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Ciencia

Cuando la tierra susurra bajo el Teide: Qué hay detrás de los 700 temblores en seis horas

Un enjambre sísmico sacudió silenciosamente el Teide con más de 700 microterremotos en apenas seis horas. Aunque el fenómeno ha sido inusual en número, los científicos descartan una amenaza inmediata. ¿Qué significa realmente esta actividad? Y lo más importante: ¿debemos preocuparnos?
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La madrugada del jueves no trajo sobresaltos visibles para los habitantes de Tenerife, pero bajo sus pies, la tierra no dejó de moverse. Más de 700 sismos se registraron en el Parque Nacional del Teide en apenas seis horas, en lo que se conoce como un enjambre sísmico. Aunque suena alarmante, los expertos piden cautela antes que alarma.

Qué ocurrió bajo el Teide y por qué no se sintió

Cuando la tierra susurra bajo el Teide: Qué hay detrás de los 700 temblores en seis horas
© Pixabay.

Entre las 2:00 y las 7:30 de la madrugada, el Instituto Geográfico Nacional detectó más de 700 movimientos sísmicos concentrados en el entorno de Pico Viejo, a unos 10 kilómetros de profundidad. La mayoría fueron tan débiles que no se percibieron en la superficie y ni siquiera alcanzaron el umbral necesario para entrar al catálogo oficial. Son sismos reales, pero invisibles para quienes habitan la isla.

Este tipo de fenómeno se clasifica como enjambre sísmico, una secuencia de pequeños temblores sin un terremoto principal. Aunque llamativos en cantidad, su impacto es prácticamente nulo. Lo relevante, explican los sismólogos, es que no hay señales de intrusión magmática, es decir, no hay indicios de magma ascendiendo por debajo del volcán.

Lo que dicen los expertos sobre la actividad del Teide

Cuando la tierra susurra bajo el Teide: Qué hay detrás de los 700 temblores en seis horas
© Unsplash – Sarah Crego.

Itahiza Domínguez, sismólogo del IGN, ha reiterado que no hay motivos para preocuparse. “Es comparable con otros enjambres que hemos vivido en Tenerife desde 2016”, explicó en medios locales. Aunque el Teide es un volcán activo, episodios como este son parte natural de su dinámica interna y no anticipan, por sí solos, una erupción.

De hecho, este es el sexto enjambre sísmico detectado en la isla en los últimos ocho años. Todos han seguido el mismo patrón: baja magnitud, corta duración y ninguna consecuencia para la población. Además, no se han observado deformaciones en el terreno ni emisiones anómalas de gases, factores clave para prever una posible erupción.

Un sistema de vigilancia que no descansa

Lo más destacable de este episodio no es su peligrosidad, sino el nivel de vigilancia con el que se detecta incluso lo que no se siente. La red sísmica del IGN, una de las más sensibles de Europa, permite seguir con precisión milimétrica cualquier alteración en el subsuelo volcánico canario. Este monitoreo constante permite a los científicos adelantarse a cualquier anomalía y mantener la calma frente a lo inesperado.

Tenerife seguirá moviéndose, aunque no lo notemos. Pero gracias a la ciencia, también seguirá siendo un lugar seguro.

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