Hamad
Raven Resonance ha presentado Raven Prism, unas gafas que la compañía define como un “ordenador ambiental” con Linux integrado. Funcionan con RavenOS, no requieren un móvil para operar, se controlan con la mirada y la voz, y apuntan a desarrolladores, creadores y usuarios que quieren una plataforma más abierta que las gafas inteligentes tradicionales.
Los líderes de OpenAI, Anthropic, Google DeepMind y otras grandes tecnológicas se sentaron con el G7 para discutir cómo debería regularse la inteligencia artificial avanzada. La propuesta de una coalición internacional liderada por Estados Unidos abre una pregunta incómoda: quién debe poner límites a una tecnología controlada por muy pocas empresas.
En Shenzhen está apareciendo un nuevo tipo de empleo que parece sacado de una película de ciencia ficción: trabajadores que usan cascos de realidad virtual, guantes y sensores para controlar robots humanoides a distancia. El objetivo no es solo operarlos, sino enseñarles movimientos reales para que algún día puedan trabajar solos.
La salida a bolsa de SpaceX no es solo una operación financiera gigantesca. Es una apuesta sobre el futuro del espacio como infraestructura económica. La compañía de Elon Musk ya no se vende únicamente como una empresa de cohetes, sino como una plataforma global de comunicaciones, defensa y servicios orbitales.
Vivimos rodeados de dispositivos digitales, pero solemos hablar de “las pantallas” como si todas funcionaran igual. No es lo mismo usar un ordenador, una tablet o un móvil: cada uno captura nuestra atención de una manera distinta. Entender esas diferencias puede ser clave para poner límites reales.
La agencia francesa de ciberseguridad, ANSSI, prepara nuevas exigencias para que los productos de seguridad incorporen criptografía poscuántica desde 2027. La decisión acelera una transición global que ya empujan NIST, Google, Ethereum, Coinbase y Stellar: proteger los sistemas actuales antes de que los futuros ordenadores cuánticos puedan romper el cifrado clásico.