Para finales del siglo 18 los colonos europeos habían exterminado al antílope azul del sur de África (aunque durante milenios el antílope ruano ya había estado contribuyendo a ese triste final por ser un competidor más grande y rudo). Los relatos históricos describen el pelaje azul-plata y los largos cuernos curvos del majestuoso antílope azul.
Ahora, por primera vez desde el advenimiento de las cámaras filmadoras, ha mejorado milagrosamente la posibilidad de ver un antílope azul, a juzgar por un anuncio de Colossal Biosciences. La compañía se autodefine como de “desextinción”, y desde Dallas afirmaron el jueves que su nuevo proyecto de desextinción del antílope se sumaría a la lista de especies desaparecidas que piensan traer de regreso, como el mamut lanudo, el dodo, el tigre de Tasmania y el lobo terrible.
Las innovaciones genéticas del proyecto, según la compañía, también podrían contribuir con los tan necesarios proyectos de conversación de las más o menos 93 especies de antílopes que hay en el mundo, ya que hay decenas que están en riesgo de desaparecer.
“Los antílopes africanos han quedado atrás en las prioridades de la conservación”, dijo la jefa de ciencias de Colossal Beth Shapiro. “Aunque otros animales en la megafauna se benefician con las tecnologías reproductivas avanzadas y la investigación genómica, a los antílopes se los ha dejado atrás a pesar de que son los mamíferos de mayor diversidad y más grave riesgo de desaparecer”.

Tendencias de extinción
Colossal dijo que su proyecto de traer de regreso a una versión del antílope azul está en sus planes desde 2024, y que se han logrado grandes avances tecnológicos.
Los científicos de la compañía dicen haber reconstruido un genoma de 40 pliegues del histórico antílope azul (Hippotragus leucophaeus) con un marcador robusto de lo que llaman “cobertura de pliegue”, que promete amplitud y redundancia para los datos de secuenciación genómica de la compañía en el caso de esta especie extinta. Colossal también afirmó haber logrado producir células madres pluripotentes inducidas (iPSC) a partir del antílope ruano, lo que significa que la criatura que alguna vez amenazó al antílope azul en el ecosistema del sudoeste de África, hoy podría colaborar para recuperarlo de la extinción.
Según Colossal los científicos ahora están trabajando en la etapa de edición del genoma, buscando diversos caminos para la ingeniería de las variantes del antílope azul introducidas en las iPSC del antílope ruano.
“El antílope azul se encuentra en la familia de los bóvidos y eso nos permite ampliar nuestro trabajo en mamíferos hacia un nuevo grupo de animales con biología reproductiva diferente, tamaños diferentes, y otros tiempos de gestación”, dijo el CEO y cofundador de Colossal Biosciences Ben Lamm.

“Toda tecnología reproductiva, todo protocolo de edición de genoma y las herramientas de conservación que desarrollamos mediante este esfuerzo, serán para aprovechar y directamente beneficiarán a las 29 especies de antílope que hoy están en riesgo”, continuó Lamm. “Al centrarnos en el antílope azul no solo trabajamos por recuperar una especie perdida sino que diseñamos soluciones que pueden ayudar a proteger ecosistemas enteros”.
Reintroducción en el hábitat
Una de las innovaciones más importantes que espera lograr la compañía implica ampliar sus técnicas de cosecha de óvulos de antílopes vivos, de manera mínimamente invasiva y escalable.
Colossal informó que su equipo ha diseñado nuevas herramientas de visualización por ultrasonido y métodos de estimulación hormonal que les permite lograr la extracción de óvulos en dos especies de antílope, el antílope ruano y el orix de cuerno en cimitarra. El equipo anunció detalles en un posteo informando sobre la aplicación en bóvidos como bisontes y antílopes y en équidos como los caballos, en un trabajo que hoy está siendo revisado por expertos.
“Los protocolos especializados para la toma de óvulos, desarrollados para los antílopes, cambiarán la cría de conservación”, dijo Matt James, de Colossal.
“Antes era casi imposible poder tomar oocitos viables de especies salvajes de bóvidos, y tampoco había buena oportunidad de escalar la técnica, con lo que se limitaba la capacidad de desarrollar tecnologías de conservación que pudieran proteger a las poblaciones de antílopes en riesgo”, afirma James. “Pero estas nuevas técnicas amplían en mucho nuestras posibilidades de lograrlo y son exactamente el tipo de avances que buscamos en nuestra trabajo de desextinción”.
La compañía también afirmó que está “escalando rápidamente” la tecnología para poder cubrir a más especies que hoy siguen en riesgo, buscando construir la infraestructura necesaria para contribuir a que no se extingan en el futuro.