Tenemos impresoras 3D, ingeniosos dispositivos que funden hilos de plástico para crear objetos. Tenemos también robots con forma de insecto capaces de moverse por cualquier terreno. Finalmente tenemos plataformas de aprendizaje que permiten a los robots explorar y entender su entorno. Si juntamos estos tres elementos tenemos el futuro de la fabricación o una pesadilla tecnológica.

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Pesadilla o idea futurista, lo cierto es que la perspectiva de ara√Īas robot del tama√Īo de un perro que recorren grandes estructuras realizando arreglos aqu√≠ y all√° no es algo tan de ciencia-ficci√≥n. De hecho es el objetivo de un equipo e cient√≠ficos que trabaja en un laboratorio de Siemens ubicado en la Universidad de Princeton.

La idea de utilizar impresi√≥n 3D tiene la ventaja de que los robots no necesitan ser modificados para realizar diferentes tareas. Tan solo necesitan el dise√Īo de lo que tienen que crear y tiempo. De momento, cada una de estas ara√Īas robot solo son capaces de crear formas simples como un cubo, pero la idea es que colaboren entre ellas para fabricar estructuras m√°s complejas. Para ello cuentan con c√°maras que les permiten identificarse entre ellas.

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Los datos de estas cámaras pueden unirse también a redes neurales que funcionen a modo de insecto reina, analizando el entorno de los obreros y dando las órdenes necesarias a cada uno. El objetivo de los ingenieros que trabajan en este laboratorio es desarrollar prototipos que puedan usarse en cadenas de ensamblado complejas como las de Airbus o Tesla. [vía MIT Technology Review]


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