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Corea del Norte acaba de mostrar un misil capaz de amenazar a medio planeta. Lo inquietante no es solo su alcance, sino lo que aparece junto a él

Kim Jong-un ha exhibido el Hwasong-20, un misil intercontinental diseñado para alcanzar Estados Unidos. Una pantalla revela ambiciones todavía mayores, justo cuando Donald Trump plantea retomar las conversaciones con Pyongyang.
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Corea del Norte lleva décadas utilizando sus desfiles militares para mostrar al mundo hasta dónde ha llegado su programa armamentístico. Pero esta vez Kim Jong-un ha elegido un escenario diferente. En lugar de una avenida repleta de soldados, el líder norcoreano ha inaugurado un museo donde sus misiles, drones y sistemas de armamento se presentan como los grandes logros tecnológicos del régimen.

Entre las piezas expuestas destaca una especialmente inquietante: el Hwasong-20, un misil balístico intercontinental diseñado para alcanzar territorio estadounidense y que, según las imágenes difundidas por Pyongyang, podría incorporar una tecnología todavía más peligrosa.

La exhibición llega, además, en un momento diplomático delicado. Donald Trump acaba de abrir la puerta a una posible reunión con Kim durante su próximo viaje a Asia.

Un misil intercontinental y una pantalla que revela algo más ambicioso

Corea del Norte acaba de mostrar un misil capaz de amenazar a medio planeta. Lo inquietante no es solo su alcance, sino lo que aparece junto a él
© KCNA / Yonhap.

Según Reuters, Kim Jong-un asistió el domingo 11 de octubre a la inauguración del Museo de la Revolución de la Defensa Nacional, acompañado por su esposa Ri Sol-ju y su hija Ju-ae. Las fotografías publicadas por la agencia estatal KCNA muestran numerosas armas desarrolladas durante su mandato.

El Hwasong-20 es una de las más importantes. Se trata de un misil balístico intercontinental de combustible sólido, presentado por primera vez durante un desfile militar en octubre de 2025. Esta tecnología permite almacenarlo preparado para su lanzamiento y reduce los tiempos de preparación frente a los sistemas que necesitan cargar combustible líquido antes de despegar. Sin embargo, lo que ha llamado especialmente la atención de los analistas no es únicamente el misil.

Frente a su lanzador aparece una pantalla con un esquema que parece representar varias ojivas y un mapa mundial con alcances que se extienden más allá de Estados Unidos, hasta Oriente Medio, Australia y Sudamérica. Shin Jong-woo, secretario general del Korea Defence and Security Forum, explicó a Reuters que esa representación podría estar destinada a exhibir las ambiciones estratégicas del programa norcoreano.

La posibilidad de incorporar múltiples ojivas cambiaría considerablemente el desafío para los sistemas defensivos, especialmente si estas pudieran dirigirse hacia objetivos diferentes. Existe, no obstante, una diferencia fundamental entre presentar un diseño y demostrar que funciona. El Hwasong-20 todavía no ha completado una prueba de vuelo públicamente confirmada, por lo que sus capacidades reales siguen sin estar verificadas independientemente.

Kim Jong-un no solo está mostrando armas: está construyendo un legado nuclear

El museo también incluye misiles balísticos lanzados desde submarinos, sistemas hipersónicos, drones y lanzacohetes de gran calibre. Según la agencia surcoreana Yonhap, la inauguración coincidió con las celebraciones por el 81.º aniversario de la fundación del Partido de los Trabajadores de Corea.

Para Lim Eul-chul, profesor del Instituto de Estudios del Lejano Oriente de la Universidad de Kyungnam, convertir estas armas en una exposición permanente supone algo más que un ejercicio propagandístico. El régimen está presentando su programa nuclear como un logro histórico irreversible.

La presencia de Ju-ae también resulta significativa. La hija de Kim aparece cada vez con mayor frecuencia en actos militares y acontecimientos relacionados con la defensa, aunque Pyongyang no ha confirmado oficialmente que vaya a suceder a su padre.

Esta exhibición se produce mientras crece la tensión militar en la península coreana. El lunes 12 de octubre, Corea del Norte lanzó varios misiles balísticos hacia el mar de Japón, en su cuarto ensayo de este tipo durante el último mes.

Los lanzamientos siguieron a una prueba surcoreana de un misil hipersónico, otra demostración de cómo ambos países están acelerando sus respectivos programas militares.

La exhibición llega justo cuando Trump vuelve a hablar de negociar

Corea del Norte acaba de mostrar un misil capaz de amenazar a medio planeta. Lo inquietante no es solo su alcance, sino lo que aparece junto a él
© KCNA / Yonhap.

El momento elegido tampoco parece casual. Trump ha planteado la posibilidad de reunirse nuevamente con Kim durante su visita a Asia, prevista para noviembre, cuando participará en la cumbre de la APEC en China. Ambos dirigentes ya mantuvieron encuentros durante el primer mandato de Trump, pero las conversaciones no consiguieron alcanzar un acuerdo duradero sobre el programa nuclear norcoreano.

Ahora Pyongyang dispone de un arsenal más desarrollado y mantiene vínculos estratégicos reforzados con Rusia y China. La exhibición del Hwasong-20 puede interpretarse como una demostración de fuerza ante cualquier futura negociación. En lugar de presentar su programa nuclear como una concesión pendiente, Kim está intentando consolidarlo como una realidad que Washington tendrá que considerar.

Por ahora, no hay una cumbre confirmada ni pruebas públicas de que todas las capacidades anunciadas del misil sean operativas. Pero el mensaje político está bastante claro: Corea del Norte quiere que sus adversarios contemplen su arsenal no como una promesa de futuro, sino como una parte permanente del equilibrio estratégico en Asia.

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