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Tecnología

Japón construyó un submarino de 120 metros capaz de lanzar aviones: su plan era atacar EEUU sin ser detectado

En plena Segunda Guerra Mundial, Japón construyó los mayores submarinos de su época. Los I-400 podían atravesar el océano transportando tres bombarderos plegables en un hangar hermético y lanzarlos mediante una catapulta. El arma fue diseñada para alcanzar objetivos que parecían imposibles, incluido el canal de Panamá.
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En 1942, Japón tenía un problema geográfico. Podía atacar posiciones estadounidenses en el Pacífico, pero alcanzar objetivos estratégicos a miles de kilómetros de sus bases exigía acercar primero los aviones.

El almirante Isoroku Yamamoto encontró una solución extraordinaria: hacer que los propios submarinos funcionaran como pequeños portaaviones.

El plan inicial contemplaba construir 18 unidades capaces de cruzar enormes distancias, emerger cerca del objetivo, montar sus aviones, lanzarlos y desaparecer nuevamente bajo el océano. La construcción del primer I-400 comenzó en enero de 1943.

Un submarino gigantesco con tres aviones escondidos

El resultado fue un monstruo para los estándares de la época.

El I-400 medía unos 122 metros de largo, desplazaba alrededor de 6.600 toneladas sumergido y podía alcanzar unos 18,7 nudos en superficie. Su autonomía era excepcional: podía recorrer aproximadamente 60.000 kilómetros, suficiente para llegar prácticamente a cualquier punto del planeta y regresar a Japón.

Sobre el casco llevaba un enorme hangar cilíndrico hermético capaz de albergar tres aviones.

Cuando el submarino emergía, la tripulación sacaba las aeronaves, desplegaba sus alas y las colocaba sobre una catapulta neumática instalada en cubierta. Preparar y lanzar los tres aparatos podía llevar alrededor de 30 minutos; prescindiendo de sus flotadores, las tripulaciones llegaron a reducirlo a menos de 15.

El submarino también disponía de ocho tubos lanzatorpedos, un cañón de cubierta de 140 mm y armamento antiaéreo.

Japón construyó un submarino de 120 metros capaz de lanzar aviones: su plan era atacar EEUU sin ser detectado
© Mundo Bélico – Youtube.

Japón tuvo que inventar también un avión plegable

Un avión convencional no cabía en un tubo de apenas 3,5 metros de diámetro.

Por eso Aichi desarrolló específicamente el M6A1 Seiran, un bombardero biplaza cuyas alas podían girarse 90 grados y plegarse hacia atrás contra el fuselaje. Incluso partes de la cola se doblaban para reducir todavía más su tamaño.

Podía transportar un torpedo o una bomba pesada y volar a casi 550 km/h sin flotadores. Los aliados ni siquiera conocieron su existencia hasta terminar la guerra.

Hoy solo sobrevive un Seiran, conservado en el Smithsonian National Air and Space Museum.

Su gran objetivo iba a ser el canal de Panamá

Uno de los planes más ambiciosos consistía en enviar diez Seiran contra las esclusas de Gatún del canal de Panamá.

Destruirlas podía interrumpir temporalmente la conexión entre el Atlántico y el Pacífico y complicar el movimiento de buques estadounidenses. Los pilotos llegaron incluso a entrenarse utilizando una reproducción de las esclusas.

Pero en 1945 la situación militar había cambiado.

La misión fue cancelada y el objetivo pasó a ser la enorme base naval estadounidense de Ulithi. I-400 e I-401 ya navegaban para preparar el ataque cuando Japón se rindió en agosto de 1945. Ningún Seiran llegó a combatir.

EEUU decidió hundir el secreto japonés

Al terminar la guerra, Estados Unidos capturó los submarinos.

Solo tres unidades de la clase habían sido completadas: I-400, I-401 e I-402, aunque esta última había sido transformada en submarino cisterna. Los soviéticos solicitaron inspeccionarlas, pero la Marina estadounidense no quería compartir aquella tecnología.

En 1946, I-400 e I-401 fueron hundidos deliberadamente cerca de Hawái, mientras que I-402 fue destruido frente a Japón.

El arma que Japón había imaginado para atacar EEUU terminó su historia en el fondo del Pacífico sin haber disparado en combate. Pero durante casi dos décadas ningún país construiría un submarino más grande.

Fuente: Xataka.

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