Aunque en la actualidad parece difícil pensar en una época donde las pantallas de cine no estuvieran plagadas de películas basadas en cómics de superhéroes, antes de junio de 1989 este tipo de films escaseaban o eran una parodia de lo que realmente pretendían. El éxito se debe en gran parte a Batman, de Tim Burton. ¿Por qué no continuó tras Batman Returns? Por los Happy Meal.

En la década de 1980 Warner Bros estaba decidida a revolucionar la figura de uno de los grandes personajes del mundo del cómic, Batman. La mayoría todavía tenía en mente la versión televisiva de Adam West. Sin embargo, el lavado de cara radical del personaje en el cómic The Dark Knight Returns de 1986 catapultó al superhéroe. La película de Warner debía ser el último empujón a la cima.

Para ello, se puso en manos de Tim Burton y le dio libertad absoluta.

Fue una jugada maestra. Lo primero que hizo Burton fue contactar con el diseñador de vestuario británico, Bob Ringwood, quién diseñó un traje del hombre murciélago icónico, una armadura que ponía fin a cincuenta años de chistes. La piel de Batman hacía honor por fin a las tiras de cómic, y su diseño marcaría el camino a seguir por los futuros héroes cinematográficos de hoy.

Imagen: Batman (Warner)

Algo parecido ocurrió cuando Burton contactó con el diseñador de producción Anton Furst para escenificar la hermosa y gélida ciudad de Gotham City. Furst elevó el nivel creativo a cotas inimaginables y junto al director lograron crear todo un universo desde cero. La combinación de una arquitectura gótica marca de la casa junto a la pretendida estética a medio camino en el noir y el steampunk tuvo un impacto inmediato que aún se puede sentir en muchas obras posteriores.

En cuanto al propio personaje, Burton tuvo claro desde el principio que Batman debía reinventarse para estar a la altura del tipo de las viñetas. Así fue como por primera vez se le añadió una capa de hombre solitario, torturado, propenso a meditar entre las sombras mientras acecha en las calles como vigilante de la noche. Una versión del personaje muy alejada de la producción televisiva de los 60, ahora por fin sombría y oscura y sin la que probablemente no existiría la posterior trilogía de Nolan.

Llegamos a la decisión más controvertida de todas, la elección de Michael Keaton como Batman. Imaginemos por un momento lo que ocurrió hace 30 años. Hoy, cuando se escucha o se dice que Ben Affleck o Robert Pattinson van a convertirse en el hombre murciélago no son pocos los que claman al cielo por una elección que les resulta surrealista.

Imagen: Batman (Warner)

Bien, a Michael Keaton por aquel entonces se le conocía por ser un actor de corte cómico, y por encima de cualquier otro trabajo, por ser el mítico Beetlejuice... ¿de verdad Beetlejuice iba a convertirse en Batman y darle al personaje ese pozo de oscuridad que se reclamaba?

Lo cierto es que la elección de Keaton fue lo suficientemente controvertida como para que llegaran más de 40.000 cartas de fans absolutamente enfadados a los estudios de Warner Bros. Era difícil imaginar que Keaton fuera realmente la primera opción para el papel, excepto, por supuesto, para Tim Burton, que tenía clarísimo que su Beetlejuice llevaba un hombre murciélago en su interior.

Keaton acabó siendo una opción excéntrica pero brillante. Probablemente entre los mejores Batman de todos los tiempos, y definitivamente el mejor Bruce Wayne hasta aquellas fechas. En la pantalla, el actor consiguió trasmitir esa dualidad de tipo confiable, aunque extraño e inteligente, cualidades exactas que Bruce Wayne debería expresar.

Imagen: Warner

Además, fue una versión diferente del Bruce Wayne de las películas que seguirían. En Batman es un tipo solitario, algo raro y rico, y no era particularmente famoso. El film lo describe como un misterio que debe ser resuelto por la periodista Vicky Vale, y funciona sorprendentemente bien.

Y por último, aunque no menos importante, el gran villano de Batman, ese Joker loquísimo interpretado por Jack Nicholson. Es posible que hoy no se vea tan perfecto como la primera vez que lo vimos en 1989, pero eso se debe en gran parte a la sobreexposición que ha sufrido el personaje en los últimos años. Además, el Joker de Nicholson ha quedado eclipsado por la actuación de Heath Ledger en The Dark Knight, aunque sigue siendo, a título personal, una interpretación genial por parte del actor.

En el verano de 1989 el film se convirtió en un éxito de taquilla con una suma de 251 millones de dólares recaudados (de aquel entonces). Batman catapultó a Burton al escenario mundial como un cineasta visionario cuyas imágenes únicas y temas recurrentes fueron reconocibles por el público al instante. Su aparente integridad artística ayudó a legitimar el género de cómic aún incipiente, sentando las bases para que otros como Nolan, Sam Raimi o el mismo Guillermo del Toro tomaran las riendas décadas más tarde de un boom que hoy parece no tener fin.

Imagen: Batman Returns (Warner)

Aquel bombazo debía tener una réplica, y sumándole 10 millones de dólares a la cuenta corriente de Michael Keaton se convirtió en Batman Returns. Burton trató de repetir la fórmula, y aunque sigue siendo un buen film del hombre murciélago, no se acercó a las cotas de genialidad de la primera película. Quizás, en parte, debido al que debía ser el villano principal, el pingüino interpretado por Danny DeVito.

En teoría, el pingüino era un malo ideal para que Burton lo borde, porque la carrera del director se había definido hasta entonces por su capacidad para empatizar con lo más freak. Sin embargo, su pingüino está muy lejos de la idea original tras el cómic. El pingüino de Burton era un monstruo grotesco desde su nacimiento. Se presenta como un bebé, agarrando (y probablemente devorando) al gato de la familia. Sus padres, ricos y disgustados, deciden abandonarlo, lo ponen en un carruaje y lo hacen flotar río abajo, donde lo descubren unos pingüinos.

Si aquello ya parecía demasiado oscuro, todavía faltaba la traca final. A medida que avanza la historia DeVito presenta una actuación casi perversamente comprometida: se dedica a morder a la gente con sus dientes podridos, a escupir bilis negra por todas partes y atacar con sus aletas.

Imagen: Batman Returns (Warner)

La figura del pingüino fue tan retorcida que iba a sacar a Burton del universo del hombre murciélago.

Batman Returns, aunque en menor medida que la primera, no fue solo un éxito de taquilla, a nivel comercial se hizo omnipresente. El merchandising del film se convirtió en un tsunami que arrastraba toneladas de dólares, un tesoro al que rápidamente se subió McDonalds.

Sin embargo, con Batman Returns algo salió mal.

Y es que hace no tanto, los Happy Meal eran un elemento básico de la fiesta de cumpleaños de muchos niños. Los fans del celuloide de cierta edad todavía recordamos la línea de los juguetes inspirados en Batman Returns. Lo que quizás muchos no recuerdan es la trágica historia detrás de la fantástica pesadilla plástica.

Hoy difícilmente nos podemos imaginar un Happy Meal con temática de Deadpool, por ejemplo. Con Batman Returns debía ocurrir lo mismo. El tono oscuro y sin concesiones de la secuela de Burton parecía estar a un millón de años luz de esos colores pastel en rojo y amarillo que glorifica McDonald’s. De hecho, antes de que Batman Returns terminara su producción, Burton ya estaba discutiendo con los censores sobre el film, cortando escenas y violencia para alcanzar una calificación PG-13 más aceptable que la calificación R propuesta.

Al parecer, al mismo tiempo McDonald’s solo tuvo un pequeño corte de la película para continuar con su promoción, y pensando que sería como el primer Batman, juzgaron mal y firmaron un acuerdo para promover la película como “para toda la familia”. De esta forma, en el período previo a julio de 1992, fecha del estreno del film, cada parte de la comida de McDonald’s se cubrió con el rostro de Batman.

Imagen: reddit

Obviamente, el Happy Meal de McDonald’s bajo la temática de Batman Returns estuvo envuelto en la controversia. Los padres se quejaron de que a pesar de que la película tenía una calificación PG-13, McDonalds actuó de manera irresponsable al promocionar los Happy Meals del film para niños de 5 a 10 años, un grupo de edad que definitivamente no tiene trece años.

Comenzaron a llegar cartas a medios como Los Angeles Times, donde muchos de los padres afectados se preguntaban: ¿Es que McDonalds no tiene conciencia?

Misivas que tenían de fondo el mismo mensaje: Batman Returns es una producción repleta de pesadillas que no debería promocionarse entre los niños pequeños. La reacción violenta continuó con la Fundación Dove, de base cristiana, quienes escribieron a McDonald’s cuestionando la promoción de una película no apta para los más pequeños.

Imagen: Batman Returns (Warner)

Sin embargo, a pesar de todo, McDonald’s continuó la promoción y su contrato hasta septiembre de ese mismo año. El gigante de comida rápida respondió en una declaración que el objetivo de los juguetes era “permitir que los jóvenes experimenten la diversión del personaje de Batman. No fue diseñado para promover la asistencia a la película”.

A su vez, Warner Bros. se hizo eco de este sentimiento en una declaración que crearía aún más polémica:

Tuvimos cuidado de no proporcionar juguetes reales de la película.

No era verdad, o al menos no del todo, porque uno de los juguetes ofrecidos era el Batmóvil, al que habría que añadir otros artículos que resaltaban los personajes centrales de la película.

Imagen: Batman Returns (Warner)

Así que con la pesadilla de relaciones públicas que tenían entre manos, McDonald’s y Warner Bros. hicieron lo que pudieron para distanciarse de la lucrativa sociedad. En ese momento, el Happy Meal se comercializaba exclusivamente en el rango de 1 a 10 años, por lo que los juguetes comercializaban, efectivamente, una película que el destinatario no debería tener cerca.

¿Y Burton que decía a todo esto? Lo cierto es que el director debía ser el menos implicado en la polémica, ya que él jamás había comercializado Batman Returns como una película para niños. Fue el comienzo de una cadena de eventos que llevó a Burton a abandonar la franquicia que había venido a formar. Como diría años más tarde en una entrevista:

Fue una reacción extraña para Batman Returns, porque la mitad de la gente pensaba que era más liviana que la primera y la otra mitad pensaba que era más oscura. Creo que el estudio pensó que era demasiado rara; querían ir con algo más infantil o amigable con la familia. En otras palabras, no querían que yo hiciera otra.

Imagen: Warner

Años más tarde explicaría mejor lo que ocurrió. Durante una entrevista a Yahoo dijo lo siguiente:

Creo que simplemente molesté a McDonald’s. Me preguntaron: ‘¿Qué es esa cosa negra que sale de la boca del Pingüino? ¡No podemos vender Happy Meals con eso!

Con la salida del director, Batman regresó a la verdadera época oscura pre-Burton: de vuelta a los años 60 con las coloridas películas del hombre murciélago. Arnold Schwarzenegger y Uma Thurman todavía estaban lejos de llevar al personaje a la parodia más surrealista, pero la pesadilla de McDonald’s fue sin ninguna duda el principio del fin del hombre murciélago y el preámbulo de esa infame obra que nos trajo a un Batman con pezones de la mano de Joel Schumacher en 1997.

Imagen: Batman & Robin (Warner)

Jamás te lo perdonaremos, Ronald McDonald.

[Wikipedia, Independent, TVOverMind, ComicBook]

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Miguel Jorge

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