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Ciencia

Círculos ocultos en el Mediterráneo: El enigma submarino que desconcierta a la ciencia

Un hallazgo en las profundidades frente a Córcega ha revelado miles de anillos submarinos formados hace más de 20.000 años. Su origen, envuelto en misterio, podría reescribir lo que sabemos sobre la historia climática del Mediterráneo y plantea un desafío urgente de conservación.
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Cuando la bióloga Christine Pergent-Martini se embarcó en una expedición científica en el mar Mediterráneo, jamás imaginó que su sonar mostraría algo que cambiaría la historia de la oceanografía. Lo que parecía una simple cartografía marina acabó convirtiéndose en el descubrimiento de uno de los fenómenos más intrigantes del fondo marino europeo.

Círculos perfectos y preguntas sin respuesta

Círculos ocultos en el Mediterráneo: el enigma submarino que desconcierta a la ciencia
© Laurent Ballesta.

Todo comenzó en 2011, cuando el equipo de Christine y Gérard Pergent detectó una serie de círculos de 20 metros de diámetro en el lecho marino cerca de Córcega. Cada uno tenía una mancha oscura en el centro, como si algo hubiera crecido o colapsado allí. El hallazgo fue desconcertante. Ningún patrón conocido podía explicarlo, y las primeras exploraciones submarinas no arrojaron respuestas claras.

Con más de 1.300 círculos repartidos en un área de 15 kilómetros cuadrados, los científicos quedaron perplejos. Las teorías iban desde formaciones geológicas hasta vestigios de antiguos ecosistemas costeros. Sin embargo, ninguna hipótesis tenía pruebas suficientes. Fue en 2020 cuando el explorador marino Laurent Ballesta decidió sumarse al misterio.

Una expedición extrema para ver lo invisible

Ballesta, conocido por sus inmersiones en hábitats extremos, descendió a 120 metros de profundidad y comprobó que los círculos estaban vivos: en el centro de cada uno crecían algas calcáreas rojas, rodeadas por un anillo de rodolitos coralinos. A pesar de las condiciones adversas y el tiempo limitado en el fondo, las imágenes revelaron un ecosistema intacto y desconocido.

En 2021, regresó con un nuevo enfoque: permanecer semanas en una cámara presurizada, como lo hacen los buzos de plataformas petroleras. Así logró extender las exploraciones. Su equipo encontró corales raros, cangrejos diablo, peces escondidos y hasta una babosa marina azul nunca antes registrada en esa zona.

Pero también detectaron una amenaza: los anillos están situados bajo rutas marítimas activas. Las anclas de barcos podrían destruir en segundos un ecosistema que ha tardado milenios en formarse.

Un legado de la última era glacial

Círculos ocultos en el Mediterráneo: el enigma submarino que desconcierta a la ciencia
© YouTube / @Prince Albert II of Monaco Foundation.

Gracias a las muestras extraídas y al análisis de carbono, los científicos dataron los anillos en 21.000 años de antigüedad, formados durante el último máximo glacial. En aquel entonces, el nivel del mar era más bajo y estas zonas estaban mucho más cerca de la superficie. Las algas coralinas crecieron con la luz del sol hasta que el aumento del nivel del mar las sumergió, provocando su colapso y dando forma a las estructuras actuales.

La teoría más aceptada hoy es que estos anillos son el resultado de una evolución ecológica natural, que continuó incluso bajo condiciones extremas. Con el tiempo, nuevas formas de vida ocuparon las ruinas de las antiguas colonias, creando uno de los paisajes más inusuales del Mediterráneo.

Un ecosistema frágil que necesita protección urgente

En 2023, Ballesta regresó con submarinos y nuevos científicos para completar el estudio. Hoy, solo una parte de los anillos está protegida dentro de un parque marino. El resto sigue expuesto al impacto humano.

El Parque Natural Marino de Cap Corse y Agriate trabaja en una propuesta para limitar el fondeo de barcos en la zona, pero el proceso es lento. Mientras tanto, los investigadores insisten: el tiempo corre para preservar este tesoro oculto.

Los anillos del Mediterráneo no solo son un misterio geológico. Son testigos silenciosos de una época perdida, señales de un planeta que cambia y que aún guarda secretos en lo más profundo del mar. Y quizás, como sugiere Christine Pergent-Martini, aún hay más por descubrir bajo las olas.

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