Image: Ted Pelkey

¬ŅCu√°ntas veces no te has levantado con ganas de mandar todo a ese oscuro y maloliente lugar y demostr√°rselo al mundo? Esta es la historia del se√Īor Pelkey, una especie de antih√©roe de nuestros tiempos que ha plantado una estatua gigantesca ‚Äúsacando el dedo‚ÄĚ en su jard√≠n como triunfo personal.

La historia resumida es la siguiente: a Ted Pelkey no le dejaron construir su propio garaje, así que decidió construir algo más grande en su lugar.

La historia algo m√°s larga comienza diez a√Īos atr√°s, cuando se inician las peleas y las disputas de Pelkey con los funcionarios locales por el permiso para construir el garaje en su propiedad en Westford. Una d√©cada despu√©s, Pelkey harto de todo y de todos, decidi√≥ vengarse erigiendo una enorme estatua de un dedo medio para que todos la pudieran admirar.

La estatua de madera de m√°s de 300 kilos se asienta sobre un poste de 5 metros de alto, adem√°s, la impresionante figura se realza por la noche por el brillo de dos proyectores, permitiendo que todo aquel que pase por la zona admire la gigantesca obra, una encarnaci√≥n de la frustraci√≥n y venganza que le cost√≥ a Pelkey ‚Äč‚Äč4.000 d√≥lares, aunque despu√©s de la lucha que ha soportado, el hombre siente que vali√≥ la pena.

La batalla de Ted ‚Äč‚Äčcomenz√≥ hace m√°s de una d√©cada cuando solicit√≥ un permiso de construcci√≥n a la Junta de Revisi√≥n de Desarrollo de Westford (DRB). Trataba de construir un garaje en su propiedad para poder mover sus negocios de reparaci√≥n de camiones y reciclaje justo al lado de su casa, en lugar de operar fuera a unos 40 kil√≥metros de distancia.¬†

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Pelkey ‚Äč‚Äčse hab√≠a imaginado un futuro brillante en el que pod√≠a ‚Äúlevantarse de la cama por la ma√Īana, tomar su caf√©, caminar por el camino de entrada de la casa e ir a trabajar‚ÄĚ, le ha contado al diario Boston. Pero el DRB determin√≥ que los materiales de la solicitud eran insuficientes y rechaz√≥ su propuesta.

Y desde entonces, una y otra vez durante la √ļltima d√©cada, las solicitudes de Pelkey fueron denegadas. Los funcionarios locales afirman que simplemente cumpl√≠an con todos los requisitos necesarios, como la informaci√≥n sobre los usos planificados de la estructura y la iluminaci√≥n de seguridad.

Image: Ted Pelkey

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Sin embargo, Pelkey ‚Äč‚Äčafirma que el ayuntamiento y los funcionarios locales simplemente le tienen alg√ļn tipo de rencor. Y es que como han contado los medios estos d√≠as, al menos un miembro de la DRB, el Presidente Matt Wamsganz, tiene un pasado problem√°tico con Ted, aunque todos los involucrados se han negado a comentar sobre los detalles.

Sea como fuere, Wamsganz decidi√≥ permanecer en la audiencia de Pelkey ‚Äč‚Äčcon la DRB e insisti√≥ en que pod√≠a ser imparcial. De hecho, la DRB sostiene que Pelkey ‚Äč‚Äčrecibi√≥ el mismo tratamiento que cualquier otra persona. Seg√ļn Allison Hope, presidenta de Westford Selectboard:

Todos somos adultos y profesionales ofreciendo nuestro tiempo y energ√≠a en beneficio de los residentes de la ciudad. Incluso si una persona en la DRB ha tenido interacciones complicadas con un miembro del p√ļblico, no significa que no pueden lidiar con las aplicaciones que tienen que ver con esa persona de una manera apropiada. Desde mi propia perspectiva personal y lo que he visto/o√≠do/le√≠do, el personal de la ciudad y las juntas han sido profesionales y apropiados con los Pelkeys.

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Image: Ted Pelkey

Seg√ļn Pelkey, ‚Äúesta gente me ha tratado de manera injusta‚ÄĚ As√≠ que cansado de lo que el hombre percib√≠a como un maltrato, decidi√≥ vengarse en octubre:

Estaba sentado en un bar y le dijo a mi esposa: ‚ÄėOye, quiero tener una estatua hecha de un dedo medio, y la voy a poner en el c√©sped‚Äô ... Si no quieren mirar el edificio, que miren mi dedo.

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Image: Ted Pelkey

Por si te lo est√°s preguntando, despu√©s de haber construido y erigido el dedo, la ciudad no pod√≠a hacer nada al respecto. Si bien Vermont tiene leyes estrictas sobre las vallas publicitarias, las autoridades locales no tienen un pretexto legal para eliminar la estatua de Pelkey ‚Äč‚Äčporque no sirve como ning√ļn tipo de publicidad. Para Jacqui DeMen, portavoz de la Agencia de Transporte de Vermont:

Aunque la estructura es visible desde una carretera estatal, est√° fuera del Derecho de V√≠a del Estado y no est√° dentro de nuestra jurisdicci√≥n. La estructura no cumple con la definici√≥n legal de se√Īal y, por lo tanto, no puede ser regulada por la Ley de Vermont. Aparentemente, puede hacer lo que ha hecho.

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Curiosamente, con la estatua libre para mantenerse en pie, Pelkey ‚Äč‚Äčafirma que muchos se han dado cuenta de su caso: ‚ÄúHa sido fundamental asegurarme de que mis vecinos y las personas que viven en esta ciudad comprendieran lo que ha pasado. Est√° dirigido directamente a las personas que se sientan en la oficina de nuestra ciudad ... Espero que de mi dedo tal vez salga algo bueno. Ojal√°‚ÄĚ, zanja el hombre. [Boston, Vice]