Foto: Julio Cerezo (Gizmodo en Español)

Quería controlar el aire acondicionado y la televisión con mi Amazon Echo, pero me di cuenta de que tenía dos opciones: renovar el televisor e instalar un termostato inteligente... o comprar un control remoto de luz infrarroja en Aliexpress por $15 y ceder la contraseña de mi wifi a una app china.

Elegí la segunda opción. No hay nada que China no sepa ya de mí y, si un hacker decide usar mi router para crear una botnet, me daré cuenta enseguida: por lo general soy un despistado, pero si la wifi va más lento de lo normal te aseguro que lo notaré. Así que a tope con Aliexpress*.

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(*) Tu privacidad es importante, no compres dispositivos inteligentes que no te ofrezcan garantías de que protegerán tus datos y la seguridad de tu red.

Domótica y altavoces inteligentes: qué pueden hacer

Los altavoces inteligentes fueron el regalo estrella de estas navidades, y los anuncios de Amazon y Google, centrados en sus capacidades de domótica, tienen gran parte de la culpa. La realidad es que el Amazon Echo y el Google Home hacen lo mismo —ni más, ni menos— que las aplicaciones de Alexa y Google Assistant en el móvil. La diferencia es el factor de forma.

Lo que quiero decir con esto es que, si vas a Ikea y compras una bombilla inteligente de $10, vuelves a casa, la enroscas y la enciendes, tu asistente no será capaz de interactuar con ella. Hay excepciones, como el Amazon Echo Plus —que cuesta $150—, pero por lo general los altavoces más baratos no integran el controlador Zigbee o Z-Wave necesario para comunicarse con los dispositivos de hogar inteligente. Por eso, además de la bombilla, a veces tienes que comprar un puente o hub que se encarga de la comunicación entre la bombilla en sí y tu dispositivo wifi.

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Como habrás adivinado, el puente es más caro que las propias bombillas, y suele ser exclusivo de cada marca. De hecho, hasta hace poco, la gente que invertía en un kit de Philips Hue se “ataba” a esa marca, pues era el hub que tenía y no podía usarse con otros dispositivos. Ahora el panorama se ha abierto un poco: las bombillas de Ikea son compatibles con el puente de Philips, y dispositivos como el Echo Plus pueden controlar todas las marcas que usen el protocolo Zigbee, sin necesidad de comprar ningún puente.

Por otro lado, están los dispositivos que en lugar de usar Zigbee se conectan directamente a la red wifi, como los enchufes inteligentes de Amazon y Koogeek, y algunas bombillas inteligentes. Estos sí se pueden controlar desde cualquier Amazon Echo y Google Home, pero también desde cualquier teléfono que tenga instalada la app Alexa o el asistente de Google.

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Esa es la dicotomía que los anuncios de Amazon y Google no te cuentan: los altavoces inteligentes baratos no tienen sensor de temperatura ni pueden comunicarse directamente con las bombillas LED Zigbee o Z-Wave. Solo los altavoces más caros reemplazan las funciones de un hub y un termostato.

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Aun así, hay formas de poner la calefacción antes de llegar a casa

Aclarado esto, pongamos que te has comprado un Amazon Echo Dot o un Google Home Mini y quieres enseñarle a encender la calefacción antes de llegar a casa o a poner el fútbol en la tele cuando olvidas el mando a distancia lejos del sofá. Como he dicho antes, no hace falta invertir en la instalación de un termostato inteligente ni en una Smart TV nueva: basta con comprar un control remoto de luz infrarroja compatible con Alexa o Google Home... que gracias a la globalización no nos costará más de $15.

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En casa, seguí el consejo de Lucas Azorín y compré un BroadLink RM mini 3, pero hay opciones más potentes —que emiten radiofrecuencia además de luz infrarroja—, y opciones más baratas —que no me atreví a comprar porque ofrecían cero garantías de privacidad—. El BroadLink en cuestión tiene el tamaño de un vaso de chupito y cuenta con una app específica para Europa que se rige por el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea, famoso por ser estricto con el manejo de datos personales.

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Cuando llegó, lo enchufé por micro-USB, lo vinculé con la app —Android o iOS— y lo conecté a la red wifi (este modelo solo es compatible con redes de 2,4 GHz). El resto del proceso es bastante intuitivo: añadir dispositivo, elegir tipo de dispositivo, buscar el modelo en la base de datos, probar si funciona el control remoto, cambiar de modelo si no funciona, y así con todos los dispositivos controlados por infrarrojo que el BroadLink RM mini 3 tenga a su alcance: aire acondicionado, televisor, equipo de música, barra de sonido, robot aspirador, reproductor multimedia, set-top box...

Si el control remoto no reconoce el dispositivo, puedes copiar la señal del mando a distancia manualmente (pero los dispositivos que no están en la base de datos de BroadLink no son compatibles con los asistentes de voz). Yo no tuve problema ni con el aire acondicionado ni con el televisor.

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El siguiente paso es configurar escenas que luego usaremos como comandos de Alexa o Google Home. Para el aire acondicionado tengo una escena “calienta la casa” que sube el termostato a 26 ºC y una escena “enfría la casa” que baja la temperatura a 18 ºC. Para el televisor tengo una escena distinta por cada uno de mis canales favoritos: “La Sexta”, “TVE”...

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El último paso es conectar la app de BroadLink con el altavoz inteligente. Hay un manual de instrucciones en el menú Más > Añadir servicio de voz, pero en resumen tienes que abrir la aplicación Alexa o Google Home en tu móvil e instalar la skill o servicio correspondiente. El asistente reconocerá automáticamente los nuevos dispositivos y sus comandos o escenas.

Ahora puedes decir “enciende el aire acondicionado”, “pon el aire acondicionado en modo calefacción” o “enfría la casa” para que el altavoz inteligente se comunique con el control remoto y este, a su vez, envíe la orden al aire acondicionado. También puedes decir “enciende la tele”, “silencia la tele” o “pon La Sexta” para que el control remoto envíe esas órdenes al televisor, aunque no sea una Smart TV ni nada parecido.

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Si quieres añadir un nivel de complejidad, puedes crear rutinas desde las apps de Alexa y Google Home para encender las luces del salón de un color determinado cuando pones el fútbol, para poner la calefacción todos los días a una hora determinada o para apagar el equipo de música cuando enciendes la tele. El resultado es algo parecido a esto:

Hubo un tiempo en el que había que desembolsar un buen fajo de billetes para automatizar la electrónica de la casa, pero con los altavoces inteligentes desde $30, los enchufes wifi desde $20, las bombillas LED desde $10 y estos emisores IR compatibles por menos de $15, no alcanzar el mando a distancia desde el sofá no volverá a ser un problema.