Una ventana en el Aeropuerto Changi de Singapur
La salida a bolsa de SpaceX no es solo una operación financiera gigantesca. Es una apuesta sobre el futuro del espacio como infraestructura económica. La compañía de Elon Musk ya no se vende únicamente como una empresa de cohetes, sino como una plataforma global de comunicaciones, defensa y servicios orbitales.
Vivimos rodeados de dispositivos digitales, pero solemos hablar de “las pantallas” como si todas funcionaran igual. No es lo mismo usar un ordenador, una tablet o un móvil: cada uno captura nuestra atención de una manera distinta. Entender esas diferencias puede ser clave para poner límites reales.
La agencia francesa de ciberseguridad, ANSSI, prepara nuevas exigencias para que los productos de seguridad incorporen criptografía poscuántica desde 2027. La decisión acelera una transición global que ya empujan NIST, Google, Ethereum, Coinbase y Stellar: proteger los sistemas actuales antes de que los futuros ordenadores cuánticos puedan romper el cifrado clásico.
La reapertura del estrecho de Ormuz alivió a los mercados y empujó a la baja los precios del petróleo y el gas. Para Europa, parece una noticia positiva después de meses de tensión energética. Pero ese alivio inmediato puede esconder un riesgo mayor: que la transición energética vuelva a perder urgencia política.
Los líderes de OpenAI, Google DeepMind y Anthropic llevaron al G7 una propuesta ambiciosa: crear una coalición internacional para definir reglas, estándares y controles sobre la inteligencia artificial avanzada. La idea suena ordenada, pero abre una pregunta enorme: si las empresas que construyen la IA también ayudan a regularla, ¿quién vigila a quién?
Amazon lleva años usando sus propios chips de inteligencia artificial dentro de AWS, pero ahora prepara un movimiento mucho más ambicioso. La compañía quiere vender Trainium directamente a otras empresas, una decisión que podría abrir un nuevo frente contra NVIDIA en plena carrera global por el hardware que entrena los grandes modelos de IA.