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China tiene un problema de natalidad y envejecimiento: su nueva apuesta es recuperar a los millones que se fueron

Con menos nacimientos, una población cada vez más envejecida y una economía que pierde velocidad, Pekín vuelve a mirar hacia los cerca de 60 millones de chinos que viven fuera del país. La estrategia no es nueva: China lleva décadas intentando transformar su fuga de cerebros en una enorme “ganancia de cerebros”.
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China tiene alrededor de 1.400 millones de habitantes, pero su influencia demográfica no termina dentro de sus fronteras. Según cifras oficiales, otros 60 millones de chinos viven repartidos por el mundo, formando una de las diásporas más grandes del planeta.

Ahora Pekín quiere aprovechar ese enorme recurso.

Xi Jinping volvió a pedir a los ciudadanos chinos residentes en el extranjero, a quienes regresaron al país y a sus familias que utilicen sus conocimientos, capital y conexiones internacionales para contribuir al desarrollo de China.

Detrás del mensaje hay un problema mucho más profundo: el país necesita jóvenes, trabajadores altamente cualificados y nuevas fuentes de crecimiento.

China lleva 30 años intentando recuperar sus cerebros

La estrategia no comenzó ahora.

Desde la década de 1990, China intenta transformar la salida masiva de estudiantes y profesionales hacia Estados Unidos, Europa y otros países desarrollados en lo que algunos investigadores denominan una “ganancia de cerebros”.

La idea consiste en que esos trabajadores regresen después de estudiar o adquirir experiencia en el extranjero y lleven consigo conocimientos, redes de contactos y nuevas tecnologías.

Para conseguirlo, el gobierno creó parques científicos, zonas económicas especiales y programas destinados específicamente a profesionales retornados.

Los números muestran una transformación importante. En las primeras décadas de apertura económica, apenas una pequeña parte de los estudiantes chinos que salían al extranjero regresaba. Décadas después, la proporción aumentó enormemente.

China tiene un problema de natalidad y envejecimiento: su nueva apuesta es recuperar a los millones que se fueron
© Magnific

El problema es que China envejece muy rápido

La urgencia actual tiene una explicación demográfica.

China cerró 2025 con alrededor de 7,9 millones de nacimientos, mientras que aproximadamente 323 millones de habitantes ya tenían 60 años o más, cerca del 23% de la población.

Eso significa que cada año entran menos jóvenes al mercado laboral mientras aumenta el número de personas mayores.

La fuerza laboral también ha comenzado a reducirse.

Cambiar esta tendencia mediante políticas de natalidad puede llevar décadas. Recuperar trabajadores que ya están formados, en cambio, ofrece resultados mucho más rápidos.

Por eso los científicos, ingenieros, emprendedores y especialistas chinos que trabajan en otros países se han convertido en un recurso estratégico.

Pekín también quiere recuperar capital y tecnología

La diáspora no aporta únicamente trabajadores.

Durante las primeras etapas de la apertura económica china en los años 80, buena parte de la inversión extranjera llegó precisamente desde empresas vinculadas a comunidades chinas de Hong Kong, Macao, Taiwán y el Sudeste Asiático.

Ese capital ayudó posteriormente a atraer inversiones procedentes de otros lugares.

China quiere repetir ahora parte de aquella fórmula: combinar inversión, conocimiento tecnológico y redes internacionales.

Según las cifras divulgadas durante la reciente conferencia dedicada a los chinos en el extranjero, unos 40 millones de retornados y familiares forman ya parte de esta estructura.

También existe un regreso de las ciudades al campo

La llamada remigración china tiene además otra dimensión.

Mientras algunos profesionales regresan desde el extranjero, otros jóvenes están haciendo un viaje mucho más corto: abandonan las grandes ciudades para instalarse en regiones rurales.

El elevado desempleo juvenil, el costo de vida urbano y la crisis inmobiliaria han llevado a algunos trabajadores a buscar oportunidades fuera de las grandes metrópolis.

Pekín lleva años promoviendo el desarrollo rural como forma de repartir mejor empleo, inversión y actividad económica.

China quiere convertir una debilidad en ventaja

El objetivo final es sencillo: aprovechar una población que ya existe en lugar de esperar décadas a que aumenten los nacimientos.

China no puede revertir rápidamente su envejecimiento, pero sí puede intentar recuperar parte del talento que salió del país.

La estrategia tiene además una ventaja difícil de reproducir mediante inmigración convencional: muchos de esos profesionales conocen el idioma, la cultura y el mercado chino, pero al mismo tiempo acumulan experiencia internacional.

Después de décadas exportando estudiantes, científicos y empresarios, Pekín quiere que parte de ese capital humano vuelva a casa. En un momento en que cada trabajador cualificado cuenta más que nunca, recuperar cerebros puede convertirse en una de las piezas de su estrategia para enfrentarse al declive demográfico.

 

 

Fuente: Xataka.

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