Ante el diluvio de acusaciones relacionadas con robos y delitos con criptomonedas que se atribuyen al régimen de Kim Jong Un, un vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Norte respondió, según informa el medio estatal KCNA de ese país.
En inusuales declaraciones sobre el tema, la organización estatal de noticias se refirió al supuesto peligro cibernético que viene de Corea del Norte como “inexistente”, afirmando que «mantenemos la política consistente de protección del ciberespacio». KCNA también se refirió a quienes acusan a Corea del norte de cometer delitos cripto como “órganos del gobierno de EE.UU., órganos mediáticos de reptil, y organizaciones creadoras de conspiraciones».
Esta parece ser la primera vez que Corea del Norte se pronuncia con una negativa directa y pública respecto de las acusaciones relacionadas con las cripto, a través de canales estatales oficiales.
En todo el mundo hay autoridades, agencias de la ley y firmas de análisis de cadenas de bloque que han vinculado a Corea del Norte con cantidad de delitos cibernéticos relacionados con el robo de activos cripto, en particular de bolsas con base en Corea del Sur. De hecho, ahora se consideran estos supuestos delitos cripto como un mecanismo clave de generar ganancias para el régimen de Corea del Norte, y un funcionario del Tesoro de EE.UU. ya había afirmado que esas ganancias ilícitas se usaron para financiar el programa de armas nucleares del país.
Un informe de la analista de cadenas de bloque TRM Labs publicado a finales de abril detalló la escala de las operaciones delictivas con cripto más recientes de Corea del Norte. El informe dice que agentes norcoreanos eran responsables del 765 de todos los fondos criptos que se robaron en 2026 hasta abril, por un valor de US$577 millones que provino de solo dos ataques sofisticados. La firma calcula que Corea del Norte ha ganado más de US$ 6 mil millones con robos cripto desde 2017 y que a lo largo de los años su participación en robos globales de cripto ha ido creciendo. “ Los grupos de hackeo de élite de Corea del Norte realizan algunos ataques de gran precisión contra objetivos de gran infraestructura, más que sumar volumen con pequeños robos”, afirmaba el informe.
Uno de esos ataques supuestamente fue contra el Protocolo Drift este año. Dicen que fue una operación que duró unos seis meses y dependió de la ingeniería social. Personas que se hacían pasar por representantes de una firma de trading contactaban a aportantes del Drift durante la conferencia cripto del otoño de 2025. Formaron relaciones con reuniones presenciales en varios países, crearon un grupo de Telegram para hablar de estrategias de trading, y hasta sumaron de sus propias bóvedas más de US$ 1 millón en depósitos. Luego los atacantes usaron una vulnerabilidad conocida en las herramientas de code repository y una app TestFlight disfrazada como producto billetera, y así en unos 12 minutos se llevaron casi US$ 285 millones.
El segundo ataque fue el mes pasado contra Kelp DAO, y totalizó unos US$ 292 millones en criptomonedas. Eventualmente, el incidente creó un problema de relaciones públicas en el sector cripto cuando el consejo de seguridad de Arbitrum de la cadena de bloques Ethereum utilizó los poderes de emergencia para transferir lo robado de los domicilios de los atacantes a una billetera controlada por gobernanza, congelando efectivamente unos US$ 75 millones. Los observadores notaron que esta dependencia de la intervención centralizada se contradecía con la ética original de “el código es la ley”. Hubo incidentes similares centralizados el año pasado después de que se drenaran US$ 120 millones en varias cadenas de bloque al estilo Office Space.
En abril hubo 28 incidentes de hackeo cripto, la cifra mensual más alta hasta ahora.
Los adversarios de EE.UU. como Corea del Norte sienten atracción por las cripto porque operan fuera del sistema financiero tradicional mayormente controlado por Estados Unidos mediante sanciones y barreras bancarias. Irán también empezó a adoptar las criptos por razones similares. Su banco central adquirió US$ 507 en stablecoin USDT de Tether para estabilizar al rial iraní cuando la moneda cayó un 43% respecto del dólar en solo un año, y también monetizó la energía sobrante dirigiéndola a la minería de bitcoins, según la firma Elliptic de análisis de cadenas de bloque. El régimen parece estar prefiriendo las bitcoins por sobre las stablecoins últimamente (al menos para los pagos de peajes en el estrecho de Ormuz), ya que el emisor de stablecoin Tether congeló cientos de millones de dólares en USDT vinculados a actividad iraní.
Quienes proponen esta tecnología han argumentado que las bitcoins podrían servir como fundamento para un sistema monetario global más descentralizado que ya no dependa tanto de EE.UU. Y el propio EE.UU. ha dado pasos que reflejan tal posibilidad, cuando el presidente Trump firmó una orden ejecutiva en marzo de 2025 para crear una reserva estratégica de bitcoins con activos provenientes de acciones de las fuerzas de la ley. En varios estados como Nueva Hampshire y Texas sucede algo similar, con leyes que establecen reservas estatales en bitcoins. Esto, en combinación con la adopción por parte de Irán y Corea del Norte, puede verse como ilustración del frecuente dicho de que “las bitcoins son para los enemigos” ya que tanto EE.UU. como sus más ardientes adversarios muestran interés en el activo (al menos, por ahora).