Aunque parezca increíble, nuestras decisiones sobre el agua han movido literalmente al planeta. Científicos han descubierto que una intervención humana masiva ha provocado el desplazamiento de los polos geográficos de la Tierra y ha contribuido a modificar el nivel del mar. Lo sorprendente es que este fenómeno no tiene origen natural, sino que es consecuencia directa de nuestras infraestructuras.
El delicado equilibrio del planeta puede cambiardisminución global del nivel del mar
La Tierra no es una esfera perfectamente rígida. Su capa más externa —una corteza sólida— flota sobre materiales fundidos, lo que la hace susceptible a movimientos cuando se redistribuye masa en la superficie. Este fenómeno ocurre, por ejemplo, cuando se derriten glaciares o se acumula hielo en determinadas regiones.
Algo similar sucede cuando se altera la masa del planeta a través de la construcción de presas. Esta redistribución puede modificar el eje de rotación terrestre, desplazando ligeramente los polos geográficos. A este fenómeno se le conoce como desplazamiento polar verdadero, y puede tener implicaciones que apenas comenzamos a comprender.
Casi dos siglos moviendo los polos sin saberlo
Según un estudio publicado en Geophysical Research Letters, la construcción de más de 6800 presas entre 1835 y 2011 ha desplazado los polos de la Tierra en un total de 1,13 metros. Además, esta acumulación de agua ha provocado una disminución global del nivel del mar de unos 21 milímetros, una cifra nada despreciable considerando que se trata de un fenómeno inducido por el ser humano.

Lo fascinante es cómo se produjo este desplazamiento en dos etapas. En la primera, entre 1835 y 1954, la mayoría de las presas se construyeron en Europa y América del Norte, moviendo el polo hacia Asia. Más tarde, entre 1954 y 2011, la construcción se centró en Asia y África, lo que provocó un nuevo giro del polo hacia el oeste de América y el Pacífico Sur.
Nuevas claves para entender el cambio climático
Este hallazgo añade una nueva dimensión a los efectos humanos sobre el clima y el planeta. No solo estamos alterando la atmósfera o fundiendo los polos con el calentamiento global: también estamos modificando la masa terrestre al construir presas.
Según la investigadora principal, Natasha Valencic, entender cómo estas infraestructuras afectan el eje terrestre puede ayudar a anticipar futuros cambios en el nivel del mar, cuya subida no se produce de forma uniforme. Y la distribución de los embalses influye notablemente en ese patrón.
Los expertos subrayan que estos datos deben incorporarse en los modelos predictivos del cambio climático. La forma en que el ser humano interviene en el paisaje natural no solo cambia ecosistemas locales, sino que puede tener repercusiones a escala planetaria.
Fuente: Meteored.