Tras consultas, votaciones y debates, se colocaron banderas de EE.UU. en lugar de optar por las alternativas: una bandera de Naciones Unidas, o las banderas de todos los países, entre otras.
Debía evitarse la impresión de que EE.UU. estuviera “tomando posesión de la luna”, violando el Tratado Espacial Exterior de 1967. Por eso, la inscripción reza “Aquí los hombres del planeta Tierra pusieron un pie por primera vez sobre la Luna en julio de 1969. Vinimos en paz por toda la humanidad”. Y Estados Unidos dejó en claro que no tenía intención de efectuar un reclamo territorial sobre la Luna. El presidente Nixon firmó un proyecto de ley que declara: “… este acto pretende ser un gesto simbólico de orgullo nacional en el logro y no debe interpretarse como una declaración de apropiación nacional mediante la reivindicación de la soberanía”.
No fue sencilla la planificación, ya que había que diseñar algo liviano y que desplegara la bandera, ya que la falta de brisa o viento en la Luna lo impediría. Fue Jack Kinzler, jefe de servicios técnicos, quien tuvo la tarea del diseño. Ideó un poste horizontal que pasaría por un bolsillo doblado en la parte superior de la bandera para que pareciera estar flameando. La bandera de nylon iría montada en un tubo de aluminio de 1,52 m de altura, tomando en cuenta las limitaciones de los astronautas para moverse debido a sus trajes espaciales. El costo de la bandera fue de US$5, y el tubo costó alrededor de US$75.
También hubo que diseñar el montaje considerando el rango limitado de movimiento y destreza manual. Además, el calor del escape del motor al descender podía llegar a ser de 121°C, que aumentaría a más de 1.000 °C en los últimos segundos. Por eso la bandera se embaló dentro de una caja de acero inoxidable, con aislamiento Termoflex y varias capas de aislamiento térmico, con lo cual la máxima temperatura a la que estaría expuesta la bandera sería de unos 80°C. Todo debía ser liviano para no alterar la carga útil de la nave, por lo que el peso total fue de poco más de 4 kg.
No era tan sencillo

Para Armstrong y Aldrin de la Apolo 11 desplegar la bandera fue todo un desafío. Ante todo, porque fue difícil insertar el poste en la superficie lunar. Solo lograron clavarlo a una profundidad de unos 18 cm. Más tarde, los científicos descubrieron el porqué: el polvo lunar no es como el polvo terrestre. En la Tierra el polvo tiene bordes redondeados, pero en la Luna, sus bordes son afilados y por eso resulta difícil insertar objetos, ya que esos bordes hacen que cada grano quede “atrapado” junto al otro.
Los tripulantes de la Apolo 12 se encontraron con problemas en el mecanismo que debía mantener el poste de apoyo horizontal, y la bandera que desplegaron quedó en ángulo.
La Apolo 13 sufrió mal funcionamiento en la nave espacial antes de llegar a la Luna y nunca alunizó, por lo que la bandera que llevaba se destruyó cuando el módulo lunar reingresó en la atmósfera terrestre.
La Apolo 15 plantó la bandera con demoras, aunque la tripulación había practicado con anterioridad.
La bandera de la Apolo 17 ya había viajado con la Apolo 11, regresó a la Tierra y volvió a la Luna.
¿Siguen allí?
Las banderas de nailón no habían sido diseñadas para las duras condiciones del espacio, por lo que algunos expertos opinan que la luz solar y la radiación las habrán desteñido. Hay quienes piensan que la tela puede haberse desintegrado. En 2012, las imágenes del Lunar Reconnaissance Orbiter mostraron que todavía estaban allí las banderas de las misiones Apolo 12, Apolo 16 y Apolo 17, aunque no se pudo ver si la tela había conservado sus colores.
Teorías conspirativas
Hay teorías que afirman que el aparente movimiento de la bandera demuestra que toda la escena se filmó en un cuerpo con atmósfera. La NASA, sabiendo que no hay viento en la Luna, diseñó un mecanismo de enganche horizontal para que la bandera apareciera desplegada, pero ese enganche se atascó en la misión Apolo 11, lo que provocó arrugas en la tela, que junto a movimiento de instalar la bandera dieron la impresión de que estaba flameando.