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Cómo Leo XIV sorprendió al mundo y dejó atrás a los favoritos del Cónclave

Aunque todo apuntaba al italiano Pietro Parolin, fue el estadounidense Robert Francis Prevost quien logró hacerse con el papado. Con más de 100 votos, pasó de ser un desconocido a convertirse en el primer pontífice de EE.UU. ¿Qué lo cambió todo? Las claves están en los pasillos y los discursos.

Ni las casas de apuestas ni los vaticanistas lo vieron venir. Mientras las quinielas se inclinaban por nombres conocidos como Parolin o Tagle, el cónclave sorprendió al elegir a Robert Francis Prevost como el nuevo Papa. En apenas 24 horas, el cardenal estadounidense logró una victoria aplastante, superando los 100 votos y dejando atrás a los supuestos favoritos. Las crónicas del proceso, según Wall Street Journal, New York Times y katholisch.de, revelan cómo ocurrió este inesperado giro.

Un ascenso voto a voto: De desconocido a elegido

Así fue como el Papa Leo XIV derrotó a los favoritos del cónclave
© YouTube / Associated Press.

Según informó Wall Street Journal (WSJ), la candidatura de Prevost fue ganando fuerza gradualmente. En cada ronda de votación aumentó su caudal de apoyos, mientras que el favorito inicial, el cardenal Pietro Parolin, se estancaba con cifras que no superaban los 47 votos. Fue el 8 de mayo por la tarde cuando Prevost alcanzó la mayoría de dos tercios necesaria: 89 votos. Finalmente, cerró la elección con 100 votos a favor.

Desde el interior de la Capilla Sixtina, algunos cardenales aplaudieron, indica nvt.de. Prevost, según relata el cardenal Joseph W. Tobin al WSJ, permaneció en silencio con los ojos cerrados hasta que sonrió y se puso en pie. A esa hora, la plaza de San Pedro estallaba en júbilo bajo la señal inequívoca del humo blanco.

El favorito ignorado y la sorpresa americana

La plataforma de apuestas Polymarket, citada por katholisch.de, situaba a Parolin como claro favorito, seguido por Peter Turkson, Matteo Zuppi y Luis Antonio Tagle. Nadie apostaba por Prevost.

El propio Tagle, en declaraciones a la New York Times, reveló que Prevost le preguntó con desconcierto durante el cónclave: “¿Cómo funciona esto?”

El cardenal filipino respondió con amabilidad, recordando que él ya tenía experiencia en estos procesos. En contraste, el cardenal David, también de Filipinas, confesó a NYT que ni siquiera conocía el nombre de Prevost antes del cónclave.

Los gestos que convencieron a los fieles de Francisco

Según New York Times, Prevost no destacó en sus primeras intervenciones, y varios cardenales —como Juan José Omella (España) o Jean-Paul Vesco (Francia)— ni siquiera recordaban sus palabras. Pero en los márgenes de las reuniones, el estadounidense empezó a brillar: su dominio del italiano, su perfil moderado y su cercanía con el pensamiento de Francisco empezaron a ganar adeptos.

Fue una segunda intervención al final del proceso la que marcó un antes y un después. Allí, Prevost habló de la sinodalidad como principio fundamental para el futuro de la Iglesia. Su mensaje conectó de inmediato con los seguidores del difunto Francisco. “La sinodalidad es colaboración”, citó el cardenal Luis Cabrera Herrera (Ecuador) al WSJ.

Parolin, por el contrario, evitó referirse al tema incluso en su misa tras el funeral de Francisco. “Fue notable que no la mencionara”, lamentó el cardenal Michael Czerny, funcionario del Vaticano, también citado por WSJ.

El almuerzo que decidió el futuro de la Iglesia

Wall Street Journal también destaca el almuerzo del 9 de mayo, cuando los votos empezaron a consolidarse en torno a Prevost. Entre platos de pasta y carne, se definieron los apoyos clave. “Fue en ese almuerzo donde se aclararon las cosas”, contó el cardenal Blase Cupich (EE.UU.).

Poco después, en la votación final, Robert Francis Prevost se convirtió en Papa Leo XIV. Una curiosidad: estaba sentado en el mismo lugar que Jorge Mario Bergoglio cuando fue elegido en 2013, según reveló Timothy Dolan, también participante en ambos cónclaves.

“Acepto”: El gesto elegante del derrotado

El primero en acercarse a Prevost fue el propio Parolin, quien le preguntó en latín si aceptaba la elección.

“Acepto”, respondió el nuevo pontífice.
Cuando se le pidió elegir su nombre papal, simplemente dijo: “Leo”.

Parolin fue también quien besó primero el anillo del nuevo Papa, gesto que el cardenal William Goh (Singapur) calificó de caballeresco: “Parolin es un gentleman”.

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