Que una película triunfe y su continuación fracase no es extraño, pero el caso de Joker resulta especialmente revelador. La primera entrega se convirtió en un fenómeno cultural y comercial. La segunda, en cambio, rompió expectativas y desconcertó a la audiencia. Ahora, los propios responsables de Warner Bros. ponen palabras a lo ocurrido: el problema no fue el riesgo, sino hasta dónde se llevó.
Un éxito inesperado convertido en fenómeno
Estrenada en 2019, Joker redefinió lo que podía ser una película basada en un personaje de cómic. Dirigida por Todd Phillips y protagonizada por Joaquin Phoenix, la cinta apostó por un tono de thriller psicológico oscuro, incómodo y profundamente autoral.
El resultado fue histórico: más de 1.078 millones de dólares recaudados en todo el mundo, once nominaciones al Oscar y dos estatuillas, incluida la de Mejor actor. Además, se convirtió en la primera película con calificación R en superar la barrera de los mil millones.
Warner Bros Chiefs defend JOKER 2:
“It was really revisionist. And it may be that it was too revisionist for mainstream audience but I thought that Todd did the thing that most people making sequels dont do, which is they decided to not repeat themselves.”pic.twitter.com/a8rHrhJyfv
— cinesthetic. (@TheCinesthetic) January 14, 2026
Una secuela que decidió no jugar sobre seguro
Cinco años después llegó Joker: Folie à Deux, una propuesta que rompía de raíz con lo que muchos esperaban. Musical, drama judicial y estudio psicológico a la vez, la película incorporó a Lady Gaga como Harley Quinn y obligó a Arthur Fleck a enfrentarse públicamente a los crímenes de su pasado.
Para Pamela Abdy, una de las máximas responsables de Warner Bros. Pictures, la clave estuvo en ese giro: fue una película “muy revisionista”. Según explicó, Phillips y el guionista Scott Silver hicieron lo que pocas secuelas se atreven a hacer: no repetirse. El problema fue que esa decisión no conectó con el público general.
El revisionismo como arma de doble filo
El revisionismo implica revisar y, a veces, cuestionar las reglas establecidas. Joker 2 no quiso ser una secuela convencional de superhéroes, ni siquiera una continuación cómoda del primer filme. Apostó por incomodar, por deconstruir al personaje y por traicionar las expectativas creadas por su propio éxito.
Ese riesgo, que muchos cineastas defendieron tras su estreno, fue también su mayor lastre comercial. En taquilla, la película se quedó en 207 millones de dólares, una cifra muy alejada de su predecesora.

De los Oscar a los anti-Oscar
La comparación es demoledora. Mientras Joker fue celebrada por la Academia, Joker: Folie à Deux no recibió ninguna nominación a los Oscar. En su lugar, acabó en los Golden Raspberry Awards, donde obtuvo siete nominaciones y ganó dos premios, incluido el de Peor secuela.
Dos caras de una misma moneda
El caso de Joker y Joker 2 deja una conclusión incómoda para Hollywood: innovar puede llevar al éxito… pero insistir en esa innovación, sin concesiones, también puede provocar el rechazo. Warner Bros. no señala un error creativo, sino un desajuste entre la ambición artística y lo que el público estaba dispuesto a aceptar. Una lección amarga sobre los límites del riesgo en el cine comercial.
Fuente: SensaCine.