Como vimos ya en lo ocurrido con el baño de la Artemis 2, los astronautas deben enfrentarse a una cantidad de incomodidades en el espacio. Uno de los inconvenientes en particular es la ropa sucia. Según la NASA, los astronautas llevan dos maletas pequeñas con ropa y a veces tienen que usar la misma ropa interior durante una semana, después de lo cual se cargan en una nave que se incendia en la atmósfera. No es lo ideal.
Si se inventara algo que cumpliera con lo que promete, los astronautas ya no tendrían que preocuparse por quedarse sin ropa interior limpia. Esta nueva “pistola lavarropas” dispara plasma frío compuesto de helio, aire y vapor de agua y el rayo de plasma causa reacciones inducidas por electrones que matan a las bacterias que causan el mal olor en el género. Se trata de una prueba de concepto, por lo que el plasma que sale tiene el tamaño de un lápiz, le dijo a Gizmodo Gabe Xu, ingeniero aeroespacial de la Universidad de Alabama en Huntsville. Pero si se produce en un tamaño mayor, podría ayudar a los astronautas a esterilizar los trajes espaciales y sus herramientas antes de explorar territorios como Marte, indicó.
Los experimentos demostraron que la tecnología puede “mantener limpia la ropa y las superficies, al menos en el nivel microbiano, aportando beneficios a la salud de los astronautas”, afirmó Xu, que presentó la creación de su equipo la semana pasada en la Conferencia de Ciencias de Astrobiología.
Quema esos calzones…
Nuestros astronautas no necesariamente huelen mal, ni tienen ropa interior sucia o pelo grasiento. Tanto en las naves espaciales como en la Estación Espacial Internacional, el entorno está muy controlado y es casi estéril. Y aunque los astronautas tienen que hacer ejercicio con regularidad para prevenir la pérdida de masa muscular, no se ensucian como normalmente se ensucia uno aquí en la Tierra, según BBC Sky at Night Magazine.
También el agua es un asunto complicado en el espacio, como explicó Elisca Hicks, instructora de operaciones de tripulación de la NASA en un podcast de la NASA. Aparte de la influencia de la microgravedad sobre los líquidos, el agua corriente está fuera de la cuestión en estos espacios porque “no podemos tener agua que esté volando por allí y metiéndose en los aparatos electrónicos o los instrumentos, que se humedecen y estropean”, dijo Hicks.
En cierto sentido, los astronautas eligen ropa funcional que no haya que limpiar con frecuencia. Pero “después de que ya no puedes usarla, tendrás que descartarla si alguno de tus compañeros te mira como diciendo ‘creo que llegó el momento’”, explicó Hicks. Y descartarla es hacer que acabe quemándose en la atmósfera.
Cuando ya no sirve
En cuanto a lo práctico, lo que se hace podría bastar si es que evitas pensar en calzones convertidos en bolas de fuego. Pero las cosas podrían mejorar, por ejemplo, si los astronautas que fueran en misiones prolongadas a Marte quisieran “un lindo sillón para sentarse, o una cama cómoda para dormir porque ahora hay gravedad”, le dijo Xu a Gizmodo.
“Los humanos constantemente perdemos polvo, células de la piel y bacterias”, añadió Xu. Por otra parte, “los géneros son terreno de cultivo para los microbios”, explicó. A diferencia de los metales y plásticos con que está construida la Estación Espacial, los géneros tienen capas y en esas capas las bacterias pueden hallar refugio y ocultarse. En la Tierra, simplemente abrimos una ventana para ventilar si los químicos que usamos para limpiar dejan residuos u olor. Pero en el espacio o en Marte, es claro que no podríamos hacerlo.
Tratamiento con plasma

La motivación principal para inventar la “pistola lavarropas” fue crear un método de baja temperatura para desinfectar géneros. En anteriores experimentos Xu y sus colegas vieron que el plasma frío mataba eficientemente casi todas las especies de microbios, aunque no sabían si en géneros los resultados serían los mismos.
En el experimento más reciente usaron una mezcla de helio, aire y vapor de agua. Una fuente de energía de alto voltaje genera un chorro de plasma a temperatura ambiente que forma especies reactivas al oxígeno como el ozono en el género, que en este caso eran pequeñas muestras de algodón. Estos compuestos causan un “estrés oxidativo” fatal para las bacterias, según explicó Xu.
Lavarropas extraterrestre

Aunque la idea es prometedora, Xu le dijo a Gizmodo que hay varios obstáculos por salvar antes de que los astronautas puedan llevar las pistolas lavarropas al espacio. El experimento utilizó el chorro de plasma estándar que se usa en los laboratorios, que no es tan difícil de conseguir. Sin embargo, trata de un área muy pequeña porque el rayo tiene el tamaño de un lápiz. El subproducto, ozono, mata las bacterias, pero en altas concentraciones también puede causar daño a los humanos.
El equipo ahora planea ingeniar el tamaño de la pistola para que tenga el tamaño de una lata de refrescos, e instalar un sistema de filtración interno que impida que salga el ozono. Podría llevar un tiempo, pero es un desarrollo que llega en un buen momento ya que la exploración humana del espacio crece y se está haciendo más consistente y prolongada. Cuando los humanos están en el espacio, mantenerlos saludables y vivos será todo un desafío, en especial en lugares como Marte, dijo Xu.
“Para este proyecto en particular creo que es importante entender que será difícil llevar humanos a Marte y que vivan allí durante meses. Se requerirá mucha gente, y una enorme cantidad de soluciones”, concluyó.