Imagen: Great Big Story

Es fácil imaginar al temible Shao Kahn gritando finish him (¡acaba con él!) con su profunda voz de ultratumba resonando bajo una máscara de calavera. Pero esa mítica voz que nos retrotrae los 90 pertenece en realidad a un señor de 67 años que no puede disimular una risita tímida después de poner la voz tan grave.

Se llama Steve Ritchie y es una leyenda en el mundo de los videojuegos. No por ponerle la voz a Shao Kahn en la serie de videojuegos Mortal Kombat, sino por ser el diseñador de pinball que más máquinas ha vendido en la historia de los juegos de salón. Y a pesar de este hito, pocos pueden evitar la tentación de pedirle que se ponga muy serio y diga “finish him” o “fatality” cuando da alguna charla.

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Tras perfeccionar su voz grave para una serie de personajes malvados de sus propias máquinas de pinball mientras vivía en Chicago, Ritchie recibió un encargo de los creadores de Mortal Kombat, que trabajaban en el mismo edificio. Lo único que le pidieron fue que usara un registro aún más ronco y profundo que en sus máquinas. El resultado es la voz satánica que marcó una generación.

Aparte de ese intimidante “finish him” que nos animaba a arrancarle la espina dorsal a nuestro oponente, Steve Ritchie tuvo algo que ver con el nombre del videojuego. Fue él quien propuso usar Mortal Kombat en lugar del “Mortal Combat” original que habían elegido Ed Boon y John Tobias, los creadores del juego. Tras decenas de versiones, un par de películas y una serie animada, la voz de Ritchie sigue siendo una de las cosas más míticas de la saga Mortal Kombat.

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