China se prepara para poner a prueba una aeronave supersónica experimental para transportar pasajeros que puede viajar al doble de la velocidad del sonido con un estallido sónico muy reducido.
El TMS-10 de demostración ha entrado en la última fase de armado y para finales de este año planean el vuelo de prueba, según el Global Times de China. Aunque todavía están en las etapas iniciales de desarrollo, el vehículo experimental chino apunta a echar los cimientos de un futuro jet para 10 a 15 pasajeros que pueda viajar desde Beijing a Shanghai en unos 30 minutos (en comparación con las dos horas de los vuelos comerciales de hoy).
La NASA desarrolla su propio jet supersónico para que vuelvan los vuelos supersónicos sobre tierra. El X-59 ahora pasa por una serie de vuelos de prueba tras romper la barrera del sonido en junio, a velocidad Mach 1.4.
La barrera del sonido
El TMS-10 se desarrolla por la institución de investigación espacial Tianmushan Laboratory de China en colaboración con la Universidad de Beihang. La tecnología experimental combina una performance a alta velocidad con menor arrastre aerodinámico y un estallido sónico reducido significativamente (es el ruido atronador que ocurre cuando un objeto se mueve más rápido que la velocidad del sonido).
Aunque el X-59 de la NASA reduce el estallido sónico, el TMS-10 trabaja para disiparlo. Su diseño apunta a gestionar las ondas de choque generadas en torno a las alas y la nariz del avión, impidiendo que se fusionen para formar una onda más potente, en tanto que la configuración trasera ayuda a redistribuir y debilitar las ondas de choque.
La configuración aerodinámica de la aeronave está optimizada para alcanzar velocidades de crucero Mach 2, el doble de la velocidad del sonido a unos 2.470 km por hora. También puede volar a velocidades subsónicas de Mach 0.95 o 1.173 km por hora.
Despegue autorizado
Tianmushan ya completó las pruebas aerodinámicas de túnel de viento, diseño de control de vuelo y fabricación del armazón del avión. En junio de 2025, un modelo a escala del TMS-10 llevó a cabo un vuelo de prueba a baja velocidad, por debajo de Mach 0.2, para validar el despegue, aterrizaje, estabilidad y control de la aeronave.
Para su próximo vuelo el equipo llevará a la aeronave a romper la barrera del sonido, midiendo el estallido sónico que crea. También el vuelo servirá para evaluar la configuración aerodinámica de la aeronave, su sistema de control de vuelo y la integración entre la aerodinámica y el sistema de propulsión.
La institución china todavía tiene trabajo por delante antes de poder aplicar su tecnología experimental en aeronaves comerciales de mayor escala, y que requieren un diseño más durable para llevar pasajeros, aumentando los costos operativos.
Mientras tanto, el X-59 de la NASA avanza en las pruebas de los niveles de ruido. La aeronave completó recientemente su vuelo de prueba número 25 sobre el Desierto de Mojave en California, y pronto entrará en su fase de validación acústica donde la NASA usará diversas herramientas en tierra y aire para medir y categorizar los estallidos sónicos del X-59.
El X.59 está diseñado para validar el vuelo supersónico silencioso sobre tierra, y busca revertir la prohibición que hace décadas se impuso a los vuelos supersónicos comerciales. Ambas aeronaves apuntan a traer de regreso los viajes más veloces y costosos en un futuro cercano.