Image: Roar (WC)

Hay cientos de pel√≠culas cuyos rodajes acabaron convirti√©ndose en un peligro para el equipo. En muchos casos, incluso con la muerte de alg√ļn miembro del elenco. Sin embargo, ning√ļn film ha podido llegar a los niveles de Roar. Entre los actores contaban con tigres, leones, pumas o panteras‚Ķ sin entrenamiento.

Finales de los 70, el productor Noel Marshall, entre otras de la legendaria El Exorcista, ten√≠a entre ceja y ceja la idea de una producci√≥n muy especial, un sue√Īo que hab√≠a comenzado en un viaje a √Āfrica en la d√©cada de los 60. El hombre se empe√Ī√≥ de tal manera que us√≥ su propio dinero para financiarla e incluso meti√≥ a su familia en el rodaje. Esa pel√≠cula iba a ser Roar.

El film hab√≠a surgido unos a√Īos atr√°s, cuando en 1969 Marshall y su mujer, la actriz Tippi Hedren, se encontraban en una reserva de caza en Mozambique y dieron con una escena un tanto surrealista: una caba√Īa abandonada con una treintena de leones salvajes en su interior. La pareja, comprometidos por los derechos de los animales, pensaron que llevar al cine una pel√≠cula con semejante escena ser√≠a una declaraci√≥n al reino animal como pocas.

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Screenshot: Roar

As√≠ fue como se les ocurri√≥ la premisa de un cient√≠fico que viv√≠a en armon√≠a con los leones, protegi√©ndolos de los cazadores. La pareja pens√≥ que la producci√≥n deb√≠a estar ambientada en √Āfrica, aunque filmada en California. En 1971, comenzaron a criar cachorros de le√≥n en su casa residencial en Sherman Oaks, California, la casa que compartieron con sus tres hijos.

Screenshot: Roar

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Marshall y Hedren siempre pensaron que estaban a salvo. De hecho, razonaron que criar a los leones con sus hijos minimizar√≠a las posibilidades de que el elenco y la equipo de rodaje fueran atacados una vez que comenzara la producci√≥n. Seg√ļn lleg√≥ a declarar Marshall sobre compartir la vida con leones salvajes:

Vivieron en la casa durante unos seis meses. Ten√≠a uno de los dormitorios. Hab√≠a tres dormitorios en el piso de arriba, y √©ramos dos amigos y nosotros. Viv√≠amos en la casa, pero ten√≠amos un grupo de unos 15 leones. Los llamamos los ‚Äėadolescentes‚Äô ... A las tres de la ma√Īana, cuando est√°s durmiendo, podr√≠an matarte. Y cuando no te matan, desarrollas confianza con ellos.

Screenshot: Roar

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Sin embargo, y por mucho que Marshall creyera que todo iba a ir como la seda, el rodaje fue poco menos que un infierno. La pel√≠cula tuvo de todo, desde ara√Īazos hasta mordeduras de los animales, golpes o fracturas de huesos. El film inclu√≠a escenas en las que tanto su hijastra (una joven Melanie Griffith) como su esposa acabaron gravemente heridas y tuvieron que ser hospitalizadas. Esa atm√≥sfera naturalmente cre√≥ mucho miedo, y la angustia de los actores en la vida real es visible en la pantalla, como describ√≠a el cr√≠tico de cine Matt Singer:

Parecen rehenes a quienes se les obliga a interpretar papeles a punta de pistola. El mensaje ostensible de Roar es la convivencia pacífica entre especies, pero ese mensaje se contradice escena tras escena en el que los leones destrozan cosas, comen cosas, saltan sobre cosas y generalmente asustan a los demás.

Screenshot: Roar

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Hubo momentos de p√°nico denunciables. De hecho, seg√ļn el hijo de Marshall, John, puso a todo el elenco y el equipo (incluida su familia) en un riesgo tremendo para obtener im√°genes, neg√°ndose a cortar incluso cuando los actores ped√≠an ayuda.

Screenshot: Roar

La hija adolescente de Tippi Hedren, Melanie Griffith, hab√≠a sido seleccionada para Roar y fue una de sus primeras pel√≠culas. La experiencia fue traum√°tica para la joven. De hecho, abandon√≥ el proyecto en un punto, diciendo que no quer√≠a terminar con ‚Äúmedia cara‚ÄĚ. Poco despu√©s regres√≥, con la mala suerte de que result√≥ atacada y ara√Īada por un le√≥n. Griffith necesit√≥ una cirug√≠a reconstructiva facial para reparar el da√Īo.

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Por cierto, la escena en la que fue atacada se puede ver en la película final.

Screenshot: Roar

Por su parte, Tippi Hedren escribi√≥ un libro en 1988 sobre la realizaci√≥n de Roar, llamado The Cats of Shambala. Con el libro esperaba que su historia ‚Äúmostrara las posibilidades de las enormes relaciones humano-felino‚ÄĚ. Lo impactante es que todav√≠a se sintiera de esa forma despu√©s de que ella y su familia casi murieran a golpes.

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Screenshot: Roar

La actriz desarrolló gangrena después de que Timbo, el elefante del film, aplastara su pierna entre su tronco y el colmillo. Además, a Hedren también le mordió en la cabeza un león, sufrió fracturas en las piernas y necesitó injertos de piel después de ser arrojada por Timbo mientras lo montaba.

Y sí, al igual que con su hija, gran parte de su mutilación pasó el corte final y se puede ver en la película.

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Screenshot: Roar

El hijo de Noel Marshall, John Marshall, actu√≥ en Roar y realiz√≥ muchas otras tareas de producci√≥n. Sin embargo, tampoco escap√≥ indemne de la grabaci√≥n. En otro incidente horrible, un le√≥n le mordi√≥ la cabeza y se neg√≥ a soltarlo. Le tom√≥ a seis hombres 25 minutos quitarlo del alcance del le√≥n. Al final recibi√≥ 56 puntos de sutura, aunque eso no le impidi√≥ regresar a la producci√≥n. ‚ÄúFue un bocado muy traum√°tico. Pero volv√≠ dos d√≠as despu√©s‚ÄĚ, dijo en una entrevista.

Screenshot: Roar

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Cuando acab√≥ el rodaje de la conocida como la pel√≠cula m√°s peligrosa de la historia del cine, m√°s de 70 personas hab√≠an pasado por el hospital. Por su parte, Noel Marshall el escritor, director y estrella de Roar, tambi√©n sufri√≥ las heridas ‚Äúde guerra‚ÄĚ.

El hombre termin√≥ con tantas mordidas (algunas filmadas, otras no) que desarroll√≥ gangrena. El director tuvo que ser hospitalizado durante seis meses debido a la condici√≥n, as√≠ como por las m√ļltiples lesiones en las piernas que sufri√≥ despu√©s de que un le√≥n lo arrastrara por el set. Tard√≥ a√Īos en recuperarse. [MyXfinity, HollywoodReporter, Wikipedia, The Guardian]