Para los que aman la astronomía y las matemáticas, el hallazgo es un regalo. Unos astrónomos ciudadanos se toparon no con uno, sino con dos anillos de señales de radio extragalácticas que se cruzaban formando un diagrama de Venn casi perfecto.
Un trabajo publicado el 2 de octubre en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society identifica a este objeto extrañamente geométrico como “círculo de radio extraño” (ORC, en inglés), denominación para estos vastos anillos de plasma magnetizado. Los anillos solo son visibles con banda de radio del espectro electromagnético y emiten radiación de sincrotrón no termal. Son gigantes y suelen abarcar cientos de miles de años luz. Los astrónomos solo han podido documentar un puñado de casos, pero este par de anillos en particular, según informan, es el más distante y potente hasta ahora.
Además, los investigadores encontraron dos potentes señales más de radio que ofrecen valiosa información sobre la dinámica de los ORC, que se descubrieron hace seis años.
“Se cuentan entre las estructuras cósmicas más bizarras y bellas que se hayan visto, y podrían albergar pistas vitales sobre la forma en que co-evolucionan las galaxias y los agujeros negros de la mano” dijo en declaraciones Ananda Hota, autor principal del trabajo y fundador del Colaboratorio de Astronomía RAD@home para la investigación de la ciencia por parte de ciudadanos.
Un acertijo continuo
Tal como lo sugiere su nombre, los círculos de radio extraños solo son visibles con radiotelescopios que operan a frecuencias comparativamente bajas. Se vuelven invisibles en otras frecuencias o bandas, y esa es una de las razones por las que solo se los pudo detectar gracias a los avances en la radioastronomía.
Por su novedad, los astrónomos todavía no han identificado una causa exacta para la existencia de los círculos de radio extraños. Las pocas detecciones hasta ahora sugieren que podrían ser ondas de choque de galaxias o agujeros negros en fusión, o incluso remanentes de supernovas. De todos modos, los ORC casi siempre se materializan cerca de grandes galaxias, lo que es un indicio de que podría haber una correlación entre ambas cosas.
El nuevo descubrimiento hace que surja otra posibilidad. ¿Y si los anillos son producto de “super vientos” que comprimen lóbulos de radio latentes? Los supervientos galácticos pueden surgir de diversos eventos potentes extragalácticos, y eso explicaría por qué las anteriores observaciones de ORCs han tenido orígenes en conflicto.
Muchas partes móviles

Las otras dos señales de radio que encontraron cerca de allí también apoyan esta hipótesis. Más específicamente, eran dos gigantes galaxias en un populoso cluster de galaxias que emitían potentes chorros de plasma y emisiones de radio. Su actividad, junto con el entorno local, probablemente contribuyó a dar forma a los anillos, según indican los investigadores.
“Estos descubrimientos muestran que los ORCs y anillos de radio no son curiosidades aisladas”, señaló Pratik Dabhade, coautor del estudio y astrónomo del Centro Nacional de Investigaciones Nucleares de Polonia. “Forman parte de una familia más amplia de exóticas estructuras de plasma, moldeadas por los chorros de los agujeros negros, los vientos, y sus entornos”.
Los que detectaron estas señales eran científicos ciudadanos que usaban el radiotelescopio de Baja Frecuencia ubicado en Europa. Los científicos profesionales junto al Colaboratorio Astronómico RAD@shome contribuyeron a evaluar y confirmar la validez de su hallazgo.
“El hecho de que los hayan detectado científicos ciudadanos destaca la continua importancia del reconocimiento del patrón humano, incluso en la era del aprendizaje automático”, añadió Dabhade.