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Ciencia

Científicos logran crear hielo sin enfriarlo. La vigésimo primera forma del agua nace entre dos diamantes y revela un “camino oculto” hacia los hielos de las lunas heladas

Por primera vez, el agua se congeló sin bajar su temperatura. Solo bastaron dos diamantes y una presión equivalente a 20.000 atmósferas para dar vida al hielo XXI, una fase efímera y misteriosa que imita las condiciones del interior de Titán o Ganímedes.
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En los laboratorios del European XFEL, el láser de rayos X más potente del mundo, un grupo de investigadores logró lo que parecía imposible: congelar agua sin enfriarla. A temperatura ambiente y bajo presiones extremas, el agua líquida se transformó durante unas milésimas de segundo en una nueva forma de hielo jamás observada.

Este material efímero ha sido bautizado como hielo XXI, y se suma a la larga lista de fases cristalinas del agua, un compuesto que sigue desafiando la lógica física. Lo más sorprendente: para crear este hielo no fue necesario el frío, sino una presión colosal de dos gigapascales, es decir, unas 20.000 veces la presión atmosférica terrestre.

La prisión de diamantes

Entre la presión y el milagro. Científicos crean hielo a temperatura ambiente y revelan cómo podría formarse en los mundos más fríos del cosmos
© Pexels – Karyna Panchenko.

El método utilizado parece salido de un relato de ciencia ficción. Los científicos colocaron una diminuta gota de agua entre dos diamantes, tan resistentes que pueden actuar como yunques microscópicos. Luego aplicaron una serie de pulsos de presión, cada uno de milisegundos, seguidos por breves liberaciones.

Durante este proceso, el agua comenzó a comportarse de forma inesperada: sus moléculas se alinearon en una estructura cristalina desconocida, más densa y ordenada que cualquier otro tipo de hielo.

Para observar este fenómeno, el equipo recurrió al láser de rayos X del European XFEL, que actúa como una cámara capaz de registrar lo que ocurre a escala atómica en fracciones de microsegundo. Allí, ante los ojos de los investigadores, el agua se transformó brevemente en hielo XXI, una forma metaestable que vive y muere en un instante.

El “camino oculto” hacia los hielos cósmicos

Entre la presión y el milagro. Científicos crean hielo a temperatura ambiente y revelan cómo podría formarse en los mundos más fríos del cosmos
© European XFEL.

Este hallazgo no solo reescribe la física del agua, sino que también abre una ventana hacia otros mundos. El hielo XXI parece ser una fase intermedia entre el agua líquida y el hielo VI, una forma exótica que se cree habita en el interior de Titán, Ganímedes y otras lunas heladas del sistema solar.

El físico Geun Woo Lee, del Instituto Coreano de Investigación de Estándares y Ciencia (KRISS), describe este hallazgo como “un camino oculto”, una transición inesperada que el agua recorre cuando la presión se dispara más allá de lo imaginable.

En cuestión de tan sólo microsegundos, el hielo XXI desaparece, convirtiéndose finalmente en hielo VI. Pero su existencia fugaz demuestra que el agua puede adoptar más fases de las que conocemos, y que incluso entre el líquido y el sólido existen estados intermedios desconocidos.

El mapa secreto del agua

El hielo XXI tiene una estructura tetragonal, formada por bloques de 152 moléculas de agua, una arquitectura que ningún otro tipo de hielo había mostrado antes. Y aunque este hielo no pueda sobrevivir más de unas milésimas de segundo, su descubrimiento amplía el mapa de las posibles configuraciones del agua bajo condiciones extremas.

Para los científicos planetarios, esto tiene implicaciones fascinantes. En las profundidades de las lunas heladas, donde la presión puede multiplicar por millones la de la Tierra, fases como el hielo XXI podrían formarse y desaparecer continuamente, afectando la dinámica de los océanos subterráneos y la estabilidad de sus cortezas.

El agua, ese misterio cotidiano

Lo que comenzó como un simple experimento de presión terminó revelando que el agua sigue siendo uno de los materiales más misteriosos del universo. Pese a ser la sustancia más común de la Tierra, su comportamiento bajo distintas condiciones continúa desafiando a la física moderna.

El hielo XXI demuestra que incluso en algo tan cotidiano como una gota de agua pueden esconderse mundos enteros de complejidad. Y que los mismos procesos que ocurren a escala microscópica en un laboratorio alemán podrían estar ocurriendo, ahora mismo, bajo kilómetros de hielo en una luna de Saturno. En palabras del propio autor, Lee: “El agua es más que un líquido. Es una biblioteca de estructuras esperando ser leídas”.

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