Las tensiones en el Indo-Pacífico se intensifican a medida que nuevos informes revelan el avance militar chino. Un reciente documento presentado ante el Senado de EE. UU. sostiene que el Ejército Popular de Liberación ya dispone de cientos de misiles balísticos y crucero capaces de impactar objetivos clave más allá de Taiwán, con un alcance que incluye incluso zonas de Alaska y Australia.
Un arsenal que apunta más allá del estrecho

Según el informe presentado ante el Subcomité de Defensa del Senado de EE. UU., China ha desarrollado más de 900 misiles balísticos de corto alcance como parte de su modernización militar. Estos estarían diseñados para posibles ataques sobre Taiwán, pero también forman parte de una estrategia de disuasión extendida en todo el Pacífico.
Además, se estima que el país dispone de:
- 400 misiles de crucero lanzados desde tierra, capaces de impactar en cualquier punto dentro de la Primera Cadena de Islas.
- 1.300 misiles balísticos de alcance medio, que cubrirían objetivos en la Segunda Cadena de Islas.
- 500 misiles de alcance intermedio, con capacidad de llegar a partes de Australia y Alaska.
- Más de 400 misiles balísticos intercontinentales, diseñados para transportar ojivas nucleares.
Este despliegue se enmarca dentro de la doctrina de acceso y negación de área de China, que busca disputar el dominio marítimo de EE. UU. en las cadenas de islas estratégicas del Pacífico occidental. Para Washington, estas líneas son esenciales en su política de contención regional; para Pekín, representan un obstáculo a superar.
Misiles hipersónicos y redes letales en órbita

El documento también destaca el despliegue del DF-17, un misil balístico con vehículo de planeo hipersónico (HGV) capaz de alcanzar velocidades de hasta Mach 10. Esta nueva arma sustituye sistemas de corto alcance más antiguos y está diseñada para evadir defensas antimisiles, lo que la convierte en una amenaza eficaz contra bases extranjeras y unidades navales.
El alcance estimado del DF-17 —entre 1.800 y 2.500 km— lo posiciona como una pieza clave para misiones de precisión dentro del cinturón estratégico del Indo-Pacífico, donde operan activos estadounidenses clave.
Por último, EE. UU. también alertó sobre el desarrollo de una “Kill Web” china: una red integrada que, según el general B. Chance Saltzman, ya permite al EPL detectar, seguir y atacar fuerzas conjuntas en todos los dominios, gracias a su avanzada infraestructura espacial de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR).
La advertencia es clara: China no solo está acumulando misiles, sino que está conectando tecnología, estrategia y espacio exterior para redibujar el mapa de poder en Asia-Pacífico.