China lleva años intentando convencer a sus jóvenes de que tengan más hijos. Ha eliminado antiguas restricciones familiares, impulsado subsidios, ampliado beneficios relacionados con la crianza y organizado campañas para presentar la maternidad como una prioridad nacional. Sin embargo, los nacimientos siguen cayendo.
El problema podría ser más profundo de lo que las autoridades imaginaban. Porque incluso cuando existen incentivos económicos, formar una familia exige algo que millones de trabajadores chinos sienten que cada vez tienen menos: tiempo. Durante las reuniones políticas de marzo de 2026, conocidas como las Dos Sesiones, legisladores y asesores plantearon nuevas medidas para limitar las jornadas excesivas y proteger el descanso de los trabajadores.
La propuesta introduce una paradoja en el modelo de crecimiento chino: una cultura laboral que contribuyó a transformar el país en una potencia económica podría estar dificultando ahora su renovación generacional. Según informó el Financial Times, las iniciativas para controlar las horas extraordinarias estuvieron vinculadas tanto a la mejora del bienestar como al objetivo de fomentar los matrimonios y la natalidad.
No obstante, hay una diferencia importante: todavía se trata de propuestas de representantes políticos y medidas laborales en discusión, no de una reducción general de jornada aprobada para todo el país.
China está descubriendo que incentivar los nacimientos es más fácil que recuperar el tiempo perdido

Las cifras ayudan a entender la urgencia. Según los datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadística de China, durante 2025 nacieron 7,92 millones de niños, frente a 11,31 millones de fallecimientos. El resultado fue una reducción de aproximadamente 3,39 millones de habitantes, que dejó la población total en 1.404,89 millones.
El problema no se limita a un año especialmente negativo. China lleva cuatro años consecutivos perdiendo población y afronta un envejecimiento acelerado. El Gobierno ha intentado responder mediante ayudas para recién nacidos, permisos familiares y medidas destinadas a reducir los costes de crianza.
En mayo de 2026, por ejemplo, la Comisión Nacional de Salud anunció una campaña para identificar ciudades y empresas favorables a la natalidad, con la intención de reconocer periódicamente a 40 ciudades y 200 centros de trabajo que faciliten la conciliación. Pero incluso con ayudas económicas, la decisión de tener hijos continúa dependiendo de factores difíciles de solucionar con una transferencia bancaria: estabilidad laboral, vivienda, perspectivas profesionales y tiempo para construir una relación.
El modelo 996 convirtió el trabajo en una actividad que ocupa prácticamente toda la vida
Buena parte del debate gira alrededor de una expresión conocida entre los trabajadores tecnológicos chinos: 996. Significa trabajar de nueve de la mañana a nueve de la noche, seis días por semana. Una rutina de hasta 72 horas semanales que durante años se asoció con la expansión de grandes empresas tecnológicas. Aunque esta práctica es ilegal bajo las normas laborales ordinarias chinas, sigue siendo una referencia habitual en las denuncias sobre sobrecarga profesional.
La legislación laboral china establece un máximo general de ocho horas diarias y 44 semanales de promedio, con restricciones adicionales para las horas extraordinarias. Sin embargo, el verdadero problema no siempre aparece en los horarios formales.
En las Dos Sesiones, representantes políticos también reclamaron medidas contra las llamadas horas extra invisibles: mensajes de trabajo, reuniones en línea y tareas que continúan después de abandonar la oficina. Según informó China Daily el 11 de marzo, los legisladores propusieron reforzar el derecho a desconectarse y facilitar que los trabajadores puedan demostrar cuándo han realizado tareas profesionales fuera de su jornada.
La cuestión va mucho más allá de las empresas tecnológicas. Cuando trabajar significa estar disponible constantemente, las horas formalmente libres tampoco garantizan un verdadero descanso. Y construir una familia comienza a competir con el empleo por un recurso que no puede recuperarse al día siguiente.
La ciencia está encontrando una relación preocupante entre las horas extra y las ganas de tener hijos

La conexión entre exceso de trabajo y natalidad no es solamente una intuición política. Un estudio publicado en marzo de 2026 en la revista Economic Analysis and Policy examinó 7.812 observaciones válidas procedentes de las encuestas China Family Panel Studies de 2020 y 2022.
Los investigadores encontraron que trabajar horas extraordinarias durante los fines de semana se asociaba con una reducción significativa de los planes de tener hijos en los siguientes dos años. El efecto resultaba especialmente marcado entre las mujeres y las personas que ya tenían un hijo.
Los autores identificaron posibles mecanismos relacionados con la salud mental, la calidad del matrimonio y las motivaciones emocionales vinculadas con la crianza. También observaron una asociación negativa con las decisiones reproductivas a corto plazo.
No significa que reducir unas horas de trabajo vaya a provocar automáticamente un aumento de nacimientos. Las relaciones entre empleo y fertilidad son complejas y dependen de múltiples condiciones. Pero sí aporta evidencia de algo importante: las jornadas prolongadas pueden afectar a las decisiones familiares incluso cuando existen incentivos económicos para tener hijos.
La Organización Internacional del Trabajo también advirtió en abril de 2026 que las políticas chinas todavía presentan dificultades estructurales para conciliar empleo y cuidados, especialmente por la distribución desigual de las responsabilidades familiares entre mujeres y hombres.
La paradoja china: el mismo modelo que impulsó su economía podría estar complicando su futuro
El crecimiento económico chino se apoyó durante décadas en una transformación industrial extraordinaria, acompañada de largas jornadas, intensa competencia y enormes movimientos de trabajadores hacia las ciudades. Pero las necesidades del país están cambiando.
China ya no depende únicamente de producir más. También necesita sostener una población envejecida, proteger su fuerza laboral y crear condiciones para que las generaciones más jóvenes puedan desarrollar proyectos personales.
Algunas empresas comenzaron a ensayar límites más estrictos para las horas extraordinarias. Reuters documentó en 2025 iniciativas de compañías como Midea y DJI para impulsar salidas más tempranas y reducir el exceso de trabajo. Pero todavía existe una distancia considerable entre modificar algunas prácticas empresariales y transformar toda una cultura laboral.
La natalidad tampoco depende únicamente del horario de oficina. Los costes de vivienda, educación, crianza y las expectativas profesionales seguirán condicionando las decisiones de millones de familias. Sin embargo, las propuestas muestran un cambio importante en el debate chino.
Durante años, las autoridades se preguntaron cuánto dinero necesitaban ofrecer para que nacieran más niños. Ahora algunos legisladores y economistas están introduciendo otra pregunta: ¿de qué sirve ayudar económicamente a formar una familia si las personas apenas tienen tiempo para vivir en ella? Y esa puede ser una de las contradicciones más difíciles de resolver para la segunda economía del mundo.