El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Oxford y publicado en PeerJ, se centró en los chimpancés salvajes de Bossou, Guinea, y su habilidad para partir nueces con martillos y piedras de yunque. Esta actividad, que los chimpancés realizan con destreza, ha sido considerada una de las más complejas en el uso de herramientas documentado en animales salvajes.
Utilizando modelos estadísticos avanzados, los investigadores analizaron las secuencias de acciones de los chimpancés y descubrieron que organizaban sus movimientos de manera estructurada, mostrando patrones que coincidían con los observados en los comportamientos humanos. Esta similitud sugiere que la capacidad de llevar a cabo tareas secuenciales y coordinadas no es una característica única de los seres humanos, sino que pudo haber comenzado a gestarse mucho antes en nuestra evolución.

Comportamientos secuenciales: un vínculo con los orígenes humanos
Los resultados del estudio apuntan a que los chimpancés tienen una forma de organizar sus acciones que se asemeja a la nuestra, lo que refuerza la hipótesis de que los comportamientos secuenciales humanos podrían haberse originado mucho antes del último ancestro común de humanos y chimpancés. Según el Dr. Elliot Howard-Spink, investigador principal del estudio, “nuestros resultados sugieren que los aspectos fundamentales de los comportamientos secuenciales humanos pueden haber evolucionado antes del último ancestro común de humanos y chimpancés, y luego pueden haber sido elaborados aún más durante la posterior evolución de los homínidos.”
Este descubrimiento pone de relieve cómo la capacidad para planificar y ejecutar secuencias complejas de acciones, una habilidad clave en los logros humanos, también forma parte del repertorio de comportamiento de nuestros parientes más cercanos. La flexibilidad en la organización de las tareas, que permite lograr un objetivo concreto a través de pasos sucesivos, podría ser una característica evolutiva compartida.
Un campo de estudio aún abierto
Si bien este estudio aporta importantes insights, los investigadores advierten que no todos los chimpancés muestran este comportamiento de manera uniforme. Existe variabilidad en cómo se organizan las acciones entre diferentes grupos de chimpancés, lo que sugiere que hay muchos factores involucrados en la expresión de estas habilidades.
A pesar de ello, el estudio abre la puerta a nuevas investigaciones que podrían desvelar más sobre cómo surgen estas relaciones entre las acciones secuenciales en los chimpancés y cómo se desarrollaron a lo largo de la evolución de los homínidos.

Un paso más en la comprensión de nuestra evolución
El descubrimiento de que los chimpancés organizan sus acciones de forma secuencial con un patrón similar al humano subraya la complejidad de su cognición y comportamientos. A medida que avanzan los estudios sobre el comportamiento de estos primates, seguimos desentrañando los misterios de nuestra propia evolución, confirmando que muchos de los rasgos que consideramos humanos pudieron haber tenido sus orígenes mucho antes de lo que pensábamos.
Fuente: National Geographic.