En la carrera global por dominar la inteligencia artificial (IA), Estados Unidos y China son los dos grandes competidores. Aunque Estados Unidos lidera en modelos abstractos como ChatGPT y Gemini, China está llevando la delantera con un enfoque radicalmente diferente: la IA personificada. Este avance va mucho más allá de los chatbots y promete transformar sectores clave, como la robótica, los vehículos autónomos y las ciudades inteligentes.
La IA personificada: la próxima frontera tecnológica

La IA personificada, o «embodied AI», es aquella que no solo existe en el ámbito digital, sino que se integra en sistemas físicos con la capacidad de interactuar con su entorno. Esto incluye robots, coches autónomos y hasta dispositivos wearables. A diferencia de la IA abstracta utilizada por Estados Unidos, que se basa en grandes modelos de lenguaje, la IA personificada tiene presencia física y es capaz de percibir y aprender del entorno. Para China, esta tecnología es una prioridad estratégica, reflejada en su informe de trabajo para 2025.
Robots para todos los gustos: la obsesión china
China está invirtiendo fuertemente en robots para todo tipo de aplicaciones, desde maratones hasta combates de kick-boxing. Pero su interés por los robots no se limita a la diversión; forma parte de su plan «Made in China 2025», cuyo objetivo es convertirse en líder mundial en robótica. Con un 51% del mercado global de robots industriales, China ya ha alcanzado una posición competitiva. Un ejemplo destacado es Huisi Kaiwu, la «primera plataforma de IA integrada» que permite a los robots interactuar de manera dinámica con su entorno.
Vehículos autónomos: más que solo coches

China ha dado un paso más allá en la innovación de vehículos autónomos. En su «Estrategia de Innovación y Desarrollo de Vehículos Inteligentes» de 2020, el país propuso la integración de vehículos, carreteras y la nube. Además de coches con sensores y cámaras, las intersecciones de las carreteras también contarían con tecnología avanzada para mejorar la seguridad. China también ha comenzado a desarrollar vehículos de movilidad personal autónomos, como sillas de ruedas autónomas, ampliando las posibilidades de la conducción autónoma a otros ámbitos de la vida cotidiana.
Ciudades inteligentes: gobernanza a través de la IA
China ha estado desarrollando la ciudad inteligente desde 2016, comenzando con una solución para el tráfico en Hangzhou. Sin embargo, la idea detrás de estos proyectos va más allá de la eficiencia urbana. Integrar la IA en las ciudades permite no solo mejorar la infraestructura, sino también potenciar el control y la vigilancia. Un ejemplo es el ambicioso proyecto de la ciudad de Wuhan, donde la IA se integra en los entornos urbanos para aprender y adaptarse a las condiciones del entorno, guiada por los valores del Partido Comunista Chino.
China no solo está compitiendo con Estados Unidos en la carrera por la inteligencia artificial, sino que está redefiniendo el futuro de esta tecnología. Su apuesta por la IA personificada promete transformar no solo la industria y la movilidad, sino también la forma en que interactuamos con nuestras ciudades. Con estos avances, China busca liderar el camino hacia un futuro más inteligente y controlado.