegoba, con su rica historia, se convierte así en un sitio clave para comprender mejor a estos misteriosos ancestros humanos.