Ya todos hemos oído alguna vez que no hay que usar el smartphone antes de dormir. Y muchos ignoramos el consejo. De hecho, tal vez estés leyendo esto de noche, en la cama. Si es así, sigue leyendo porque tal vez tengas argumentos cuando alguien te diga algo sobre tu higiene del sueño.
Es porque un estudio publicado hace poco tiempo en Sleep Health sugiere que el uso nocturno de las pantallas, estando los adultos ya en la cama, podría no ser tan perjudicial al sueño como se creía. Aunque hacen falta más trabajos de investigación para confirmar los inesperados resultados, este estudio destaca la incertidumbre reinante en cuanto a las consecuencias de la adicción al teléfono celular.
Uso de las pantallas en la cama
Los investigadores analizaron el uso de pantallas en la cama según lo informado por los usuarios que usan el teléfono u otros dispositivos antes de dormir, y lo que manifestaron en cuanto a su salud más de 1.000 adultos de Canadá. Más del 80% informó usar pantallas antes de dormir durante el mes anterior, y casi la mitad dijo que lo hacía todas las noches. Los investigadores clasificaron a los participantes en tres categorías de usuarios de pantallas: ocasional (menos de una vez a la semana), moderado (entre una y cuatro veces a la semana) o regular (5 o más veces a la semana).
Lo notable es que “tras tomar en cuenta el sexo biológico, la edad y el nivel de ingresos, tanto los usuarios ocasionales como los regulares informaron gozar de buena salud de sueño”, escribió el equipo en su trabajo. Los usuarios ocasionales de pantallas a la hora de ir a dormir refirieron la mayor regularidad de sueño y satisfacción respecto del sueño, y los usuarios regulares refirieron tener los mejores horarios de sueño y un excelente estado de alerta en las horas del día. Los usuarios moderados informaron la peor salud del sueño.
Datos de estudios anteriores
Vale señalar que las afirmaciones de los participantes sobre la salud del sueño podrían no ser tan precisas como cuando se realizan estudios en un laboratorio de sueño. Sin embargo, los resultados sí parecen contradecir los hallazgos de estudios anteriores. Por ejemplo, en 2021 un trabajo señaló que “la exposición a las pantallas, especialmente cerca de la hora de dormir, influye directamente en una menor calidad del sueño”. En 2023 un trabajo con estudiantes de medicina en Egipto informó que era mayor la cantidad de personas con mala calidad del sueño si utilizaban sus teléfonos celulares a la hora de dormir. Otro trabajo de 2022 explica que las pantallas de los smartphones emiten luz azul, que puede tener un impacto en la calidad del sueño.
Sin embargo, “la anterior cobertura sobre la luz azul no tomó en cuenta la edad, los horarios y la intensidad de la exposición a la luz azul al generalizar en cuanto a esta investigación”, afirmó Coleen Carney, coautora del estudio y directora del laboratorio de Sueño y Depresión de la Universidad Metropolitana de Toronto, en declaraciones de la universidad. “Puede haber motivos para ser cautelosos en cuanto a la exposición excesiva a la luz azul por las noches en los adolescentes ya que la pubertad aumenta la sensibilidad a la luz. A medida que envejecemos ya no tenemos la misma sensibilidad a la luz y hay efectos en los ojos relacionados con la edad que hacen que la luz sea menos disruptiva”.
Pruébalo tú mismo
La salud del sueño del adulto también puede verse influida por la forma en que usamos el teléfono celular u otros dispositivos antes de dormir, y no solo por el momento en que lo hacemos. Por ejemplo, hay apps que ayudan a los usuarios a relajarse. Y por otra parte, hay otras que exacerban las emociones que impiden que podamos dormir, según las declaraciones.
La relación entre el uso de pantallas por la noche y la salud del sueño se presenta compleja ya que hay factores que influyen como la frecuencia, la dimensión de salud del sueño que se mide, y el sexo biológico”, admitieron los investigadores en el nuevo trabajo. “Se requieren más investigaciones para entender la relación entre la salud del sueño y el uso de pantallas a la hora de dormir, y para estudiar los moderadores de esta relación en los adultos”.
Los adultos pueden poner a prueba los efectos del uso de pantallas por las noches sobre su salud del sueño monitoreando su sueño durante una semana, y luego haciendo el mismo seguimiento una segunda semana en la que no utilicen sus dispositivos al menos una hora antes de dormir, según Carney.
“Si duermes mejor y te sientes mejor usando tu dispositivo más temprano, te convendrá este nuevo hábito. Si no notas una diferencia, como sucedió con los participantes de este estudio, el dispositivo no es el problema que te hicieron creer”, concluyó Carney, aunque para algunos pueda sonar a conclusión simplista.