La energía solar flotante se perfila como una solución clave para enfrentar el cambio climático, y China está a la vanguardia de esta transición.
Energía solar marina: proyectos de gran escala

El grupo estatal CHN Energy Investment Group ha dado un paso histórico al instalar una planta solar flotante en la costa de Dongying, Shandong. Este proyecto cubre 1.223 hectáreas con 2.934 plataformas solares, cada una de las cuales mide 60 metros de largo por 35 metros de ancho. Además, utiliza cimientos fijos para garantizar la estabilidad, una innovación pionera en este campo.
La planta combina energía renovable con acuicultura, integrando actividades pesqueras en su diseño. Este enfoque es similar al de otro proyecto chino que utiliza jaulas en turbinas eólicas offshore para proteger y fomentar la pesca.
Impacto ambiental y metas de generación

Actualmente, la planta ha evitado la emisión de 503.800 toneladas métricas de carbón. CHN Energy espera alcanzar una generación de 1.780 millones de kilovatios-hora al año, lo que permitiría reducir la emisión de 1,34 millones de toneladas de gases tóxicos.
Aunque China es responsable del 31% de las emisiones contaminantes globales, este proyecto simboliza un compromiso significativo con la transición energética y la sostenibilidad.
Una tendencia que inspira a otros países
China no está sola en este esfuerzo. Países como India e Indonesia están desarrollando proyectos solares flotantes. India, por ejemplo, ya opera un sistema de 126 MW en un lago central y estudia nuevos proyectos. Por su parte, Indonesia planea construir una planta de 2,2 GW en una presa, lo que superaría los proyectos chinos en escala.
África también se une a esta tendencia, con Zimbabue construyendo una planta solar flotante en la presa Kariba, que alojará 1,8 millones de módulos solares y busca alcanzar una capacidad de 16 MW.
China como líder en energía renovable

Además de la energía solar, China lidera la producción de energía eólica offshore. Empresas como Mingyang y Dongfang Electric Corporation desarrollan turbinas de gran capacidad, algunas resistentes a tifones y con innovaciones flotantes.
Con esta combinación de tecnologías, China no solo impulsa su transición energética, sino que también motiva a otros países a adoptar soluciones sostenibles y creativas para enfrentar el cambio climático.