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China está cubriendo glaciares con mantas gigantes para frenar el deshielo. Funciona, pero solo en pequeñas áreas

Las pruebas muestran que el hielo puede engrosarse hasta un metro cuando se protege del sol. El problema es que la técnica no puede escalarse al ritmo del calentamiento global.

En algunas montañas de China, el paisaje parece sacado de una película de ciencia ficción: enormes superficies blancas cubren partes de los glaciares como si alguien hubiese extendido sábanas gigantes sobre el hielo.

No es un error ni una intervención artística. Para nada. Es un experimento real para frenar el derretimiento.

Una idea simple para un problema enorme

El método consiste en cubrir secciones de los glaciares con mantas geotextiles blancas, materiales diseñados para reflejar la radiación solar y aislar térmicamente el hielo durante los meses más cálidos.

La lógica es sencilla: si el glaciar absorbe menos energía, se derrite más lentamente. China comenzó a probar esta técnica en zonas específicas como parte de sus estudios sobre la criosfera, en un contexto donde el aumento de temperatura está acelerando la pérdida de hielo a un ritmo histórico.

El experimento del glaciar Dagu

China está cubriendo glaciares con mantas gigantes para frenar el deshielo. Funciona, pero solo en pequeñas áreas
© VCG Photo.

Uno de los casos más documentados ocurrió en el glaciar Dagu, en la provincia de Sichuan. En 2019, investigadores de la Academia China de Ciencias cubrieron aproximadamente 500 metros cuadrados de hielo con estas mantas durante el verano. La intervención se mantuvo activa durante dos meses y medio, el período más crítico para el derretimiento.

Cuando retiraron el material, el resultado fue casi inmediato y bastante medible: el hielo protegido era hasta un metro más grueso que las zonas cercanas que quedaron expuestas.

Por qué funciona: albedo y calor

Las mantas no enfrían el hielo directamente. Lo que hacen es modificar su relación con la energía solar. Al ser blancas, aumentan el albedo, es decir, la capacidad de reflejar la luz. Cuanta más radiación se refleja, menos energía se transforma en calor sobre la superficie.

Además, el geotextil actúa como una barrera parcial contra el aire caliente, reduciendo la transferencia térmica directa. En conjunto, el efecto logra ralentizar el proceso natural de fusión durante el verano.

Resultados medibles, pero limitados

Entre agosto de 2020 y octubre de 2021, el glaciar Dagu mostró una reducción del derretimiento cercana al 34% en las zonas cubiertas. En otros estudios similares, realizados tanto en China como en Europa, las reducciones estivales llegaron incluso al 50–70%, dependiendo del espesor del material y de las condiciones climáticas.

El problema es evidente: el beneficio termina exactamente donde termina la manta. Fuera de esas áreas, el glaciar continúa derritiéndose al ritmo habitual.

Por qué no puede aplicarse a gran escala

China está cubriendo glaciares con mantas gigantes para frenar el deshielo. Funciona, pero solo en pequeñas áreas
© VCG Photo.

La limitación no es científica, sino logística. En el planeta existen más de 250.000 kilómetros cuadrados de glaciares. Cubrir siquiera una fracción significativa implicaría costos gigantescos, transporte constante, instalación manual y reemplazo periódico del material.

Las mantas deben colocarse y retirarse cada temporada, se degradan con el clima extremo y, si no se gestionan correctamente, pueden convertirse en residuos en entornos frágiles. La técnica funciona, pero no es escalable.

Un problema que China ya está sintiendo

Desde 1960, China ha perdido alrededor del 26% de su superficie glaciar. Más de 7.000 glaciares pequeños desaparecieron por completo.

En regiones como la meseta tibetana y las montañas Qilian, el retroceso del hielo amenaza el suministro de agua dulce, aumenta el riesgo de inundaciones repentinas y debilita presas naturales formadas por hielo y sedimentos. En ese contexto, incluso una solución parcial puede resultar valiosa.

Ganar tiempo, no resolver el problema

Las mantas geotextiles no están pensadas para salvar todos los glaciares. Su utilidad es más concreta: proteger zonas críticas, infraestructuras hídricas, áreas turísticas o sectores donde el colapso del hielo tendría consecuencias inmediatas.

Es una herramienta de emergencia. Pero no sustituye la reducción de emisiones. La manta puede frenar el sol durante un verano. El calentamiento global sigue actuando todo el año.

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